Crece rechazo contra orden de Trump para quitar protección al lobo mexicano
Con apenas 317 ejemplares en libertad en EU, conservacionistas advierten que la medida responde a presiones políticas y pone en riesgo décadas de esfuerzos binacionales para salvar a la especie de la extinción.
Durante el fin de semana creció el rechazo de grupos ambientalistas y conservacionistas ante una orden ejecutiva, firmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que instruye al Departamento del Interior a considerar la eliminación de las protecciones otorgadas por la Ley de Especies en Peligro de Extinción al lobo gris (Canis lupus) y al lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi), así como a presentar recomendaciones para iniciativas legislativas destinadas a lograr el mismo objetivo.
Esta orden, cuya resolución tiene un plazo de 90 días, surge de una vieja disputa entre conservacionistas y ganaderos, quienes afirman que los lobos son una amenaza para el ganado y para otras actividades en sus ranchos.
“El problema no son los lobos mexicanos, sino el enfoque de la administración para resolver el supuesto conflicto. Si la administración realmente quisiera apoyar a los ganaderos, daría prioridad a aumentar la financiación de iniciativas no letales para crear soluciones duraderas”, señaló Regan Downey, directora de educación y defensa del Wolf Conservation Center.
El lobo gris mexicano es la subespecie más pequeña de lobo gris en América del Norte y uno de los mamíferos más raros y en mayor en peligro de extinción en el continente. En EU se contabilizan sólo 317 lobos de esta especie en libertad, quienes enfrentan graves desafíos genéticos.

Los grupos conservacionistas advierten que debilitar ahora las protecciones federales pondría en riesgo décadas de esfuerzos, tanto de Estados Unidos como de México, para la recuperación de los lobos.
“El lobo gris mexicano necesita urgentemente más protección y menos persecución, pero la orden ejecutiva de Trump hace exactamente lo contrario”, dijo Michael Robinson, defensor sénior de conservación del Center for Biological Diversity. “Estamos preparados para demostrar ante los tribunales que rebajar el nivel de protección de los lobos mexicanos y provocar un aumento drástico de las matanzas no sólo sería un acto cruel, sino también una medida profundamente imprudente e ilegal”.
El lobo gris mexicano: Entre el estigma histórico, la cría en cautiverio y la interferencia política
Parte de los esfuerzos para conservar al lobo mexicano apuntan a desestigmatizarlo: como la especie ha sido asociada con la depredación de ganado, desde el siglo pasado se impulsaron campañas de exterminio por parte de Estados Unidos. Además, a este animal se le vinculó con la transmisión de rabia.
Entre 1915 y 1972, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EU diezmó la población silvestre del lobo mexicano mediante envenenamiento y capturas. Esta erradicación llegó a México a partir de 1950, bajo un programa de “ayuda externa”.
La especie logró salvarse de la extinción gracias a la crianza en cautiverio de sólo siete ejemplares sobrevivientes. A raíz de una demanda interpuesta por el Center for Biological Diversity y sus aliados, los descendientes de estos lobos fueron finalmente reintroducidos en el suroeste estadounidense en 1998, iniciando un proceso similar en México a partir de 2011.

Los esfuerzos para reintroducir al lobo mexicano datan de la década de los ochenta, cuando los dos países involucrados llegaron al acuerdo de capturar lobos para reubicarlos y crear programas de reproducción en cautiverio con el objetivo de evitar su desaparición.
Hoy en día, la supervivencia de la subespecie sigue en riesgo en ambos países debido a la escasez de hábitat en México, la persecución humana constante y una gestión pública fuertemente condicionada por presiones políticas en Estados Unidos.
“Los lobos mexicanos están recuperando terreno, pero siguen necesitando las protecciones que ofrece la Ley de Especies en Peligro de Extinción para lograr una recuperación real y prosperar. Esta orden ejecutiva es una maniobra política a costa de los lobos y de otras criaturas que dependen de los ecosistemas saludables que estos animales ayudan a mantener”, afirmó Sandy Bahr, directora de la sección Grand Canyon Chapter del Sierra Club.





