Maduro en la corte de EU: alega que fue secuestrado y se declara inocente
Treinta y dós militares cubanos muertos, un presidente secuestrado, que se considera a sí mismo "prisionero de guerra", y una condena casi unánime de América Latin. La operación militar de EU para llevar a juicio a Maduro desata una crisis diplomática sin precedente.
El presidente venezolano Nicolás Maduro compareció hoy lunes ante un tribunal federal en Manhattan, Nueva York, custodiado por agentes antidroga estadounidenses. Su esposa, Cilia Flores, estuvo a su lado.
Horas antes, ambos habían sido trasladados en helicóptero desde la prisión federal Metropolitana de Brooklyn bajo un fuerte despliegue de seguridad que cortó calles aledañas.
Ambos acusados, Maduro y Flores, se declararon “no culpables” de los cargos de “narcoterrorismo”, “conspiración para importar de cocaína”, posesión de ametralladoras y otros “instrumentos destructivos” contra los Estados Unidos.
Maduro aprovechó la oportunidad de hablar en público, por primera vez desde que fue extraído de su país por las fuerzas militares estadunidenses, para declararse “presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela”.
En su comparecencia ante el juez que llevará su caso, aseguró además que fue “secuestrado” y se considera un “prisionero de guerra”, además de que solicitó la aplicación de la Convención de Ginebra en este caso.
Esta insólita escena judicial es el epílogo de una operación militar ejecutada por Estados Unidos el fin de semana en en Caracas, en la que fuerzas estadunidenses bombardearon puntos de la capital venezolana y de los estados de La Guaira, Aragua y Miranda, para capturar –o secuestrar, de acuerdo con sus simpatizantes– a Maduro y extraerlo del país.
La justicia de Estados Unidos lo había acusado formalmente de delitos de narcoterrorismo. Una acusación ampliada, hecha pública el sábado y que originalmente data de 2020, lo señala como principal acusado de conspirar para importar cocaína y poseer armas destructivas. Por primera vez, la acusación incluye a su esposa, Cilia Flores, por su presunta implicación en la logística de la red.
Nicolás Maduro, por su parte, ha contratado para su defensa en Nueva York al abogado Barry Pollack, quien logró la liberación de Julian Assange en 2024 tras negociar un acuerdo con el Departamento de Justicia. Pollack, socio del despacho Harris St. Laurent & Wechsler con 35 años de experiencia en litigios federales complejos, presentó el documento oficial que lo acredita como representante de Maduro ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York.
El juez federal Alvin K. Hellerstein, de 92 años, es el encargado del caso. Tras la audiencia inicial, se espera que el tribunal defina los próximos pasos del proceso.
Las exigencias de Washington: la “Doctrina Donroe”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no perdió tiempo en definir el nuevo rumbo. Desde el avión presidencial, declaró el domingo que su gobierno exige “acceso total” a Venezuela. “Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo”, afirmó, asegurando que las petroleras estadounidenses entrarán a reparar infraestructura.
Los medio estadunidenses han bautizado esta política como la ‘Doctrina Donroe’, una referencia directa a la antigua Doctrina Monroe que declaraba a América bajo la influencia exclusiva de Washington, combinándolo con el nombre de Donald Trump. “El hemisferio (occidental) es nuestro”, ha sentenciado el presidente.
Las declaraciones del presidente de Estados Unidos van más allá de Venezuela. Amenazó con un “segundo ataque” si el gobierno venezolano “no se porta bien”. Ante la ausencia forzosa de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez “asuma y ejerza en condición de encargada” la presidencia. El alto mando militar, liderado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, se pronunció en pleno apoyando esta decisión para garantizar la “gobernabilidad”.

Por su parte, en un mensaje dirigido directamente al presidente estadounidense, Rodríguez extendió una “invitación a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación”, buscando un tono de diálogo frente a la amenaza explícita de nuevos ataques. Funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio, han descartado por ahora apoyar a la oposición tradicional venezolana y a su líder, María Corina Machado, señalando que darán “oportunidad” al gobierno de Rodríguez para que cumpla con las demandas estadounidenses, un enfoque que convierte su mandato interino en un puente frágil entre la soberanía exigida por su propio gobierno y las condiciones impuestas desde Washington.
También apuntó a Colombia y a su presidente, Gustavo Petro, a quien acusó de ser “un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a EE.UU”. “A mí me suena bien ”., dijo.
Sobre México, Trump insistió en que “los cárteles gobiernan México” y no la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien describió como “una persona estupenda” pero con “un poco de miedo”. Aseguró haberle ofrecido en repetidas ocasiones enviar tropas, una oferta que México ha rechazado consistentemente.
El rechazo regional
La respuesta de los gobiernos latinoamericanos ha sido contundente e inmediata. Esta mañana, durante su conferencia matutina, Claudia Sheinbaum afirmó que México mantiene una posición “firme, clara e histórica” contra cualquier intervención. “La intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar ni estabilidad duradera”, declaró en su conferencia matutina. Subrayó el principio de “cooperación, sí; subordinación e intervención, no”.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, respondió a Trump en la red social X. Advirtió que si es detenido por fuerzas estadounidenses “desatarán al jaguar popular”. Ordenó a los mandos militares leales a la bandera de EE.UU. retirarse de la institución. Su cancillería expresó un “rechazo categórico” a las declaraciones “ofensivas e inadmisibles” de Trump.
Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España emitieron un comunicado conjunto. En él, manifestaron su “preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos” de Venezuela y rechazaron las “acciones militares ejecutadas unilateralmente”.
Las víctimas y la transición forzada en Venezuela
El ataque ocurrido este sábado tuvo un costo humano inmediato. El gobierno cubano informó que 32 militares de la isla, que cumplían misión de protección en Venezuela “a solicitud” de ese país, murieron en las acciones combativas. Cuba decretó dos días de luto nacional.
En Venezuela, una mujer de 80 años, Rosa Elena González, falleció en Catia La Mar (estado La Guaira) tras el impacto de un misil en su vivienda. Autoridades reportaron bombardeos a subestaciones eléctricas y a almacenes de insumos médicos, dejando a miles de pacientes renales sin tratamiento.

La operación militar estadounidense se basó en una extensa acusación judicial. El documento del Departamento de Justicia establece que el régimen de Maduro integró a la organización criminal Tren de Aragua como una pieza funcional para exportar cocaína hacia Norteamérica, usando a México como punto de tránsito.
La acusación señala que el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y otros altos funcionarios se asociaron con el Tren de Aragua, las FARC, el Cártel de Sinaloa y Los Zetas. Detalla cómo el grupo criminal, bajo la protección del llamado “Cártel de los Soles”, controlaba costas para almacenar y escoltar toneladas de cocaína.
Este caso, que ahora se desarrolla en una corte de Manhattan, ha convertido de la noche a la mañana una acusación legal en el detonante de una profunda crisis continental, reabriendo debates sobre soberanía, intervención y el futuro de las relaciones internacionales en todo el hemisferio. Tanto Maduro como Cilia Flores fueron trasladados esta tarde a la prisión metropolitana de Manhattan, luego de que el juez programara la próxima sesión judicial para el 17 de marzo.





