Crisis por reforma electoral de Sheinbaum; PT y Verde anuncian voto en contra
Sheinbaum retrasa envío de reforma electoral mientras PT y PVEM anuncian su rechazo. Morena necesita 81 votos de sus aliados para aprobarla.
La alianza entre con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), mediante la cual Morena ha garantizado la mayoría calificada en el Congreso desde 2018, enfrenta su mayor crisis a raíz de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. El envío del proyecto al Poder Legislativo se retrasó este martes debido a “ajustes de última hora”, días después de que el PT calificara la reforma un intento de instaurar un “partido hegemónico” que “destruye” el modelo electoral vigente.
La tensión, que hasta hace semanas se mantenía en privado, estalló en público durante el fin de semana. Alberto Anaya, dirigente vitalicio del PT, lanzó un pronunciamiento que marcó un nuevo tono en la relación partidista: “Decimos ‘no’ al regreso del viejo partido de Estado que dominó México de 1929 a 2018”, advirtió el líder petista.

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Fragmentar y simular: la intención de la reforma
El PT ha ido más allá de las declaraciones. En un documento interno, revelado ayer por el diario El País, la dirigencia petista desmenuza lo que considera “debilidades estructurales” de la propuesta de reforma electoral de Sheinbaum. Además de rechazar el proyecto, el partido sostiene que se trata de una iniciativa orientada por “prejuicios presidenciales” y por la intención de mantener un partido hegemónico, alterando las bases del sistema democrático mexicano para favorecer a la fuerza en el poder.
El texto identifica cuatro focos de alarma. El primero es el federalismo: para el PT, la reforma avanza hacia la centralización del poder electoral, lo cual contradice el ideal del sistema democrático instaurado en 1824. La iniciativa permitiría que desde la capital se decidan aspectos que deberían corresponder a los estados: el tamaño de los congresos locales o los métodos de selección de candidaturas.
El segundo punto preocupante es la intención de eliminar el sistema de representación proporcional, que el PT considera uno de los pilares de la pluralidad política mexicana desde la reforma de 1978. Para el partido, sustituirlo por mecanismos basados en candidaturas individuales implicaría un “retroceso histórico” que privilegia campañas personalistas sobre plataformas ideológicas.
La reforma, advierte el PT, convertiría a los partidos en simples “franquicias electorales”. Si la competencia se basa en candidaturas individuales, argumentan, el sistema perdería coherencia ideológica y favorecería dinámicas de supervivencia política personal, no debates de fondo. El resultado, según el diagnóstico petista, sería “fragmentación y simulación”.

Por último, los petistas cuestionan una de las banderas principales del gobierno: la reducción de costos electorales. Lejos de generar ahorros, el PT sostiene que la propuesta podría aumentar el gasto. Al multiplicar las campañas de 300 a 400 y obligar a candidatos de listas a promoverse individualmente, se incrementarían los costos operativos y de fiscalización. Además, señalan, el verdadero gasto está en las campañas de mayoría relativa y en el financiamiento público asignado con la fórmula vigente, la cual beneficia al partido con mayor votación: Morena.
Las fisuras en el PVEM
Aunque el Partido Verde, por su parte, ha mantenido un perfil más moderado, su alianza con Morena también comienza a agrietarse. Su coordinador en el Senado, Manuel Velasco, aseguró que su bancada apoya en un 95% la propuesta presidencial. El cinco por ciento restante, explicó, corresponde al método para elegir a los diputados plurinominales.
“Hemos hecho planteamientos en el ‘cómo’. Lo dijimos con claridad: estábamos a favor de que los que tuvieran mejor desempeño en el proceso electoral, es decir, los mejores segundos lugares, fueran los que accedieran a los cargos legislativos”, explicó Velasco, quien participó en las mesas de negociación para redactar la propuesta.

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Sin embargo, el senador Luis Armando Melgar reveló que dentro de su bancada hay más de siete legisladores en contra de la reforma en los términos actuales. “Si la reforma viene en los términos como los anunció la señora presidenta, mi voto, como el de varios del PVEM, va a ser en contra”, declaró Melgar, advirtiendo que hay votos suficientes para que la propuesta no prospere.
El retraso que destapó la crisis
En medio de este escenario, la presidenta Sheinbaum explicó este martes, durante su conferencia matutina, las razones por las cuales la iniciativa no fue enviada al Congreso el lunes 2 de marzo, como se había previsto. La mandataria aseguró que recibió la versión final del proyecto, pero al analizarla se percató de que modificaba “artículos adicionales a los que tienen que ver con lo electoral”.
“Lo hizo un equipo y de buena fe”, aclaró Sheinbaum. Puso como ejemplo que el uso de inteligencia artificial en campañas tendría que ir “en grande”, pero los redactores plantearon que se regulara en otro artículo. “Yo no estuve de acuerdo, porque parece que estamos regulando todas las publicaciones en las redes sociales y eso es otro tema, no es lo electoral”, explicó.
La presidenta ordenó una nueva revisión para esta tarde-noche, en la que participarán los integrantes de la comisión presidencial para la reforma electoral y los coordinadores parlamentarios de Morena. El objetivo, dijo, es que “no haya ninguna contradicción, ningún problema”. Sheinbaum aseguró que la iniciativa “ya está lista” y que será enviada a la Cámara de Diputados “hoy en la noche o mañana”.

