40 horas en 2030 y más horas extra: la reforma que aprobó el Senado
121 votos a favor. La reforma de 40 horas avanza en el Senado, pero sin dos días de descanso y con más horas extra.
121 votos a favor, cero en contra: así, el Senado de la República aprobó anoche en lo general la reforma constitucional que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. La celebración fue unánime y la presidenta Claudia Sheinbaum festejó esta mañana: “Salió por unanimidad, todo el mundo estuvo de acuerdo. ¡Qué bueno!”.
Sin embargo, colectivos y sindicatos han señalado que la misma iniciativa, aunque reducirá las horas de trabajo semanal también amplía el margen para que los empleadores paguen menos por las horas extra y deja fuera la obligatoriedad de dos días de descanso —una de las principales exigencias sociales— y posterga hasta 2030 la entrada en vigor plena de las 40 horas.
Legisladores de todos los partidos subieron a la tribuna para señalar esos vacíos. Advirtieron que la reforma, tal como quedó redactada, abarata la mano de obra en el sobretiempo, incentiva jornadas más largas y no garantiza el descanso que prometía. Pero todos votaron a favor.
Más horas extra por menos pago
El cambio más silencioso —ningún legislador lo presumió en sus redes sociales— está en el artículo 123 constitucional que regula el pago de horas extraordinarias.
Actualmente, un trabajador que labora más de ocho horas recibe un pago doble por cada hora extra. A partir de la novena hora semanal, el empleador debe pagar el triple. Con la reforma aprobada, ese pago triple solo será obligatorio cuando se acumulen 13 horas extra a la semana. Cuatro horas más de trabajo antes de alcanzar la misma compensación.

Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro
La senadora priista Mely Romero Celis lo advirtió durante el debate: “Se incrementa la carga laboral inmediata, pero se diluye la protección salarial que hoy existe”. Romero propuso, mediante una reserva, que cualquier modificación a las horas extra siguiera la misma gradualidad que la reducción de la jornada. Su propuesta fue rechazada.
El coordinador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, fue más enfático durante su intervención en el pleno del Senado: “La reforma, tal cual está planteada, es un incentivo para prolongar la jornada laboral más allá de las 40 horas. El propósito debería ser justamente a la inversa”.
El descanso que no llegó
Otro de los reclamos recurrentes en el debate público fue la inclusión de dos días de descanso obligatorios por semana. La reforma no los establece. El secretario del Trabajo, Marath Bolaños, había sugerido en su comparecencia ante el Senado que el tema quedara abierto a acuerdos entre patrones y empleados.
El senador del Partido Verde, Luis Alfonso Silva Romo, defendió esa omisión con un argumento aritmético: “Saquen una elemental cuenta, hombre. ¿Por qué no terminan la primaria con buenas calificaciones? ¿Cuánto es ocho horas de jornada laboral, como marca la Constitución, por cinco días? 40, ¿no? ¿Y no es de lunes a viernes? Pero dejamos que sea un día obligatorio, que sea de 40 horas, porque es lo que le conviene a la realidad económica de este país. ¿Para qué establecerlo en la Constitución si por la pura matemática queda muy claro?”.
La senadora priista Cristina Ruiz Sandoval bautizó la iniciativa como “la reforma del cansancio y de la explotación”. Y explicó: “Trabajar seis días no es descanso, aunque le cambien el nombre, siguen siendo seis traslados, seis camiones, seis metros, seis comidas, seis días fuera de casa, seis días en los que miles de mujeres, hombres, jóvenes y adultos mayores se la rifan todos los días para sacar a su familia adelante”.
La gradualidad: un largo camino
La reducción de la jornada no será inmediata. El calendario aprobado establece una transición de cinco años:
- 2026: 48 horas
- 2027: 46 horas
- 2028: 44 horas
- 2029: 42 horas
- 2030: 40 horas
La diputada Patricia Mercado, una de las voces críticas más visibles, sostuvo que una transición de dos años sería suficiente. También advirtió sobre el riesgo de simulación: si la reducción se compensa con más horas extra, el beneficio real se diluye.
El senador panista Marko Cortés demandó que la reforma entre en vigor de manera inmediata y no espere hasta 2030. Sin embargo, reiteró que su bancada votaría a favor. “En la reducción de las 40 horas, Acción Nacional votará a favor porque es una justicia, aunque sea una justicia a medias para los trabajadores de México”, aseguró.

Reservas inútiles
Durante la discusión en lo particular se presentaron 18 reservas para modificar distintos aspectos de la iniciativa. Todas fueron rechazadas. El único grupo parlamentario que no presentó ninguna reserva fue el Partido del Trabajo. Los senadores de Morena que habían anunciado cambios los retiraron en el último momento.
El presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, el morenista Óscar Cantón Zetina, justificó la gradualidad y la ausencia de los dos días de descanso como resultado de los acuerdos alcanzados con los sectores consultados en los foros previos. “Tenemos trabajadores responsables, líderes responsables”, afirmó.
El sector sindical, por su parte, emitió un comunicado en el que alertó que la posibilidad de establecer jornadas combinadas de hasta 12 horas diarias abre la puerta a la normalización de extensiones de jornada contrarias al espíritu de la reforma. También subrayaron que el incremento de horas extra podría elevar la carga fiscal y de seguridad social, lo que terminaría reduciendo el ingreso neto por hora adicional y afectando el monto global de la Participación de los Trabajadores en las Utilidades.
La unanimidad y las fotos
La vicecoordinadora del PT, Geovanna Bañuelos, anticipó el resultado antes de la votación: “No tengo duda, compañeras y compañeros senadores, que como sucedió el día de ayer en el seno de las comisiones dictaminadoras, votaremos este dictamen por unanimidad”.
Así fue. En la votación general, 121 votos a favor, cero en contra. En lo particular, 103 votos a favor y 15 en contra.
Cerrada la sesión, la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, arengó: “¡Viva la primavera laboral!”.
Ya con el Senado semivacío, Sasil de León Villard posó en el atril ante las cámaras de sus colaboradores con una leyenda que presumía la reforma laboral de las 40 horas. Entre los escaños, la petista Lizeth Sánchez hizo lo mismo con un cartel que atribuye la propuesta laboral a su bancada antes de que fuera enviada por la presidencia.
La reforma fue turnada a la Cámara de Diputados, donde continuará su proceso legislativo. Los trabajadores mexicanos, mientras tanto, seguirán laborando seis días a la semana, con jornadas que seguirán siendo de 48 horas hasta 2026, y con un nuevo límite para recibir el pago triple por su sobretiempo.




