Condena del “Mini Lic” reaviva extradición por caso Javier Valdez
Dámaso López "El Mini Lic", señalado como el autor material del asesinato de Javier Valdez, es sentenciado a 5 años en EU por fentanilo.
La sentencia a cinco años de prisión contra Dámaso López Serrano, “El Mini Lic”, por tráfico de fentanilo en Estados Unidos, ha reavivado un antiguo conflicto diplomático y judicial entre ambos países: mientras las autoridades mexicanas insisten en que el narcotraficante debe ser extraditado para ser juzgado como presunto autor intelectual del asesinato del periodista Javier Valdez, su historial como testigo protegido del gobierno estadounidense sigue siendo el principal obstáculo.
Un juez federal en Alexandria, Virginia, impuso la condena este 4 de febrero después de que López Serrano se declarara culpable en mayo de 2025. El delito —intentar distribuir tres kilos de fentanilo en Los Ángeles— fue cometido mientras él disfrutaba de libertad condicional, tras una condena previa por narcotráfico donde colaboró con la justicia. Este nuevo fallo reabre, según analistas, la posibilidad de que Washington reevalúe su postura y finalmente acceda a entregarlo a México.
La demanda de justicia mexicana
La petición de México se ha mantenido durante años. Las autoridades, particularmente durante la gestión del entonces fiscal general Alejandro Gertz Manero, han señalado a “El Mini Lic” como el cerebro detrás del asesinato del periodista Javier Valdez, ocurrido el 15 de mayo de 2017 en Culiacán, Sinaloa. Valdez, fundador del semanario Ríodoce era un reconocido cronista del narcotráfico.
Para el gobierno mexicano, la extradición de López Serrano ha sido catalogada como “un tema fundamental”. Gertz Manero argumentó en su momento que la nueva detención del capo en diciembre de 2024, por delinquir bajo supervisión federal, ofrecía razones contundentes para que Estados Unidos modificara su negativa histórica. “Con esta situación, en la que ellos mismos reconocen que este individuo está delinquiendo, son razones más que suficientes para que nos apoyen”, declaró el entonces fiscal.
La acusación contra “El Mini Lic” se enmarca en un crimen que conmocionó a la comunidad periodística internacional. Su posible juicio en México representaría un símbolo en la lucha contra la impunidad en los ataques a la prensa.

Un testigo protegido
La postura de Estados Unidos, hasta ahora, ha girado en torno al valor de López Serrano como colaborador de la justicia. Desde que se entregó voluntariamente a las autoridades en Calexico, California, en 2017, se convirtió en un “testigo cooperante” para la Drug Enforcement Administration (DEA).
Su cooperación, según fuentes judiciales, proporcionó información valiosa sobre las entrañas del Cártel de Sinaloa. Este estatus le permitió negociar una sentencia reducida en su primer juicio en 2022, donde un juez en San Diego lo condenó a “tiempo ya cumplido” —los cinco años que ya había estado preso— y cinco años de libertad supervisada.
Precisamente por ser un testigo protegido que “estaba brindando información a la justicia”, las autoridades estadounidenses habían rechazado de manera repetida las solicitudes de extradición presentadas por México desde 2020. La política de protección de colaboradores ha primado sobre las demandas de justicia de otro país.
Un giro en la ecuación judicial
La nueva condena podría alterar este cálculo. Al violar flagrantemente los términos de su libertad condicional y reincidir en el tráfico de drogas, López Serrano ha dejado de ser un testigo en buen estatus para convertirse en un reo común que delinque bajo la custodia del sistema judicial estadounidense.
Este cambio en su perfil jurídico es lo que abre una ventana de oportunidad para México. El hecho de que Estados Unidos lo procese y condene por un nuevo delito grave debilita el argumento de protegerlo como informante útil y fortalece la petición mexicana basada en un crimen de alto impacto social: el asesinato de un periodista.

Foto: Juan Carlos Cruz, Cuartoscuro
Sin embargo, tras conocer la noticia, Griselda Triana, viuda de Javier Valdez, manifestó que es “indignante y doloroso” que el autor intelectual del crimen del periodista, siga “sin merecer su castigo” en México.
En sus redes sociales, Triana lamentó que la autoridad mexicana esté “completamente ausente” para que avance la solicitud de extradición de El Mini Lic, hijo de Dámaso López Núñez, El Lic : “¿Qué son para este asesino cinco años más de sentencia? Nada, porque en cualquier momento negociará su libertad anticipada por buena conducta, como ya sucedió una vez“.
El caso se sitúa ahora en una encrucijada. Por un lado, la deuda histórica de justicia con la prensa en México. Por el otro, los protocolos y acuerdos de cooperación judicial entre Estados Unidos y sus testigos, diseñados para desmantelar redes criminales transnacionales.
«¿Qué son para este asesino cinco años más de sentencia? Nada, porque en cualquier momento negociará su libertad anticipada por buena conducta, como ya sucedió una vez»
Los protagonistas de una historia violenta
Dámaso López Serrano es hijo de Dámaso López Núñez, “El Licenciado”, quien fuera durante años la mano derecha de Joaquín “El Chapo” Guzmán y es su compadre. Esta cercanía lo colocó desde joven en la cúpula del Cártel de Sinaloa, donde llegó a comandar a cientos de personas.
Su historia dio un vuelco con la captura y extradición de “El Chapo”. Una guerra interna estalló entre la facción de su familia, conocida como “Los Dámasos”, y la de los hijos del capo, “Los Chapitos”. Ante la amenaza de muerte, “El Mini Lic” optó por cruzar la frontera y entregarse a Estados Unidos, cambiando las armas por la colaboración.
Tanto él como su padre señalaron en distintas ocasiones a “Los Chapitos” como los verdaderos responsables de ordenar el asesinato de Javier Valdez.
La sentencia de Virginia cierra un capítulo de su vida criminal en Estados Unidos, pero abre otro, quizás más significativo, en la relación judicial entre México y EU.





