Quedó “descartada” la intervención militar de EU en México, dice Claudia Sheinbaum luego de una llamada con Trump
La conversación entre Sheinbaum y Trump ocurre luego de que el estadunidense amenazara con la incursión de fuerzas estadunidenses en México y la exigencia de "resultados tangibles" contra los cárteles.
Las palabras de Donald Trump son analizadas, una una, por el gobierno mexicano. Un reportaje publicado el diario The New York Times, firmado por los periodistas Paulina Villegas y James Wagner, afirma que desde la intervención militar en Caracas, Venezuela, el equipo de Claudia Sheinbaum dedica horas extra a estudiar las palabras del presidente estadunidense y monitorear las menciones de México en los medios de Estados Unidos.
De acuerdo con una fuente cercana a Sheinbaum consultada por el diario neoyorquino, el gobierno federal considera que México está, por ahora, fuera del peligro más agudo.
Si después de la captura de Nicolás Maduro, las menciones a México en los medios estadunidenses aumentaron –debido sobre todo a que la acusación contra el presidente venezolano menciona a México 25 veces y lo vincula con actividades de narcotráfico y organizaciones como el Cártel de Sinaloa–, en los últimos días la conversación pública se enfoca en Groenlandia, “otro territorio de interés de Trump”.
Este lunes 12 de enero, ese provisional respiro dio paso a una llamada directa entre la presidenta Sheinbaum con Donald Trump, en la que se descartó una intervención militar en territorio mexicano, según informó la propia presidenta.
Claudia Sheinbaum comentó primero en su cuenta de X sobre una “muy buena conversación” telefónica con Trump. Horas después, en su conferencia matutina, fue más allá y definió el resultado clave. “¿Quedó descartada una intervención militar?”, le preguntaron. “Sí”, respondió Sheinbaum.
Los detalles de la llamada
El contacto, según la versión oficial mexicana, fue breve: no más de 15 minutos. En la llamada, la presidenta estuvo acompañada por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch; el canciller, Juan Ramón de la Fuente, y el subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco. El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, también se encontraba en Palacio Nacional.
Sheinbaum detalló que Trump reconoció el trabajo contra el crimen organizado, pero sugirió que “se podía hacer más”. Según su relato, el presidente estadunidense insistió en que, si México lo pedía, podían ayudar con sus fuerzas.
“Le dijimos que hasta ahora estamos muy bien, que no es necesario; está la soberanía de México y la integridad territorial”, sostuvo Sheinbaum. Añadió que Trump no insistió tras su negativa.
Un segundo tema espinoso fue Venezuela. Sheinbaum refirió que Trump le preguntó su opinión sobre la acción militar que ordenó y que culminó con la captura de Nicolás Maduro. “Le dije que nuestra Constitución era muy clara: que no estábamos de acuerdo con las intervenciones. Y hasta ahí”, afirmó.
Esta llamada ocurre como respuesta directa a la escalada verbal y diplomática por parte de varios funcionarios del gobierno estadunidense.

El pasado 8 de enero, en una entrevista con la cadena Fox News, Trump dijo que se avecinaban “ataques terrestres contra los cárteles de la droga” y afirmó que “los cárteles están controlando México”. Esta amenaza se dio en el marco de la reciente intervención militar en Venezuela, un precedente que alarmó al gobierno mexicano.
También hubo amenazas diplomáticas directas. El domingo 11 de enero, por ejemplo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, sostuvieron una conversación telefónica.
Según el Departamento de Estado, Rubio abordó“la necesidad de una cooperación más sólida para desmantelar las violentas redes de narcoterroristas en México” y enfatizó “la necesidad de obtener resultados tangibles”. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) mexicana enmarcó esa misma llamada en “los principios de respeto irrestricto a la soberanía”.
La angosta aguja diplomática de Sheinbaum
El reportaje de The New York Times publicado ayer domingo detalla la posición delicada en la que se encuentra Claudia Sheinbaum. Según el diario, inicialmente su gobierno consideró algunas advertencias de Trump como meras “fanfarronerías”. La intervención en Venezuela evidenció que “la situación era más grave de lo que habían pensado”.
El NYT describió que Sheinbaum ha buscado “enhebrar una angosta aguja diplomática”: rechazar la intervención estadunidense en Venezuela y, al mismo tiempo, evitar un lenguaje que pueda provocar a Trump. Además, enfrenta presiones internas, ya que su partido, Morena, nunca ha condenado abiertamente a Nicolás Maduro.

Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro
La estrategia mexicana para resistir la presión es insistir en la colaboración, pero marcando límites claros. En los días previos a la llamada, Sheinbaum reiteró que la relación con Estados Unidos se rige por el diálogo y la coordinación, pero que la independencia y la soberanía nacionales “no están a negociación”.
Para sustentar su postura, el gobierno mexicano ha esgrimido acciones concretas de cooperación. Sheinbaum afirmó que, debido al trabajo binacional, “se ha disminuido a la mitad la cantidad de fentanilo que cruza de México a Estados Unidos”. También, que han intensificado la vigilancia fronteriza, detenido a miles de miembros de cárteles y entregado a Estados Unidos “al menos a 55 narcotraficantes de alto nivel”.
La tensión entre ambos países no pasa sólo por el tema de seguridad. Las autoridades mexicanas temen, según el Times, que la amenaza de una acción militar unilateral dé a Trump “una mayor influencia” en negociaciones cruciales, como la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para el verano de 2026.
Un ataque estadunidense, menciona el reportaje, “podría tener consecuencias económicas desastrosas para México, el mayor socio comercial de Estados Unidos”.





