EU deportó a más de 25 mil migrantes con acuerdos secretos, el 80% a México
The Deportation Project, de Forbidden Stories, expone acuerdos secretos del gobierno de Trump para deportar a terceros países a migrantes.
Entre enero de 2025 y hasta el 31 de agosto de 2026, la administración de Donald Trump deportó a al menos 25 mil 447 personas a terceros países, es decir, a naciones en donde no tienen ciudadanía ni vínculos. México fue el principal receptor: cerca del 80% de personas de distintas nacionalidades (unas 20 mil) llegaron al país.
Esto fue revelado en la investigación “The Deportation Project: Revelaciones sobre las expulsiones masivas de la administración Trump”, realizada por 72 periodistas y 26 medios de comunicación en 15 países. Se trata de un trabajo global, coordinado por la red internacional de periodistas Forbidden Stories, sobre los acuerdos secretos del gobierno de Trump para expulsar a los migrantes.
La investigación documentó que al menos 35 países firmaron acuerdos con Estados Unidos para recibir a migrantes deportados sin vínculo con su territorio. Los periodistas constataron que 28 de estas naciones ya han recibido a ciudadanos de terceros países, mientras que se prevé que las 7 restantes comiencen a albergarlos próximamente como resultado de dichos pactos.
El engranaje de las deportaciones a terceros países
Si bien México recibió la mayoría de las expulsiones, la red de traslados se extendió de hacia diversos puntos de África, América Latina y el Caribe. Los destinos van desde países centroamericanos como Guatemala hasta pequeñas islas caribeñas o Estados africanos como Esuatini y Guinea Ecuatorial, donde la cifra de personas deportadas fluctuó entre miles y grupos más pequeños de distintas nacionalidades.
Muy pocas de estas expulsiones fueron anunciadas públicamente por el gobierno estadounidense, y se mantienen en reserva tanto el número de personas trasladadas como sus nacionalidades.
En todo este esquema, la posición de México es ambigua: aunque no existe un acuerdo oficial público, la cooperación funciona en los hechos, según la investigación.
Los periodistas, además, revelaron que Camerún y Estados Unidos pactaron en secreto un acuerdo migratorio que nunca se hizo público. Esto conllevó un pago de 30 millones de dólares a la oficina del ACNUR en Camerún y fue seguido, pocos meses después, por conversaciones económicas bilaterales.
El seguimiento de los traslados de la administración Trump a terceros países lo han hecho organizaciones como Human Rights First y Refugees International, desde hace más de un año. Gran parte de la información que los periodistas usaron para hacer el mapeo de los traslados proviene del trabajo de dichas organizaciones.
Además, obtuvieron datos adicionales a partir del seguimiento realizado por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de California en Berkeley, informes y artículos periodísticos.

Fondos millonarios, opacidad y vulnerabilidad en terceros países
La investigación periodística también reveló que desde la Oficina de Repatriación, una nueva división del Departamento de Estado de EU creada en 2025, se negocian la mayoría de los acuerdos.
A través de documentos internos, los periodistas encontraron que esta Oficina planeó gastar al menos 410 millones de dólares en pagos a gobiernos u organizaciones humanitarias como parte de los acuerdos de deportación.
Uno de los aspecto más criticado por organizaciones de derechos humanos es que las personas enviadas a un tercer país quedan en un “limbo o agujero negro jurídico”: no tienen estatus legal, ni lazos familiares, ni garantías procesales para impugnar su deportación, mientras los gobiernos locales reciben transferencias financieras de Washington para hacerse cargo de su permanencia.





