Colectivos clausuran simbólicamente Torre Mítikah
Los activistas han pedido atender las recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos y de la privatización del espacio público.
Desde sus balcones, a más de 200 metros de altura en la Torre Mítikah, quienes habitan ese megacomplejo han tirado botellas de cerveza, piedras y otros objetos usados como proyectiles contra los vecinos de Xoco. Así lo cuenta Silvia Chapa, vecina y fundadora de la Asamblea Ciudadana del Pueblo de Xoco, a quien una pelota de golf le rompió una ventana de su techo.
“Quiero decirlo con toda claridad, pudieron pasar cosas más graves, no estamos exagerando”, alertó la activista. Pese a que acudió al ministerio público, su denuncia no fue atendida correctamente, una situación que la mantiene a ella y a otros vecinos en vulnerabilidad.



Silvia es solo una de las personas afectadas por este complejo habitacional de lujo señalado por apropiarse del agua de la comunidad y afectar negativamente la cotidianidad de quienes llevan décadas en Xoco.
“Lo que enfrentamos no es solo un conflicto de vecinos, es una expresión clara de violencia y clasismo, derivada de un proceso de gentrificación que nos está desplazando, fragmentando y poniendo en riesgo”, afirmó Chapa.
Ella, junto con otros activistas y defensores del territorio, encabezaron hoy una clausura simbólica de Mítikah, desarrollo perteneciente al Fideicomiso Fibra Uno (FUNO), uno de los mayores inversores en bienes raíces de la Ciudad de México.

“Alzamos la voz porque nuestra ciudad se está encogiendo, pero no porque tenga menos edificios, sino porque cada año cabemos menos dentro de ella. Y no es porque exista un déficit de vivienda, sino porque las viviendas que existen están para invertir, para especular o para ser habitadas por alguien con un poder adquisitivo superior al de la mayoría. No importa cuánto trabajemos, cuánto estudiemos, cuántas horas extra hagamos, la ciudad se encarece más rápido de lo que nuestros cuerpos pueden aguantar”, denunció por su parte el Frente Antigentrificación.
Mientras que representantes del Frente de Pueblos y Barrios Originarios de la Cuenca del Valle de Anáhuac señalaron que el gasto de agua de Mítikah tan solo entre noviembre y diciembre de 2023 fue de 17 millones 500 mil litros de agua.
El agua es algo que afecta y preocupa profundamente a los vecinos. Hace dos semanas, un grupo vecinal bloqueó la calle Puente de Xoco debido a la falta de agua por más de una semana, debido a reparaciones en el pozo Amado Nervo.

Datos de la Asamblea señalan que el consumo de Mítikah representa el 12% de toda el agua del Pueblo de Xoco, con solo cuatro tomas, mientras los reportes por falta de agua crecieron un 1,750% entre 2018 y 2022
Guillermo Torres, coordinador legal del Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC) alertó que las problemáticas que se viven en Xoco no son exclusivos de esta región, sino que se han replicado en otras comunidades.
“Este proyecto de acá nunca ha sido materia de consulta del pueblo de Xoco”, explicó el defensor sobre la imposición de Mítikah, avaladoapor administraciones capitalinas desde 2009 y fundada en 2022.
Torres recordó también un juicio de amparo iniciado en 2023 que terminó por dar la razón a Mítikah, por lo que dicha resolución fue impugnada y será resuelta por el “nuevo” Poder Judicial. Además, señaló un triunfo comunitario con la recomendación ante la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX que reconoció la vulneración del derecho a la ciudad que sufrieron los habitantes de Xoco.
La principal exigencia de las organizaciones sociales es que se reconozcan estas afectaciones a los derechos humanos; revisar los esquemas de subsidios fiscales y diseñar políticas públicas que eviten el aumento desmedido de impuestos y servicios para pobladores originarios; además de garantizar el abasto de agua sin discriminación.





