“Devuelvan Mi Rumbo”: niñas y niños de Chiapas exigen la restitución de Centro Cultural desalojado sin orden judicial
Los niños, representados por sus madres, recurrieron al amparo para que las autoridades prioricen el interés superior de la niñez y les devuelvan el Centro Cultural que desde 1998 ofrece talleres gratuitos y formación en derechos humanos.
Seis madres de familia de la colonia Plan de Ayala, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, promovieron un juicio de amparo el pasado miércoles en representación de 13 de sus hijas e hijos. Con esta medida buscan la restitución del Centro Cultural Mi Rumbo, el cual fue desalojado el 22 de septiembre, sin una orden judicial, por un grupo de personas armadas y con el rostro cubierto, quienes colocaron sellos de aseguramiento de la Fiscalía e iban acompañadas por patrullas de la Guardia Estatal Preventiva.
El Centro Cultural es sede de Vientos Culturales, una asociación que en 1998 recibió el predio en donación para fines culturales. Desde entonces lo ha ocupado de manera pública y continua: imparte talleres gratuitos de pintura, títeres, música y teatro para la niñez; produce contenidos de radio, cine y televisión infantil (como el noticiero ¡Vientos!); funciona como un refugio seguro con áreas verdes donde la infancia chiapaneca aprende sobre sus derechos, equidad de género y prevención de violencias.
Vientos Culturales acompaña actualmente a 76 niñas, niños y adolescentes de la colonia Plan de Ayala y a cerca de mil adolescentes tsotsiles en diez municipios de los Altos de Chiapas.

La organización cultural señala que el documento de donación del predio está firmado por el propio titular, quien ahora denuncia a Vientos Culturales por despojo. Razón por la cual la asociación promovió en agosto un juicio de prescripción positiva, que está en curso, para formalizar legalmente la propiedad.
Vientos Culturales asegura, además, que ninguna autoridad ha exhibido el fundamento legal del desalojo.
Niñas y niños de Plan de Ayala firman petición y hacen dibujos para recuperar el Centro Cultural Mi Rumbo
Al menos 315 niñas y niños de Plan de Ayala y 196 vecinos han firmado una petición para que el Centro Cultural sea devuelto.
No reclaman sólo un espacio físico, exigen que el Estado garantice su derecho a vivir su infancia en plenitud: a jugar, crear y encontrarse a través de actividades culturales. Con el acompañamiento de las redes REDIAS y REDIM, las familias en su amparo instan a proteger el interés superior de la niñez, es decir, a priorizar el bienestar de las niñas y niños por encima de cualquier otro beneficio, ya sea político, económico, privado o administrativo.
Las niñas y niños, además, han convertido el cerco del Centro Cultural en galería de dibujos, mensajes de apoyo y reclamo de justicia.

Vientos Culturales exige justicia
El pasado 30 de septiembre, personas armadas que dijeron ser de la Fiscalía volvieron a irrumpir la sede de Vientos Culturales e impidieron el acceso a su directora, Elke Franke.
La organización señala que en el amparo promovido, la Fiscalía General afirma no tener facultades para ordenar un desalojo o aseguramiento, la Fiscalía de Distrito admitió la carpeta pero no vinculó a la asociación y la Agencia de Investigación alegó dar solo “seguridad perimetral”. “Ninguna ha exhibido una orden judicial ni un acuerdo de aseguramiento”, dice Vientos Culturales en un comunicado.
Pese a ello, el Juzgado Primero de Distrito negó la suspensión definitiva (expediente 1347/2026), por lo que la organización permanecerá fuera de su espacio mientras un juez analiza el caso. La audiencia constitucional está fijada para el 27 de octubre.
Ante estos hechos, Vientos Culturales exige una investigación exhaustiva, sanción a los responsables de las afectaciones, la restitución inmediata del Centro Cultural y respeto al debido proceso.
“Este caso no es aislado: en México, muchos espacios comunitarios —centros culturales, bibliotecas, escuelas, canchas— se han levantado en terrenos cedidos de palabra o con un documento sencillo, en zonas donde nadie más invertía. Hoy, cuando el suelo cobra valor, los acuerdos originales se desconocen y la vía penal aparece como el camino más corto para recuperar los inmuebles: una denuncia por despojo, un aseguramiento sin juez y un desalojo de madrugada”, plantea Vientos Culturales.





