Se registraron 115 casos de violencia contra personas LGBT+ en 2025; 59 fueron asesinadas
El Observatorio de Crímenes LGBT+ en México enfatiza que la baja presencia de datos sobre mujeres lesbianas, personas bisexuales u hombres trans no indica ausencia de violencia, sino una invisibilización sistemática.
El Observatorio de Crímenes LGBT+ en México registró un total de 115 casos de violencia contra personas LGBT+ en el país durante el 2025: 59 asesinatos, 34 desapariciones, 16 atentados y 6 suicidios.
Estas cifras fueron difundidas hoy durante la presentación del informe Violencias que persisten: los crímenes por prejuicio contra personas LGBT+ en México, basado en la revisión de las organizaciones integrantes del Observatorio a lo largo del país, en notas periodísticas y en información compartida por colectivas, activistas y redes comunitarias.
“México ha sido señalado como el segundo país con el mayor número de crímenes contra las personas LGBT+ a nivel mundial, después de Brasil. Esta situación fue una preocupación que discutimos durante muchos años… y de ahí surgió la necesidad de crear un Observatorio donde participaran organizaciones LGBT+ de todo el país”, comentó Gloria Careaga, coordinadora general de la Fundación Arcoiris.

Los contextos en los que se desarrollan las violencias presentadas varían según las condiciones locales: en algunos territorios están asociadas con actos violentos generalizados o la presencia del crimen organizado, mientras que en otros responden a dinámicas de discriminación arraigadas, impunidad, falta de políticas públicas o ausencia de capacitación institucional.
El Observatorio destaca la persistencia de la violencia letal particularmente contra personas trans y hombres gays, así como la presencia constante de agresiones en espacios cotidianos como el hogar, el espacio público y los entornos laborales.
El informe también hace hincapié en la invisibilización sistemática de ciertas violencias: “Es importante señalar que la baja o nula presencia de registros de mujeres lesbianas, personas bisexuales y hombres trans no implica la ausencia de violencia hacia estas poblaciones, sino que responde a procesos de invisibilización y subregistro asociados a la falta de reconocimiento institucional, la clasificación errónea de los casos y la escasa cobertura mediática”, apunta el Observatorio.
Asesinatos
Los registros documentados por el Observatorio muestran que los asesinatos continúan siendo la forma de violencia con mayor número de casos. De los 59 asesinatos de personas LGBT+ documentados en 2025, 33 corresponden a mujeres trans, 25 a hombres gays y 1 a una persona muxe.
“La alta concentración de casos en mujeres trans demuestra una vez más la persistencia de violencias específicas dirigidas hacia las identidades de género que desafían las normas sociales. Esta violencia se encuentra estrechamente vinculada con el machismo, la transfobia, la exclusión, como la exigencia de mantener un status quo biologicista binario, que desconoce las características fundamentales del género, y que colocan a las mujeres trans en situaciones de mayor vulnerabilidad”, consigna el informe.

El Observatorio revela que más del 30% del total de las víctimas mantenía actividades relacionadas con la visibilidad pública, el trabajo comunitario o la defensa de derechos de las personas LGBT+.
Entre las entidades con mayor número de casos se encuentran Baja California, con 7 casos, Ciudad de México con 6 y Guanajuato con 5, seguidas por Jalisco, Michoacán y Nuevo León, con 4 casos cada una. Asimismo, se identificaron registros en entidades como Colima, Estado de México, Oaxaca, Sinaloa, Tabasco y Veracruz, con tres casos respectivamente
Aunque en 2025 se registra una disminución respecto a 2024 (93 personas asesinadas), el Observatorio advierte que el auge de la ultraderecha y las violencias documentadas en México durante 2025 “no pueden entenderse como hechos aislados, sino como parte de un entorno más amplio en el que los discursos de odio, el machismo y la exclusión estructural continúan configurando condiciones que permiten y reproducen la violencia contra las personas LGBT+”.
Desapariciones
Durante los últimos años, el Observatorio ha registrado un incremento sostenido en las desapariciones. De las 34 documentadas el año pasado, 17 corresponden a hombres gays, 14 a mujeres trans, y 3 a una mujer lesbiana, un hombre trans y un hombre bisexual.
Las personas jóvenes (de 20 a 34 años) son quienes corren mayor riesgo de ser desaparecidas, pues atraviesan etapas clave de búsqueda de trabajo, movilidad y construcción de autonomía.
El Observatorio plantea que la desaparición de personas LGBT+ jóvenes no solo refleja un patrón de edad, sino que también muestra que las desigualdades estructurales incrementan su vulnerabilidad: “La búsqueda de oportunidades laborales, el desplazamiento hacia otras ciudades, la necesidad de abandonar entornos hostiles o la exposición a contextos de violencia pueden convertirse en factores de riesgo adicionales”.
En 2025, las colectivas de búsqueda, las organizaciones de la sociedad civil y las familias de personas desaparecidas, lograron la incorporación de la figura ‘familia social’ a Ley General en Materia de Desaparición. Esto representa un avance significativo en el reconocimiento de las diversas formas de vínculo y cuidado en los procesos de búsqueda.

