Guanajuato: madre e hija buscadoras son asesinadas
“Nada que celebrar”, protestan madres de Salamanca en medio de los asesinatos de Patricia y Katia, dos buscadoras asesinadas el 9 de mayo.
Este sábado, unas horas antes del Día de la Madre, la buscadora Patricia Acosta Rangel y su hija, Katia Citlalli Jáuregui, fueron asesinadas en un ataque armado en Salamanca, Guanajuato.
El colectivo al que pertenecían, “Salmanca Unidos Buscando Desaparecidos”, hizo pública la noticia, al tiempo que la Fiscalía General de Guanajuato abrió una carpeta de investigación por el doble asesinato.

Las mujeres buscaron a Miguel Ángel Jauregui Acosta, desaparecido el 8 de febrero de 2024 y quien fue localizado sin vida en una fosa clandestina en la comunidad La Ordeña, en marzo de 2025.
“Resulta especialmente doloroso que este hecho ocurra en el marco del Día de las Madres, una fecha que para miles de mujeres en México está atravesada por la ausencia de sus seres queridos, y por la persistencia de una búsqueda que no se detiene”, expresó en un comunicado la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México.
“Nada que festejar”, madres buscadoras marchan en Salamanca
Este domingo 10 de mayo, integrantes del colectivo “Salmanca Unidos Buscando Desaparecidos” marcharon con luto, tras el asesinato de sus dos compañeras, con escasa protección de elementos de seguridad.
Alma Tapia, dirigente del colectivo, dijo al medio local El Salmantino que ante el ataque directo contra Paty y Katy (como le decían cariñosamente a las buscadoras) hubo integrantes que no asistieron por temor a agresiones.
La violencia contra las buscadoras de Salamanca se ha agudizado, tan solo el mes pasado otra integrante del colectivo fue asesinada. La buscadora Cecilia García Ramblas — de 28 años — fue localizada sin vida, tras haber sido secuestrada en su propio domicilio.
Cecilia García buscaba a su hermano Miguel Ángel García, desaparecido desde el año 2021. Artículo 19 condenó el crimen contra la buscadora, un sector expuesto a la violencia que suma 35 víctimas fatales desde el año 2010, según el recuento de la organización.
En enero de 2024, Lorenza Cano, también integrante del colectivo, fue víctima de desaparición forzada tras buscar a su hermano José Francisco. A ella también la secuestraron hombres armados, pero sigue sin ser localizada.




