Las comunidades del Alto Atoyac denuncian simulación en el plan federal de saneamiento de ríos
Comunidades del Alto Atoyac señalan que el plan de saneamiento ignora la crisis de salud e ignora a la industria contaminante.
Comunidades y organizaciones de la Cuenca del Alto Atoyac, en los estados de Puebla y Tlaxcala, denunciaron que el plan de saneamiento presentado por el gobierno federal el pasado 16 de julio constituye una simulación que no atiende las causas de fondo de la crisis ambiental que enfrenta la región desde hace más de tres décadas.
El señalamiento llegó a través de un comunicado firmado por diversas organizaciones defensoras de derechos humanos y del medio ambiente.
Las comunidades y activistas denunciaron al gobierno federal por simular acciones para garantizar el saneamiento de la cuenca, señalando que la estrategia se limita a limpiar el agua de los ríos, recolectar basura, reforestar las riberas, construir infraestructura para tratar aguas residuales, monitorear la contaminación, prevenir inundaciones y cobrar multas a los pequeños productores por contaminar.

El contexto del reclamo se remonta al 16 de julio, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum, acompañada por la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, y el director general de la Comisión Nacional del Agua, Efraín Morales, presentó los avances del plan de saneamiento de las tres cuencas más contaminadas del país: el Alto Atoyac, el río Tula y el sistema Lerma-Chapala-Santiago.
Los cuestionamientos de las comunidades
Uno de los principales reclamos tiene que ver con el diseño técnico del plan. Según las organizaciones, el gobierno federal no distingue entre los ríos y las cuencas, y se enfoca en la limpieza del agua mientras que un plan de restauración debería considerar también la tierra, el aire y los flujos subterráneos de agua de los que depende el abastecimiento hídrico de las comunidades.
Además, señalan que la normatividad vigente es insuficiente: la NOM-001-SEMARNAT-2021 contempla apenas 22 sustancias y parámetros, mientras que en el cauce del río Atoyac se han detectado más de 112 sustancias tóxicas, por lo que, sin actualizar esa y otras normas, ningún plan de saneamiento podría funcionar realmente.
Uno de los ejes centrales de la denuncia es la ausencia de un componente sanitario en la estrategia gubernamental. Las comunidades pidieron al gobierno incorporar un plan de salud para atender a las personas afectadas por enfermedades derivadas de la contaminación industrial. Al respecto, enfatizaron que no hay rastro alguno del diseño ni aplicación de un plan de salud para atender a las miles de personas ya afectadas por enfermedades crónicas no transmisibles.

MAPA: ¡Luchamos por un Atoyac con Vida! La lucha contra la contaminación del Río Atoyac y los daños a la salud que origina en el sur de Tlaxcala, México/ Bajo el Volcán, vol. 18, núm. 28, pp. 95-108, 2018 Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Las organizaciones recordaron que existen antecedentes documentales que sustentan la gravedad del problema: la Recomendación 10/2017 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el primer Informe Estratégico de 2023 demostraron que en la cuenca los daños a la salud constituyen una crisis humanitaria de atención urgente e inmediata.
Impunidad para la gran industria
Los habitantes inconformes externaron su indignación ante la falta de promoción de una denuncia penal en la estrategia federal contra las empresas responsables de la contaminación, a las cuales, señalan, sólo se pretende inspeccionar y, en su caso, multar. Por el contrario, acusaron que el gobierno no anuncia acciones penales contra las grandes industrias señaladas por contaminar la cuenca y en cambio concentra inspecciones y sanciones en pequeños talleres familiares, como los de lavado de mezclilla, dejando fuera a quienes consideran los principales responsables del deterioro ambiental.
Las organizaciones remarcaron que esta no es una crítica nueva ni aislada. Las comunidades y organizaciones de la Cuenca del Alto Atoyac han denunciado por más de 30 años la grave crisis socioambiental producida por la contaminación tóxica industrial y los impactos a la salud que resultan de ella, y lamentaron que el plan federal no incorpore ni el trabajo de articulación que han realizado con instituciones académicas para documentar la profundidad del daño, ni la participación de las propias comunidades en el diseño, implementación, evaluación y seguimiento de las acciones de remediación.
“Nos negamos a seguir poniendo a las y los enfermos y muertos, exigimos que se detenga la simulación y se atienda realmente la crisis socioambiental de nuestra cuenca”, concluyeron las comunidades e instaron a que cualquier estrategia de saneamiento incluya a las comunidades y atienda las causas.





