Una metrópoli bajo presión: la mancha urbana de la ZMVM creció 90% en 35 años
Desde 1990 la expansión de la mancha urbana incrementó en más de 296 mil hectáreas, a un ritmo de crecimiento anual de 1.84%.
La expansión de la mancha urbana en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) en los últimos 35 años ha sido descontrolada, con una superficie urbanizada que pasó de 156 mil 561 hectáreas en 1990 a 296 mil 859 en el año 2025, un incrementó del 90%.
Según el diagnóstico del proyecto de actualización del Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México, publicado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) como parte de una consulta pública, el crecimiento de la mancha urbana “ha avanzado sobre suelos agrícolas, áreas ambientales y zonas no aptas, sin una adecuada articulación con la provisión de vivienda, servicios, infraestructura y empleo”.

El apartado de diagnóstico se titula “Una metrópoli bajo presión”, y a lo largo de sus páginas va desgranando los desafíos en materia ambiental y social para la ZMVM, que en su última delimitación incluyó 16 alcaldías capitalinas, 59 municipios del Estado de México, ocho municipios de Hidalgo y un municipio Morelos, con una superficie de 918 mil hectáreas y más de 22 millones de habitantes.
El documento aborda la sobreexplotación de los acuíferos con las afectaciones al suministro de agua en la zona oriente y la pérdida de ecosistemas respecto a la expansión de los asentamientos humanos, por ejemplo, en los últimos 35 años se perdieron 12.1% y 11.5% de suelos con uso de agua, contra el crecimiento de 162% de suelos con asentamientos humanos.
Intereses económicos e inmobiliarios detrás
La sección del documento enfocada en la mancha urbana atribuye su expansión a los intereses económicos del mercado inmobiliario, potenciados por la falta de acceso a la vivienda y la débil regulación sobre el uso de suelo.
“El crecimiento urbano se ha concentrado principalmente en las periferias metropolitanas, avanzando sobre suelos agrícolas, áreas de recarga, zonas forestales y territorios con condiciones físicas adversas. Municipios del Estado de México e Hidalgo, así como zonas periféricas de la Ciudad de México y del norte de Morelos, han absorbido una parte significativa de este crecimiento, configurando un patrón de urbanización dispersa, de baja densidad y altamente dependiente del automóvil y de infraestructura extensiva”, se lee en el diagnóstico.

Para los autores del estudio, la expansión descontrolada se refleja en los usos habitacionales y comerciales de desarrollos en zonas céntricas, donde el precio por metro cuadrado asciende a 80 mil pesos, mientras que los suelos de Zumpango y Tecámac, municipios mexiquenses, donde el valor asciende a 1,500 o 2,500 pesos por metro cuadrado.
“Esta diferencia ha promovido una expansión horizontal basada en la disponibilidad de suelo barato, pero con baja integración urbana, que reproduce desigualdades territoriales, encarece la movilidad y reduce la calidad de vida”, concluye el apartado.