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A pesar del argumento técnico, el trasfondo político del retraso es visible. La noche del lunes, el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, ya había informado que la presidenta había determinado postergar uno o dos días el envío para afinar algunos aspectos. Monreal adelantó, sin embargo, que los ajustes no están enfocados en los puntos nodales —la fórmula para elegir plurinominales y la reducción de recursos a partidos—, principales causas del rechazo de los aliados.
Las cuentas en el Congreso
El conflicto con el PT y el PVEM pone en riesgo la mayoría calificada de Morena. En la Cámara de Diputados, la coalición oficialista requiere 81 votos de sus aliados para alcanzar las dos terceras partes necesarias para reformar la Constitución. En el Senado, necesita 19.
Sin el respaldo del PT y el PVEM, Sheinbaum no puede garantizar la aprobación de su reforma electoral. La oposición —PAN, PRI y Movimiento Ciudadano— ya ha anunciado su voto en contra. José Elías Lixa, coordinador de los diputados panistas, condicionó cualquier participación a que se incluyan mecanismos reales para combatir la infiltración del crimen organizado en las elecciones. “No puede haber elecciones limpias y democráticas cuando se financian con dinero sucio”, sostuvo.
En el Senado, Ricardo Anaya anticipó que el PAN votará en contra sin “sorpresas” ni votos disidentes, como ocurrió en 2025 cuando el expanista Miguel Ángel Yunes dio su voto a Morena para hacer posible la reforma al Poder Judicial.
El PRI, por su parte, cerró la puerta a toda discusión y bautizó la propuesta como “Ley Maduro”. Rubén Moreira, líder de los diputados priistas, aseguró que la nueva fórmula para la elección de legisladores plurinominales anticipa “una feria de acordeones”, en referencia al mecanismo utilizado en la elección de jueces y magistrados, donde se acusó a Morena de distribuir listas a favor de sus candidatos. En el Senado, Manuel Añorve calificó la iniciativa como “una aberración” y advirtió que Morena “quiere decidir quién gana y quién pierde”.

Movimiento Ciudadano, mientras tanto, anunció que presentará su propia iniciativa de reforma electoral entre el 3 y 4 de marzo. Clemente Castañeda, coordinador de MC en el Senado, sostuvo que no tienen intención de acompañar la propuesta presidencial. “Toda reforma electoral que proviene del gobierno es sospechosa, y cuando proviene de un gobierno como este, es doblemente sospechosa”, aseguró.
Sheinbaum: “Si no se aprueba, no se aprobó”
En su conferencia, Sheinbaum insistió en que los principios de la reforma “no son negociables”: la desaparición de los legisladores plurinominales, la reducción del financiamiento a partidos políticos, el fin del nepotismo y la reelección, y el derecho de los mexicanos en el extranjero a votar por sus propios diputados de representación proporcional.
La mandataria cuestionó que hay partidos —”todos, de hecho no solo el PT, el Verde, sino el PAN, el PRI, Movimiento Ciudadano”— que no están de acuerdo en que les quiten sus listas definidas por ellos. “Yo la voy a presentar. Si no se aprueba, no se aprobó, pero yo cumplí con la gente”, sentenció.
La reforma llega al Congreso en su momento más débil, es una reforma “herida de muerte” han dicho algunos medios. El PT anticipa que defenderá “la pluralidad” política en México y evitará la desaparición del sistema de partidos. “¡No permitiremos ningún retroceso democrático en México!”, advirtió el partido en un comunicado.
Pese a la tensión, tanto el PT como el PVEM han sostenido que la coalición se mantiene firme al margen del choque por la reforma electoral de Sheinbaum. Pero las declaraciones recientes dibujan una fractura. Morena, que ha gobernado con mayoría calificada gracias a sus aliados, enfrenta ahora la posibilidad de que esos mismos socios se sumen al bloque opositor en esta reforma o en otras.




