Adiós a Taty Almeida: Madre de Plaza de Mayo y guardiana de la memoria en Argentina
"Nos queda la responsabilidad de seguir contando la historia para que nunca vuelva a repetirse; de seguir gritando bien fuerte que 'Nunca Más'", expresaron las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora tras la muerte de Taty.
A unos días de cumplir 96 años, falleció Taty Almeida, presidenta de las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, quien durante cinco décadas buscó a su hijo Alejandro Almeida, desaparecido durante un operativo ilegal de detención por la Alianza Anticomunista Argentina –una organización parapolicial de extrema derecha– el 17 de junio de 1975, un año antes del último golpe militar en Argentina.
“Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”, compartieron las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora tras la muerte de Taty.
¿Por qué nosotros no?
Taty Almeida, cuyo nombre real era Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, es un referente de la memoria, la verdad y la lucha por las personas desaparecidas en Argentina.
Antes de la desaparición de su hijo, Taty fue docente, por lo que dedicó sus últimas décadas a recorrer instituciones educativas para transmitir la historia de los derechos humanos a los más jóvenes mediante una profunda sensibilidad pedagógica.
En sus charlas, Taty repetía: “Sigan luchando por lo que crean que es justo, y cuando estén caídos, o cansados, repitan y digan bien fuerte: ‘Si las Madres pudieron, ¿por qué nosotros no?’”.

A través de un comunicado, las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora agradecieron la capacidad de Taty para hacer livianos los momentos más difíciles y reafirmaron su compromiso para cuidar su memoria y la de su hijo Alejandro, así como para seguir alzando la voz por los 30 mil desaparecidos de la última dictadura argentina.
En abril de este año, la Universidad de Buenos Aires (UBA), le entregó a Taty el título Doctor Honoris Causa en reconocimiento por su participación en la denuncia de los crímenes perpetrados por la última dictadura cívico-militar.
“Quedamos tres Madres, nada más, y dos Abuelas. Ustedes son los que van a continuar luchando por la memoria, por la verdad y por la justicia. Ya hemos pasado la posta a todas y todos ustedes. De a poquito, ¿eh? Porque a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie”, dijo Taty a los jóvenes durante la ceremonia.
24 poemas de un hijo desaparecido
Hasta el último día de su vida, la Madre de Plaza de Mayo buscó a su hijo Alejandro, quien al momento de su desaparición era parte del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), cursaba el primer año de medicina en la UBA y trabajaba en el Instituto Geográfico Militar.“Quiero que sepan que tus padres somos Jorge Almeida y Lydia “Taty” Miy Uranga. Tus hermanos son Jorge Martín y Maria Fabiana. Así éramos hasta ese fatídico 17 de junio de 1975, a las 20.30 horas”, escribió Taty.
Un día después de la desaparición de Alejandro, Taty encontró 24 poemas escritos por él en las últimas páginas de su agenda. Uno de ellos contenía los siguientes versos: Si la muerte me sorprende/ de esta forma tan amarga, pero honesta,/ si no me da tiempo a un último grito/ desesperado y sincero,/ dejaré el aliento el último aliento,/ para decir te quiero.”
Taty dijo alguna vez, en referencia a su hijo desaparecido hasta el día de hoy, que “así como yo estoy feliz de haber parido a mis tres hijos, Alejandro me parió”.





