“No hay fracking sostenible: es una fantasía”, grupos ambientalistas rechazan el plan del gobierno para reducir la dependencia energética
Ante mayor apertura del gobierno mexicano para extraer gas a través del fracking, organizaciones ambientales rechazan el discurso gubernamental
La Alianza Mexicana contra el Fracking —colectivo de más de 40 organizaciones civiles y sociales en México— señala que desde hace más de diez años los planes gubernamentales sostienen la “fantasía de un ‘fracking sostenible” con tecnología que no contamina el agua”, sin embargo, el colectivo ambientalista aclara que “a la fecha esa tecnología sigue sin existir”.
Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la intención de su gobierno para extraer gas a través de la fractura hidráulica o fracking, bajo el argumento de reducir la dependencia de gas importado, principalmente de Estados Unidos.
“Nosotros tenemos una buena relación con el gobierno de Estados Unidos y tenemos garantizados los contratos de gas natural de importación, pero es una decisión responsable aumentar nuestra soberanía energética”, apuntó Sheinbaum en la conferencia mañanera del miércoles.
La fractura hidráulica o fracking es una técnica en la que se perfora un pozo vertical y, mediante la inyección de miles de litros de agua con arena y químicos tóxicos, se quebranta la roca para liberar gas.

Hasta el momento, el gobierno federal no ha detallado un plan específico ni los lineamientos bajo los cuales se evaluaría la implementación de esta técnica. La presidenta sólo mencionó que la extracción del gas no convencional “tiene que ser de una manera sustentable” y mencionó que podría usarse agua salada con sustancias orgánicas (no especificó cuáles), para que pueda reutilizarse posteriormente.
Esta mañana, Sheinbaum respondió a las críticas de la sociedad civil y admitió que, si bien el fracking genera impactos ambientales graves, su administración explora “nuevas técnicas y tecnologías”.
La Alianza Mexicana contra el Fracking rechaza categóricamente el discurso gubernamental sobre el llamado fracking sostenible: “la ciencia ha demostrado de múltiples formas que esa tecnología siempre conlleva graves riesgos”.
“Presidenta, lo que se votó no se discute”
En febrero, Sheinbaum ya había planteado sus intenciones de abrir las puertas al fracking en México y, desde entonces, los colectivos ambientalistas señalaron que estos planteamientos marcan “una traición a lo que prometió durante su campaña”. Acusaron que el gobierno de la actual presidenta no está cumpliendo con el compromiso de prohibición de fracking que instauró el gobierno del expresidente López Obrador.

En México, pueblos originarios como el tének y nahua, además de comunidades campesinas, se oponen desde hace una década al fracking y a la explotación de yacimientos no convencionales. Han cuestionado este procedimiento porque genera afectaciones a la salud, contaminación del agua y emisiones de metano.
En países como Francia, Alemania, Costa Rica y Uruguay, el fracking ha sido prohibido.





