Así recluta el crimen organizado en TikTok
Investigadores del Colmex analizaron 100 videos de TikTok orientados a reclutar jóvenes para las filas del crimen organizado.
El reclutamiento de organizaciones criminales dirigido a adolescentes y jóvenes se expandió y sofisticó desde el hallazgo del Rancho Izaguirre, un campo de adiestramiento y desaparición de personas, cuya dinámica de reclutamiento llevó a las autoridades a desmantelar 39 cuentas de TikTok dedicadas a este fin.
El estudio Del scroll al jale: cómo se recluta en TikTok, del Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México (Colmex), revela que este fenómeno no se detuvo, por el contrario, incrementó y encontró formas de mantenerse en la plataforma.
“Sostengo, a partir de lo que estamos publicando hoy, que estamos viendo en tiempo real formarse la próxima generación de sicarios. Y como sociedad no estamos haciendo realmente nada al respecto, y esto nos va a pegar en la cara más pronto que tarde porque vamos a tener que reconocer que las víctimas de reclutamiento también van a ser los victimarios”, dijo en la presentación del estudio, Rodrigo Peña, director del Seminario sobre Violencia y Paz.

Navegar por TikTok implica sumergirse en un flujo constante de videos creados para el entretenimiento, la diversión o el humor. Sin embargo, entremezclados con las coreografías y los desafíos del momento, existen contenidos que alteran la dinámica habitual de la plataforma: publicaciones que exhiben armamento, música que enaltece al crimen organizado o grabaciones que aluden de forma directa a actos violentos.
“Los emisores logran adaptar sus mensajes a las lógicas de circulación propias de TikTok, aprovechando la velocidad, brevedad y repetición del formato. Los videos utilizan música en tendencia, códigos visuales y hashtags ambiguos que evaden los sistemas de moderación y optimizan su alcance mediante el propio algoritmo de recomendación. De esta forma, el contenido no necesita buscar activamente a los
usuarios: es el algoritmo que lo lleva a ellos“, advierte el estudio.
Tres relatos de reclutamiento digital
Tras analizar 100 videos, recopilados entre el 15 de marzo y el 31 de agosto de 2025, los investigadores identificaron tres relatos de reclutamiento digital. Al primero le llamaron “enrolarse en lo criminal”, y se trata de videos que explícitamente aluden a incorporarse a grupos delictivos a través de íconos, imágenes y referencias que promueven al crimen organizado como un espacio deseable: camionetas pick-up atravesando la sierra, avionetas ocultas en construcciones o corridos que circulan como banda sonora cotidiana.
“El énfasis en la estética, la iconografía y la narrativa directa convierte estos videos en un terreno fértil para la persuasión digital, donde el crimen organizado se presenta no sólo como una opción laboral, sino como una identidad colectiva con prestigio y hasta reconocimiento”, subraya el estudio.
El segundo relato, alude a la “conexión emocional”, y revela que el reclutamiento no siempre se realiza mediante invitaciones explícitas. Al combinar imágenes de armas, vehículos de lujo, convoyes con música y corridos que generan una fuerte resonancia cultural, las organizaciones criminales logran construir una identidad atractiva. El impacto de estos contenidos no apela a la racionalidad del usuario, sino a la movilización de afectos colectivos como el orgullo, el deseo de reconocimiento, la pertenencia y la aspiración a un estilo de vida que ya goza de cierta legitimidad cultural entre los jóvenes.

La investigación demuestra que esta dimensión afectiva y emocional funciona eficazmente como una plataforma de enganche. La efectividad de esta estrategia se confirma en las secciones de comentarios de las publicaciones, donde los propios usuarios reaccionan de manera activa manifestando solicitudes abiertas para “entrar”, “jalar” o “conseguir chamba” dentro de las filas de las organizaciones criminales.
El tercer relato se refiere a lo “bélico” y, en contraste con los dos anteriores, aparecen recursos que proyectan mediante la apariencia un rol en la sociedad: chalecos antibalas con las siglas de nombres de cárteles o emoticones. Idealizan la vida diaria de los sicarios y usan frases aspiracionales como “Disfruto mi vida quizás mañana ya no este ” con demostraciones explícitas de violencia y equipo táctico.
Respuestas fragmentarias del Estado
En 2019, la Red por los Derechos de la Infancia en México calculó que alrededor de 30 mil niñas, niños y adolescentes formaban parte de organizaciones criminales. Años antes, la Fundación Cauce Ciudadano estimó que la cifra ascendía a 75 mil menores de edad integrados a grupos delictivos. “Estas cifras, aunque dispares, coinciden en mostrar que una parte significativa del reclutamiento criminal recae sobre las juventudes”, consigna el estudio.
“En México, el reclutamiento criminal no está tipificado como un delito (…) y al no estar tipificado no tenemos un tiro normativo con el cual las autoridades puedan actuar con más responsabilidad”, dijo en la presentación del estudio, Mariana Paz, investigadora del Seminario sobre Violencia y Paz.

El estudio señala que el Estado mexicano ha respondido de manera fragmentaria ante el fenómeno del reclutamiento criminal en su expresión digital. La atención institucional ha oscilado entre enfoques asistenciales y medidas de seguridad pública.
“Hay una enorme cautela de la presidencia de la república, de la presidenta Claudia Sheinbaum porque, en mi opinión, no le interesa que este tema de las tecnológicas venga a enturbiar una relación con Estados Unidos, ya de por sí compleja, porque el gobierno de Trump –y Trump mismo– es un aliado muy fuerte de las tecnológicas, y las defiende como puede en otros países”, mencionó Sergio Aguayo, fundador del Seminario sobre Violencia y Paz, durante la presentación del estudio.
Los autores del estudio remarcan que TikTok no funciona de manera imparcial, sino como una corporación guiada por sus propios intereses comerciales y dinámicas corporativas, las cuales determinan directamente cómo se difunde el contenido sobre delincuencia y violencia. Asimismo, señalan que si bien el reclutamiento en espacios digitales es apenas una faceta del problema general, los hallazgos del informe evidencian la urgencia de reestructurar normas y mecanismos que regulan el control de contenidos relacionados con grupos criminales.