Atentados y agresiones
El Observatorio reconoce que es imposible cuantificar cada agresión y atentado en contra de las personas LGBT+, pero señala que es importante hacer un registro de aquellos hechos que ponen en riesgo sus vidas.
En cuanto a las formas de agresión se cuentan 6 casos de golpizas, así como el uso de armas de fuego en 4 casos y armas punzocortantes también en 4 casos.
Las agresiones documentadas ocurrieron principalmente en espacios públicos. La calle concentra el mayor número de casos registrados, pero también se registraron agresiones en el transporte colectivo, establecimientos comerciales, bares, espacios laborales y en la vivienda de las propias víctimas.
En cuanto a los perfiles, el Observatorio identificó que 9 de los casos corresponden a mujeres trans, 6 a hombres gays y 1 a un hombre trans, lo que prueba que las agresiones no letales se distribuyen de manera diferenciada dentro de este grupo poblacional.
Ciudad de México, Guanajuato y Baja California concentran el mayor número de atentados y agresiones.
“La violencia comienza previo a que se cometa el delito. No es necesario llegar a un asesinato o dejar de localizar a una persona cuando hay situaciones y contextos previos que nos permitirían poder abordar esta violencias desde mucho antes. Hay factores que intefieren, como los discursos de odio, que ahora los podemos enfrentar en todos los espacios, no solamente en el espacio publico. Los podemos encontrar en los espacios digitales y en los espacios de toma de decisiones”, puntualizó Kenlly Pacheco, coordinador del Observatorio de Crímenes LGBT+ en México.
Suicidios
Durante 2025, el Observatorio documentó 6 casos de suididio (3 mujeres trans, 2 hombres gays y 1 hombre trans). Los datos revelan que este fenómeno impacta de manera alarmante a adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años, una etapa crucial de su desarrollo.
La mitad de las víctimas eran defensores de derechos humanos y colaboraban con organizaciones LGBT+. “Este elemento resulta de suma importancia pues nos obliga a poner el foco en la salud mental de las personas defensoras de derechos humanos”, resalta el Observatorio. Y añade que esto evidencia el grave desgaste emocional, la precarización y las amenazas que enfrentan quienes realizan activismo en entornos hostiles.
“Defender derechos nunca debería convertirse en un factor de riesgo, pero lamentablemente esto sigue siendo una realidad en muchos de nuestros países de la región”, expresó durante la presentación del informe, Wilfred Labiosa, activista puertorriqueño y defensor de derechos humanos.
El informe plantea que la prevención del suicidio en personas LGBT+ exige una estrategia integral frente a violencias acumuladas. Un plan que requiere la transformación de las familias (consanguíneas y sociales) y la escuela en espacios seguros desde la infancia, para evitar el rechazo que daña la salud mental.
El Observatorio demanda el fortalecimiento de apoyo institucional, con servicios de salud inclusivos, además de la erradicación de discursos de odio y el acceso al empleo y la educación para personas LGBT+. Al final, remarca el Observatorio, la consolidación de redes de apoyo comunitario asegura la contención emocional y una mejor vida para todas las personas.




