20 años después, recuperan el cuerpo de otro minero en Pasta de Conchos
La recuperación del minero número 26 reaviva la esperanza de las familias, pero también la exigencia de justicia. Grupo México, concesionaria de la mina, sigue siendo señalada por las condiciones de inseguridad que provocaron la explosión de 2006.
Han pasado más de dos décadas. La recuperación del minero número 26 de Pasta de Conchos ha reavivado la esperanza de las familias, además de la exigencia de justicia: Grupo México, concesionaria de la mina, sigue siendo señalada por las condiciones de inseguridad que provocaron la explosión de 2006.
Elvira Martínez lo dice sin rodeos: “Cada que hay una recuperación nos vuelve la vida”. Es viuda de Bladimir Muñoz, uno de los 65 mineros que quedaron atrapados el 19 de febrero de 2006 en la mina Pasta de Conchos, en Coahuila. Han pasado 20 años. Y aún espera.
Este fin de semana, la Coordinación Nacional de Protección Civil confirmó el hallazgo del cuerpo número 26. Fue en la lumbrera 1 del complejo minero, ubicado en el ejido Santa María, municipio de San Juan de Sabinas, Coahuila.
De los 26 cuerpos recuperados, 25 han sido identificados plenamente y entregados a sus familias. Aún restan 39 trabajadores por localizar, de los 65 que quedaron atrapados tras la explosión ocurrida la madrugada del 19 de febrero de 2006.
Condiciones de rescate
El proceso no es sencillo. Cada vez que se recuperan los restos de un minero en Pasta de Conchos, estos son trasladados a la Ciudad de México, donde la Fiscalía General de la República realiza estudios genéticos y periciales para su identificación. Ese trámite puede tomar al menos 30 días.

Las condiciones dentro de la mina complican aún más las labores. El sábado previo a los hallazgos, por ejemplo, fuertes ráfagas de viento obligaron a suspender actividades por la mañana.
Actualmente, las maniobras de rescate se concentran en varios frentes. En la lumbrera 1, los equipos trabajan mediante un sistema de elevador. En la lumbrera 2, realizan descensos. También exploran rampas y la zona conocida como “descabece”. En algunos puntos han encontrado indicios no biológicos, pero aún no restos humanos.
Las autoridades estiman que en la zona de lumbrera 1 de la mina podrían encontrarse al menos 13 mineros, según los registros de la bitácora que señalan la presencia de una cuadrilla en ese punto al momento del siniestro.
La deuda de fondo: justicia y responsabilidades
Para las familias, la recuperación de los cuerpos es solo una parte las demandas. El caso representa para ellas “una deuda pendiente de justicia, verdad y dignidad”. Por ello, además del rescate, reclaman “el esclarecimiento de las responsabilidades por la tragedia ocurrida en el año 2006”, considerada una de las más graves de la historia minera de México.

La mina estaba concesionada a Grupo México e Industrial Minera México. Desde el primer día, los familiares y organizaciones civiles señalaron a las empresas por “las condiciones de inseguridad que mantenía en la operación del yacimiento”.
A dos décadas de la explosión, los trabajos de rescate continúan. Pero para las familias, la herida continúa abierta a pesar de los cuerpos recuperados. Exigen saber quiénes fueron responsables. Que enfrenten la justicia. Que paguen.





