Madres urgen al director de Pemex la reubicación de dos escuelas vecinas de la refinería en Dos Bocas
Se cumplen dos meses desde que la presidenta instruyó reubicar las escuelas aledañas a Dos Bocas; "nadie se ha acercado a nosotras", denuncian madres de familia.
Con el inicio de las operaciones de la Refinería Olmeca en Dos Bocas, también llegaron las náuseas, mareos y dolores de cabeza para las niñas y niños de la primaria “Abías Domínguez Alejandro” y del jardín de niños “Agustín Melgar”, ambas escuelas ubicadas a escasos metros de la refinería en la colonia Lázaro Cárdenas, en Paraíso, Tabasco.
Hoy, frente a la Torre Ejecutiva de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la capital del país, madres de los niños exigieron al nuevo director de Pemex, Juan Carlos Carpio, que cumpla con la instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum, emitida desde hace dos meses, de reubicar los planteles escolares fuera de la zona de riesgo.
“Por eso, hoy dejamos a nuestras familias y cruzamos buena parte del país, para venir hasta aquí a tocar directamente su puerta. No existe comunicación transparente, no hay mesas de trabajo activas ni planes concretos conocidos por la comunidad escolar”, expuso Areanna Nava, vicepresidenta de la primaria y madre de dos estudiantes de la misma.

La preocupación por las afectaciones a la salud y por los riesgos que corren casi 400 estudiantes, no es nueva. Desde hace siete años, cuando se anunció oficialmente la construcción de la refinería, las madres comenzaron a pedir la reubicación de los centros educativos.
En 2024, cuando empezó a funcionar la refinería en Dos Bocas, las alertas entre la población cercana a las escuelas se encendieron.
Los primeros meses de este año, la exigencia de la reubicación de las escuelas se ha intensificado porque las niñas y niños comenzaron a presentar síntomas a diario. Los efectos del procesamiento de crudo se perciben en sus ojos irritados y sus narices con sangrado.
No sólo eso: ahora un fuerte olor a azufre se cuela por las ventanas de las aulas y el ruido de las plantas procesadoras obliga a las maestras a dar sus clases a gritos. Además, los estudiantes pasan sus días en una zona de riesgo que en los últimos meses ha presentado incendios, fugas y evacuaciones por nubes tóxicas.
Esta situación ha obligado a las madres a entregar oficios a autoridades educativas, realizar conferencias de prensa y convocar marchas para ser escuchadas.
En medio del pronunciamiento, el gerente de Responsabilidad Social de Pemex, Raúl Ojeda, informó que la reubicación de las escuelas se llevará a cabo antes de que termine el ciclo escolar actual e invitó a las madres a una reunión en la Torre de Pemex para darles más detalles.
Al salir de la reunión, las madres explicaron que sólo les dieron una solución: reubicar los planteles en predios donde ya existen otras escuelas, en el centro de Paraíso.
“Nosotros hemos venido pidiendo que así como ven las escuelas, así tal cual las queremos. Porque eso no lo hizo la SEP, no lo hizo Pemex; lo hicieron los padres de familia durante 35 largos años. La escuela tiene antigüedad y hay historias de muchas familias ahí. Queremos que respeten y valoren lo que es una escuela de calidad”, dijo Cindy Barjau, madre de tres estudiantes y secretaria de la asamblea de padres de familia del jardín de niños.
Por lo pronto, las madres siguen exigiendo un calendario de ejecución del proyecto de reubicación, la instalación de mesas de trabajo con familiares de los estudiantes y medidas de protección inmediatas para salvaguardar la integridad de niñas, niños, docentes y demás personal escolar.
Enfatizan que se trata de escuelas de calidad con estándares educativos que califican como adecuados, y no quieren perder esos avances.
“Hay mucho dolor de cabeza”
En 2024, la organización EarthWorks recabó evidencia científica a través de cámaras de detección de gas FLIR que mostraron un gran nivel de contaminación del aire con gases como metano y benceno, provocada por la refinería en Dos Bocas.
“La evidencia que recolectamos demuestra sin sombra de duda lo esencial que es reducir inmediatamente estas emisiones y lograr justicia para las poblaciones afectadas”, mencionó en octubre de ese año, en un conversatorio, Patricia Rodríguez, termógrafa de Earthworks.
El metano, principal componente del gas fósil, es un potente gas de efecto invernadero que representa casi la tercera parte de la contribución al calentamiento global actual. Al interactuar con la luz del sol, el metano favorece la formación del ozono troposférico –un gas incoloro y muy irritante–, que se asocia con irritación de vías respiratorias, falta de aire, ardor, complicación de cuadros de asma, disfunciones pulmonares, alteración de las respuestas del sistema inmunológico e, incluso, muertes prematuras.
“Empezaron muchas alergias y las empezamos a sentir más en nosotras que somos quienes tenemos que estar hablando”, explicó una maestra de la colonia Lázaro Cárdenas para una investigación de las organizaciones Conexiones Climáticas, EarthWorks y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda). “Hay problemas de asma, mucho dolor de cabeza, ganas de vomitar cuando empiezan las emanaciones del mechón. La verdad es que el malestar es tan tremendo que la garganta duele”.
La maestra denunció que también el agua ha cambiado de color y que varios peces del río han muerto, mientras que los camarones huyeron a las lagunas.




