El CJNG vuelve a atacar a la comunidad nahua de Santa María Ostula
Desde hace dos años la Cofradía de Ostula sufre violentos ataques por parte del CJNG, grupo criminal que asedia el territorio con drones.
Una vez más, un comando armado del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) atacó la Cofradía de la comunidad nahua de Santa María Ostula, en el municipio de Aquila, Michoacán. La embestida comenzó ayer a las 9 de la mañana.
“Dicho ataque fue repelido mediante el despliegue de nuestra Guardia Comunal, que durante casi una hora enfrentó el fuego de los delincuentes hasta lograr el repliegue de éstos, quienes continuaron disparando sus armas ya fuera del perímetro comunal en las proximidades del poblado de Coahuayula, municipio de Chinicuila”, alertó la comunidad.
La agresión del CJNG obligó a la población a evacuar las escuelas de la Cofradía y a buscar refugio en lugares seguros, en medio del terror de la violencia criminal. Debido a la rápida respuesta de la Guardia Comunal no hubo personas muertas ni heridas.
Habitantes de la Cofradía de Ostula, una de las 24 localidades internas que integran la comunidad nahua de Santa María Ostula, reportaron que la zona se ha convertido en un objetivo militar para el CJNG, pues su territorio se conecta con la región conocida como Tierra Caliente. En ese corredor el Cártel Jalisco ha establecido campamentos y ha ocupado poblaciones a través de ataques de drones con bombas.
Dos años bajo el asedio del CJNG
Aunque la presencia del CJNG se registra desde hace seis años en la zona, el asedio específico a la Cofradía de Ostula comenzó en 2024.
“No sabemos muy bien por qué nos atacan, pero creemos que es porque si logran entrar a la comunidad por aquí van a poder controlar todo el territorio. El otro día, luego de la balacera, estuvimos haciendo el registro de los daños y encontramos una escuela de educación inicial llena de cartuchos de calibre .50 mm. Imagínate que esta escuela hubiera estado llena de niñas y niños”, dijo hace un año María, encargada del orden en la Cofradía, al periodista Heriberto Paredes.

La lucha de la comunidad nahua de Santa María Ostula tiene que ver con las tierras: llevan más de dos décadas amparándose ante los tribunales federales para defender el reconocimiento de San Diego Xayakalan, una franja de mil 250 hectáreas de tierra comunal.
En 2004 propietarios del pueblo vecino de La Placita —vinculados por los comuneros con partidos políticos, intereses mineros y el crimen organizado— iniciaron un juicio agrario por este territorio estratégico, sumamente fértil y cercano a importantes concesiones mineras de hierro y puertos comerciales.
Los habitantes de Ostula, sus asesores legales y las autoridades comunales ubican la disputa de estas tierras como el origen de la violencia que ha provocado una guerra de baja intensidad en la región.
Tras el asesinato en 2008 del profesor Diego Ramírez, quien organizaba la comisión de defensa y el posterior plan del gobierno para desincorporar tierras con fines turísticos y carreteros, Ostula decidió tomar el control físico de la tierra en 2009 y crear su propia Guardia Comunal.

Foto: Heriberto Paredes
“Alto total a la guerra de exterminio”
Ante el reciente ataque del CJNG, la comunidad nahua exige a todos los niveles de gobierno el establecimiento de una Base de Operaciones Interinstitucionales (BOI) en la localidad de Los Parejos, en el municipio de Chinicuila, así como el desmantelamiento del Cártel Jalisco “y el cese de la protección que otorgan a dicho cártel funcionarios y mandos policiales corruptos”.
Exigen también la presentación con vida de los cinco comuneros desaparecidos durante estos años de disputa por el territorio y castigo a los autores intelectuales y materiales de los asesinatos de 42 comuneros de Santa María Ostula.
Además, piden respeto y garantías para el funcionamiento de su Guardia Comunal y para el ejercicio de su libre determinación y autonomía.
“Alto total a la guerra de exterminio en contra de los pueblos originarios de México”, remata la comunidad.





