“Algo tenemos que hacer con México”, dice Trump tras la intervención militar en Venezuela
Tras la intervención militar en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, Trump amenaza: "Algo tenemos que hacer" con México.
El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, tras el ataque aéreo estadunidense “quirúrgico” sobre Caracas en la madrugada del 3 de enero, tiene un primer y evidente objetivo: cambiar el régimen en Venezuela y abrir el camino para el control de su industria petrolera.
Las declaraciones posteriores del presidente Donald Trump revelan un segundo blanco, más complejo y vecinal: México, país al que, pese a expresar amistad con la presidenta Claudia Sheinbaum, acusa de estar controlado por los cárteles del narcotráfico y ante el cual sostiene que“algo tendrá que hacerse”.
Este sábado, la capital venezolana amaneció con detonaciones y el sobrevuelo de aviones a baja altura.
Las autoridades venezolanas confirmaron que los ataques aéreos fueron realizados por la fuerza armada estadunidense, acción que medios internacionales atribuyeron a una orden directa de Trump contra “puntos estratégicos” de Caracas.
Las acciones han sido descritas como “quirúrgicas” contra posiciones militares y gubernamentales de la capital venezolana; sin embargo, una parte de los bombardeos ocurrieron muy cerca de barrios residenciales como Parroquial El Valle, lo cual alarmó a vecinos y ciudadanos.
Los videos ciudadanos mostraron un ambiente de tensión y polarización: mientras algunos habitantes aplaudían y celebraban los estruendos, otros expresaron temor, confusión y pánico. Algunas zonas de la ciudad quedaron desiertas, con la electricidad interrumpida.
Horas después, desde su residencia en Mar-a-Lago, Trump subrayó el éxito táctico de la operación: “ni un solo efectivo estadounidense resultó muerto” y “no perdieron equipo militar”. Aún no se sabe cómo es que las fuerzas estadounidenses lograron entrar en la capital sin que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana interviniera o intentara detenerlas.
El resultado inmediato de la incursión fue la captura de Maduro. Trump, en la misma rueda de prensa, anunció el movimiento económico que parece ser el corolario natural de la acción militar: un “embargo” del petróleo de Venezuela.
Aseguró que tras la captura, las compañías petroleras estadunidenses invertirán “miles de millones de dólares” para reparar la infraestructura petrolera del país, la cual describió como “en muy mal estado”. “Las empresas más grandes del mundo entrarán al país, restaurarán la industria y comenzarán a generar ganancias para Estados Unidos”, declaró.

Este cambio de régimen comenzó a recibir un reconocimiento regional específico: los presidentes ultraderechistas de Argentina y Panamá pidieron que el opositor Edmundo González Urrutia, a quien respaldan como ganador de los comicios de 2024, asuma la presidencia de Venezuela.
La amenaza contra México
En el contexto de la operación, a Trump le preguntaron si el “secuestro” de Maduro era también un mensaje para México y su presidenta, Claudia Sheinbaum, dado que por ese país entra la mayor parte de las drogas a Estados Unidos.
Trump respondió: “No era esa la intención”, expresó en la entrevista con Fox News Acto seguido, sin embargo, lanzó una serie de afirmaciones que definen públicamente la percepción estadunidense sobre el control real en México.
“Somos muy amigos de ella”, dijo sobre Sheinbaum, a quien describió como “una buena mujer”. Inmediatamente, añadió: “pero los cárteles controlan México. Ella no controla México”. Y afirmó que la mandataria “está muy asustada de los cárteles”.
Trump reveló que en “muchas ocasiones” le ha planteado la posibilidad de que Estados Unidos actúe directamente: “¿Le gustaría que elimináramos a los cárteles?”. Según su versión, la respuesta de Sheinbaum habría sido: “No, no, no, señor presidente, por favor”.
Concluyó, citando una cifra no verificada oficialmente, pero que atribuye a su “opinión”, que “el número real de muertos es de 300 mil al año”, y sentenció: “Así que tenemos que hacer algo con México”.
Desde hace años, en cambio, México acusa a Estados Unidos de atraer el flujo de drogas por ser el mayor mercado consumidor y de permitir el paso ilegal de armas para el crimen organizado hacia México.
La doctrina como justificación
El marco ideológico de la acción fue proporcionado por el propio Trump y sus colaboradores. Trump defendió la “Doctrina Monroe” –una adaptación de la histórica “América para los americanos”– y afirmó que con ella están “asegurando el poderío” de Estados Unidos en la región.
Declaró que el ataque a Venezuela debe servir de alerta para cualquiera que ponga en peligro la soberanía estadunidense y advirtió a todas las figuras políticas y militares venezolanas que “tienen que entender lo que ocurrió y lo que les puede ocurrir si no colaboran” con su gobierno.
Sus subalternos enfatizaron el mensaje. El secretario de Estado, Marco Rubio, fue contundente: “Nicolás Maduro tuvo muchas oportunidades de no llegar a esto y él decidió ser una persona salvaje (…) el presidente Trump no se anda con rodeos”.
Por su parte, Dan Caine, jefe de la operación en Venezuela, dijo que la intervención militar en Venezuela representa “un mensaje contundente” de lo que “la justicia norteamericana puede llegar a hacer”.
Pete Hegseth, secretario de Guerra, resumió la filosofía: “Esto se trata de la seguridad, de la libertad y la prosperidad de los estadounidenses, esto es América primero”.
La operación militar de este sábado consumada sobre Venezuela y su petróleo, combina la fuerza con un anuncio económico que busca beneficiar a empresas estadounidenses.
Sin embargo, sus implicaciones en materia de derecho internacional representan también un golpe discursivo y estratégico sobre otras naciones y territorios, una forma de reconfigurar la relación con su vecino más importante: México.
Trump pasó de la cortesía diplomática hacia Claudia Sheinbaum a la declaración pública de que el Estado mexicano es incapaz de controlar su territorio.




