Los diez datos clave de la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025
El INEGI presentó los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025, la cual ofrece un diagnóstico sobre la producción, la infraestructura, los insumos y las condiciones sociodemográficas del campo mexicano.
La Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2025, del INEGI, aporta información estadística básica de las unidades de producción agrícola y pecuaria (tanto a nivel nacional como a nivel estatal) sobre las especies agrícolas y ganaderas consideradas clave para las políticas públicas, las investigaciones y la toma de decisiones en México.
Los resultados recientes dibujan un campo mexicano con una alta vulnerabilidad climática y una fuerte dependencia de insumos químicos sintéticos. Mientras que cultivos como el maíz blanco sostienen el abasto, y la ganadería avícola muestra expansión, el sector enfrenta desafíos estructurales: un acelerado envejecimiento de los productores, persistentes brechas de género en la tenencia de la tierra y en el salario de la población jornalera, así como una economía que recae en el trabajo familiar no remunerado.
A continuación, se enlistan 10 hallazgos para analizar el sector agropecuario en clave de la ENA 2025.
- Siete de cada diez hectáreas agrícolas dependen exclusivamente del temporal
En 2025, la superficie agrícola en México era de 22, 922, 792 de hectáreas que correspondían a unidades de producción agropecuaria. De estas, el 72.1 % (16, 529, 668 hectáreas) carece de infraestructura de riego y depende enteramente de las lluvias. Esta proporción expone a la mayoría de las unidades a los efectos del cambio climático, como las sequías prolongadas y la irregularidad de los ciclos de lluvia.
- El maíz blanco fue el principal cultivo en el país
El maíz grano blanco se mantiene como el eje de la agricultura mexicana, cuya producción en 2025 fue de 20.4 millones de toneladas. A pesar de los incrementos en los costos de producción y el cambio climático, este grano sigue encabezando la producción de alimentos básicos a cielo abierto.
- El 77.5% de las unidades de producción a cielo abierto utilizó fertilizantes químicos
Casi ocho de cada 10 unidades agrícolas que trabajan a cielo abierto reportaron el uso de fertilizantes químicos. Esta marcada preferencia, por encima de los abonos naturales y biofertilizantes, refleja una alta dependencia de insumos sintéticos: en 2025, el volumen total de fertilizantes químicos fue de 4.6 millones de toneladas.
La urea fue el fertilizante más usado, con 9.8 millones de hectáreas fertilizadas, seguida por el fosfato diamónico (4.2 millones) y el sulfato de amonio (1.4 millones).

- Más de la mitad de las unidades de producción agropecuaria sufrieron afectaciones o pérdidas debido a factores climáticos
El 58.2 % de las unidades de producción agropecuaria reportó pérdidas ocasionadas por algún factor climático. La sequía fue la principal causa de estas afectaciones (36.8%), seguida por los vientos, inundaciones, heladas, granizo, huracanes e incendios naturales.
- La producción avícola creció
Los datos recientes, comparados con los del Censo Agropecuario 2022 (CA 2022), registran que la población de aves de corral tuvo un incremento al pasar de 522.4 a más de 611.3 millones de animales (impulsada por la alta demanda de carne y huevo), mientras que el inventario de bovinos se redujo ligeramente a 24 millones, al igual que los porcinos (15.3 millones), ovinos, caprinos y las colmenas.
- Por primera vez, la ENA 2025 incorporó el uso de distintos tipos de semilla
Los datos revelan que los cultivos básicos y de alto consumo popular (arroz, frijol, avena forrajera, cebada y las distintas variedades de maíz) siguen apoyándose mayoritariamente en la semilla criolla. No es el caso del cultivo de soya, por ejemplo, en el que los productores prefirieron la semilla mejorada. Para el trigo grano y el sorgo grano optaron, en general, por semilla registrada o certificada. En el caso del sorgo forrajero, la distribución resultó similar para todos los tipos de semilla.
- Más del 50% de la mano de obra permanente corresponde a familiares no remunerados
De las 13 millones 311 mil 924 personas registradas como mano de obra permanente en las unidades agropecuarias, la gran mayoría (poco más de siete millones) son familiares de la persona productora que no perciben un sueldo fijo. Este dato expone que la viabilidad financiera de las unidades depende, en gran medida, del trabajo no remunerado.
- Son 17.7 millones los puestos ocupados por jornaleras y jornaleros
En 2025, se reportaron 17 millones 780 mil puestos de trabajo como personas jornaleras: 14.3 % correspondió a mujeres y 85.7 %, a hombres. Según datos del CA 2022, el promedio de pago de jornal era de 201 pesos para mujeres y de 228 pesos para hombres.

- Ocho de cada 10 personas productores son hombres
Aunque las mujeres participan activamente en las labores productivas, de transformación y administración de las unidades agropecuarias, la titularidad legal y la toma de decisiones formal en estas unidades sigue concentrada en manos masculinas. Esta disparidad refleja barreras en el acceso a la tenencia de la tierra y a los créditos agrícolas para las productoras rurales.
- Un acelerado envejecimiento en las unidades agropecuarias
La edad de las personas productoras confirma un envejecimiento en el sector agropecuario. Más de la mitad de quienes administran las unidades de producción se concentra en el rango de 46 a 65 años (52.1%), mientras que los adultos mayores de 66 años en adelante suman un 28.7%. En contraste, la presencia de las nuevas generaciones es muy baja: los productores de 19 a 30 años apenas representan el 2.8% y los menores de 18 años son el 0.01%, lo que evidencia una falta de relevo generacional.





