El caso Gloria Trevi: el IMPI contra la libertad de expresión
Una resolución del IMPI sobre el uso del nombre y la imagen de Gloria Trevi podría sentar un precedente sobre lo que periodistas, autores y editoriales pueden publicar acerca de figuras públicas sin su autorización. El litigio surgió por 'Todo a la Luz', el libro en el que Karla de la Cuesta, sobreviviente del clan Trevi-Andrade y hoy abogada y activista, reconstruye el expediente judicial y su propia experiencia.
Es difícil recorrer Todo a la Luz sin toparse con Gloria Trevi. En el libro, Karla de la Cuesta reconstruye los abusos físicos y la explotación sexual y laboral que vivieron jóvenes, varias de ellas menores de edad, dentro del grupo encabezado por el productor musical Sergio Andrade. La investigación se apoya en el expediente penal, testimonios de más de diez víctimas y fuentes periodísticas. De la Cuesta escribe también desde su propia experiencia como sobreviviente.
Gloria Trevi no es un personaje secundario en el libro: su nombre aparece más de 400 veces a lo largo de las 248 páginas. Sin embargo, una resolución del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) busca prohibir a Penguin Random House utilizar precisamente el nombre y el rostro de la cantante, incluso con fines informativos o periodísticos. La medida contempla una multa superior a medio millón de pesos y nuevas sanciones si la editorial continúa distribuyendo la publicación.
“Estamos viendo un hecho lamentablemente histórico y es que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial se ha convertido en un órgano de censura”, afirmó en conferencia de prensa Quetzalli de la Concha, gerente legal y de derechos de autor de Penguin Random House.

La editorial acudió al Tribunal Federal de Justicia Administrativa para pedir que la resolución sea anulada. Por ahora, la orden está detenida: el tribunal aceptó revisar el caso y suspendió sus efectos mientras toma una decisión.
“Provisionalmente la resolución no surte efectos y no se considera cosa juzgada. Entonces, en lo que se sigue este juicio, la resolución carece de efecto alguno”, explicó Eduardo de la Parra, abogado de la editorial. Esto permite que Todo a la Luz continúe vendiéndose mientras se resuelve el litigio.
El IMPI cambió de criterio sobre el libro
La disputa comenzó en 2024, cuando el libro estaba por publicarse bajo el sello Grijalbo. De acuerdo con la editorial, los abogados de Gloria Trevi pidieron al IMPI detener su circulación en formato impreso, digital y audiolibro.
Al inicio, el instituto aceptó frenar la publicación. Penguin Random House se opuso a la decisión, presentó sus argumentos y cumplió con la garantía económica exigida para pedir que el libro pudiera salir a la venta. Entonces, el propio IMPI, que depende de la Secretaría de Economía, determinó que el libro podía publicarse.
Según De la Parra, el instituto reconoció en aquel momento que Trevi era una figura de interés público y que impedir la circulación de la obra podía afectar el derecho de la sociedad a recibir información. El abogado aseguró que el IMPI incluso consideró que mantener la medida implicaría censura previa.
Pero dos años después, el criterio cambió.
En 2026, el instituto estrenó director general: Vidal Llerenas Morales asumió el cargo el 1 de junio. Cincuenta y seis días después, el 27 de julio, el organismo determinó que utilizar el nombre y las fotografías de Gloria Trevi sin su autorización sí afectaba su derecho a la propia imagen y ordenó a la editorial dejar de hacerlo. “Da un viraje total al sentido y no hay un solo párrafo en el que justifique qué circunstancias cambiaron o por qué su criterio anterior ya no aplica”, afirmó De la Parra.
Penguin Random House sostiene que Todo a la Luz es una publicación de interés público y que utilizar el nombre y la imagen de Trevi forma parte del ejercicio de informar sobre ella. La defensa de la cantante, por su parte, argumentó que el libro afecta su derecho a la propia imagen.
Las fotografías de Gloria Trevi incluidas en el libro provienen del expediente judicial y de imágenes publicadas por medios de comunicación. “De ninguna manera y bajo ningún criterio nos interesa utilizar el nombre artístico de Gloria Trevi, pero es innegable que formó parte de noticias de relevancia, de interés público, de interés social”, señaló De la Concha.


Karla de la Cuesta tenía 13 años cuando fue a una convivencia de fans de Gloria Trevi en Ciudad de México. Era 1991 y viajó desde Puebla con su mamá y su hermana. Ahí, una persona del equipo de la cantante se acercó para decirles que buscaban a quien sustituyera a una de las coristas y las invitó a hacer una audición. Después del casting les ofrecieron entrar a una academia dirigida por Sergio Andrade.
De la Cuesta ha relatado que lo que parecía una oportunidad para acercarse al mundo artístico terminó en años de abuso, amenazas, violencia, explotación y control. Permaneció dentro del grupo hasta 2000, cuando agentes de Interpol llegaron al departamento de Brasil donde se encontraba privada de su libertad y había sido separada de su hija recién nacida.
Años después se formó como abogada, se especializó en trata de personas y convirtió esa experiencia en parte de su trabajo como activista de derechos humanos. En 2017 llevó su testimonio a un foro sobre esclavitud moderna en la sede de Naciones Unidas en Ginebra. Un año después comenzó a gestionar el acceso al expediente completo del caso, integrado por miles de páginas.

Enrique Calderón, editor del libro, explicó que la editorial decidió publicarlo porque consideró que reunía una historia de interés público y una investigación construida a partir tanto de la experiencia de De la Cuesta como del expediente judicial del caso.
“Karla de la Cuesta no nos entregó un libro de opinión ni de ajuste de cuentas ni una venganza por escrito”, afirmó. “Nos entrega un testimonio de vida, el relato de un proceso de resistencia, de resiliencia, de reconstrucción y también el resultado de años dedicados a comprender, analizar lo que le ocurrió”.
“Examina a fondo la manera en que se condujeron los distintos procesos, cómo se valoraron o cómo dejaron de valorarse las pruebas y también qué papel desempeñaron las autoridades que tuvieron estos expedientes en sus manos a lo largo de más de dos décadas”.
Lo que está en juego más allá de Gloria Trevi
El litigio va más allá de un conflicto entre una cantante, una autora y una casa editorial. Si el criterio del IMPI queda firme, una persona considerada figura pública podría reclamar el uso de su nombre o su imagen dentro de publicaciones que aborden asuntos de interés público.
“Si una persona mencionada en una obra, en un reportaje que aborda hechos de interés público, puede impedir o restringir su circulación por el mismo hecho de aparecer en el reportaje, en el libro, eso es realmente grave”, dijo Calderón.
De la Parra describió esa posibilidad como una especie de “derecho de veto” sobre lo que se publica acerca de figuras públicas. “Es prácticamente un derecho de veto para primero pedir permiso: ‘¿Puedo informar sobre una figura pública? ¿Quieres que te critique? Ah, no me autorizas, entonces no puedo hablar’, bajo la amenaza de estas multas”, afirmó.
El alcance potencial no estaría limitado a personas del espectáculo. De acuerdo con el abogado, la categoría de figura pública puede incluir a funcionarios, políticos, empresarios, deportistas, artistas, líderes sindicales y otras personas cuyas actividades tengan una proyección pública.





