La extorsión asfixia a los corredores productivos en México
México Evalúa reporta que sólo 42 municipios concentran la mitad de las víctimas de extorsión en México. Este delito ha crecido 65% en la última década y ya golpea a los corredores productivos del norte, centro y bajío.
La extorsión en México tiene una geografía precisa. Así lo indica el análisis “Comportamiento de la extorsión por regiones económicas 2015-2026”, realizado por el centro México Evalúa.
Este delito se concentra en tres corredores productivos: el Centro Metropolitano, el Norte Industrial y el Bajío–Occidente, los cuales concentran el 85% de las víctimas del país. Estas regiones tienen mercado de consumo más grande y son clave para la manufactura de exportación y la logística.
Aunque los datos muestran que las empresas medianas y comercios son los más afectados, el impacto trasciende: el costo de la extorsión se traslada a los precios que pagan los consumidores.
El monitoreo de México Evalúa expone que hay 65% más víctimas de extorsión por habitante a septiembre de 2026 que para el mismo periodo de 2015. Esta cifra no ha disminuido de forma significativa desde 2022.

“El homicidio ha bajado en los últimos años, pero la extorsión no. Puede haber menos asesinatos y, al mismo tiempo, más hogares, negocios y empresas obligados a pagar al crimen para trabajar. Ante esta realidad, la seguridad no puede evaluarse sólo con el número de homicidios”, plantea México Evalúa.
Aunque durante 2026 se registraron casos de extorsión en 729 municipios del país, sólo 42 municipios acumulan el 50% de las víctimas. No son las grandes ciudades ni los polos económicos de cada región los más acorralados, sino ciudades intermedias y periferias metropolitanas que forman corredores, como el eje Irapuato–Salamanca–Celaya, la periferia de Monterrey o el oriente de Morelos.
“Las cifras nacionales y estatales sólo bajarán si se atiende el problema en esos corredores… Un modelo de seguridad que solamente mide la violencia letal puede anunciar una pacificación mientras grupos criminales siguen cobrando a negocios y comunidades. Por eso, la extorsión debe incorporarse como indicador central para evaluar la política de seguridad”, puntualiza México Evalúa.





