Los ultrarricos de México concentran el 58% de emisiones contaminantes
El 10% de los mexicanos más ricos contaminan más que la mitad de la población. Oxfam señala jets privados, yates y autos de lujo.
En México, el 1% de la población más rica (1.3 millones personas) es responsable del 23.2% de las emisiones contaminantes, revela un informe de Oxfam, en el que en conjunto, se indica que el 10% de la población con más riqueza genera 58% de contaminantes.
En cambio, la población empobrecida del país (60%) apenas genera un 11.4% de contaminantes, mientras que en el nivel de ingresos intermedios al 40% de la población se le atribuyen emisiones del 32%.

Que el lujo pague su boleto. Impuestos al transporte VIP es el nuevo estudio de Oxfam, a cargo de los investigadores Ervin Félix López y Efrén Pérez de la Mora, quienes exhiben los impactos ambientales del llamado lujo sucio y la “aristocracia de carbono”.
A nivel mundial, la organización Greenpeace “ha señalado que el 1% más rico de la población es responsable de la mitad de las emisiones de la aviación global, mientras que 80% de la población mundial nunca ha volado en su vida”.
Vuelos privados, yates y coches de lujo
El informe apunta a la generación de contaminantes en bienes de consumo que la mayor parte de la población, con ingresos que apenas sobrepasan el salario mínimo, no puede permitirse.
Uno de estos son los aviones privados, responsables de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero (GCEI). Según la investigación, en las operaciones de los 13 aeropuertos con más vuelos privados se emitieron 26.7 toneladas de óxidos de nitrógeno (NOx) en un año, el equivalente a tener más de 2 mil 200 automóviles circulando durante todo un año.
En tanto, los vehículos de lujo y los vehículos utilitarios deportivos (SUV) contaminan mucho más que los automóviles regulares. En el país, la venta de SUV ha ido incrementando año con año, al pasar de 635 unidades en 2005 a 3 mil 47 en el año 2025.

Mientras que los yates son uno de los bienes de lujo con mayor opacidad. En México, se estima que operan miles de embarcaciones privadas en la zona de Cancún e Isla Mujeres.
“Se calcula que 90% de ellos carecen de tanques de retención, por lo que descargan sus aguas residuales sobre los bancos de coral. Según las denuncias de asociaciones locales de buceo, el impacto de estas embarcaciones ancladas es el equivalente a un hotel de 80 habitaciones vertiendo sus desechos sobre el arrecife, lo cual ya ha provocado blanqueamiento de coral y que se detecte la presencia de microplásticos”, dice el informe.
Según las estimaciones, el parque vehicular de lujo asciende a mil 841 aviones privados, mil 796 yates y 417 mil 740 coches de lujo.
En términos de desigualdad social, una persona que gana 21 mil 825 pesos al mes (poco más de dos salarios mínimos mensuales), tendría que trabajar de forma ininterrumpida tres años y medio para hacerse de un coche lujoso, 93 años para comprar un yate promedio y 133 años para adquirir un avión privado promedio.
Regulación para aplicar la justicia climática
La solución barajada por Oxfam radica en dimensionar los grandes daños ambientales provocados por una minoría, frecuentemente favorecida desde el Estado con políticas fiscales laxas.
Se plantean tres escenarios para imponer gravámenes a favor de la justicia climática y fiscal, con miras a una recaudación de entre 30 mil 497 y 234 mil 774 millones de pesos anuales.


Entre ellos se encuentran reformas a instrumentos tributarios existentes (como el Impuesto Sobre Automóviles Nuevos para ampliar su alcance a vehículos aéreos y marítimos); el fortalecimiento del cobro de derechos y creación de un impuesto a los bienes de lujo; además de limitar el consumo en medios de transporte de lujo desde diversos ángulos.
“No es aceptable que las mayorías financien, con su salud, su territorio y sus condiciones de vida, los costos ambientales del consumo extremo de una minoría”, concluye el documento.




