UNAM patenta proceso para limpiar metales pesados a través de una bacteria
UNAM patenta proceso para biotransformar metales pesados a través de una bacteria y limpiar sitios contaminados.
En San Francisco del Rincón, Guanajuato, un sitio contaminado con 300 mil toneladas de cromo hexavalente, es conocido como el “Chernóbil de Guanajuato”. El lugar alberga a personas sin hogar que inhalan esos contaminantes. Así lo informó a Gaceta UNAM, Katy Juárez López, doctora en biotecnología y especialista en biorremediación ambiental. La exposición al cromo se vincula con tumores en riñón, pulmón y piel.
En 2014, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró las instalaciones de Química Central de México en San Francisco del Rincón, Guanajuato, luego de detectar 300 mil toneladas de cromo hexavalente. La dependencia ordenó el retiro de la sustancia en un plazo de seis meses. Se trata de una sustancia tan nociva que el personal de la empresa –que respiraba cromo a diario– sufrió erosión del tabique nasal. Los propietarios dejaron inconcluso el plan de descontaminación y, ante la acción penal iniciada por la Profepa, huyeron. A la fecha, esa acumulación tóxica continúa en el sitio sin medidas de contención.

Para impedir que la lluvia disolviera el cromo hexavalente y lo arrastrara a los mantos freáticos, se colocaron membranas debajo de los residuos. Pero con los años, esas barreras se rompieron. El cromo soluble alcanzó pozos ubicados a más de 100 metros de profundidad. La industria del curtido emplea cromo para transformar pieles en cuero. Mientras que la variante hexavalente es soluble en agua, la trivalente tiene menor movilidad y puede ser retirada. El método inicial de Química Central consistía en aplicar ácido sulfúrico a los residuos para convertir el cromo hexavalente en como trivalente; sin embargo, ese ácido elimina toda forma de vida microbiana y vegetal.
Otro episodio similar ocurrió en 1978, cuando la compañía Cromatos de México, en Tultitlán, Estado de México, vertió cromo que alcanzó los acuíferos subterráneos. Estudiantes de un plantel secundario próximo, así como otros vecinos, comenzaron a presentar afectaciones de salud. Tras el cierre de la compañía se colocaron barreras de contención; sin embargo, su ruptura posterior permitió que el cromo continuara llegando a los pozos.
Limpiar metales pesados con una bacteria: la apuesta de la UNAM
Katy Juárez López dirige un equipo en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, campus Morelos. De los acuíferos contaminados de la zona, el equipo extrajo la bacteria Klebsiella sp. AqSCr. Este microorganismo transforma el cromo hexavalente en trivalente y, además, reduce selenio, uranio, vanadio y arsénico, informó Juárez López. L bacteria tolera metales pesados y podría presentar resistencia a antibióticos, algo que el equipo de la UNAM investiga actualmente. Ciertas variantes de este género bacteriano están asociadas a cuadros de neumonía y a infecciones en vías urinarias o heridas operatorias.

“La buena noticia es que acabamos de obtener una patente mexicana del proceso biotecnológico de biotransformación de metales pesados”, dijo Juárez López. El equipo espera que autoridades o compañías interesadas en la limpieza de residuos tóxicos lo contacten para llevar el proceso a mayor escala.
A la fecha, México es un país en donde los procesos de biorremediación son todavía poco utilizados. Usar organismos vivos como bacterias, hongos o plantas para limpiar cuerpos de agua contaminados, suelos o incluso el aire es todavía una novedad en nuestro país.
“No obstante, en países como Estados Unidos, la biorremediación es uno de los principales métodos para limpiar metales pesados, porque es amigable con el ambiente y muy efectiva”, argumenta Juárez López quien advierte que todavía hace cinco años, México sumaba más de mil emplazamientos contaminados con metales pesados.




