La costumbre de Trump en la Casa Blanca: regalar zapatos a su gabinete y aliados
Según un reportaje de The Wall Street Journal, el presidente de Estados Unidos pide la talla de funcionarios y visitantes para enviarles pares de su modelo de zapatos favorito.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desarrolló una costumbre en la Casa Blanca: regalar zapatos de vestir a miembros de su gabinete, asesores y visitantes cercanos. Según un reportaje de The Wall Street Journal, el mandatario suele obsequiar pares de oxfords de la marca Florsheim, un modelo que adoptó como su favorito para las largas jornadas de trabajo.
Los zapatos, que se venden en unos 145 dólares, se han convertido en un elemento recurrente en el entorno presidencial. De acuerdo con el diario estadounidense, reuniones de gabinete, almuerzos o visitas al Despacho Oval pueden terminar inesperadamente en conversaciones sobre calzado.
El ritual es casi siempre el mismo: Trump se fija en los zapatos de quienes lo visitan, pregunta su talla o, incluso, intenta adivinarla. Una vez que obtiene el número, pide a un asistente que encargue el par. Días después, una caja con el nombre del destinatario llega a la Casa Blanca.
Entre quienes han recibido los zapatos figuran el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth, el secretario de Comercio Howard Lutnick y el secretario de Transporte Sean Duffy. También aliados políticos y figuras mediáticas cercanas al presidente, como el senador Lindsey Graham y el presentador de Fox News Sean Hannity.
El reportaje describe una escena que ocurrió en el Despacho Oval el año pasado. Durante una reunión, Trump observó los zapatos de Vance y Rubio y criticó su calzado. Luego sacó un catálogo de Florsheim y les pidió que dijeran su talla. Vance dijo usar número 13 y Rubio 11.5. Cuando otro asistente mencionó que calzaba siete, el presidente se recostó en su silla y comentó: “Se puede saber mucho de un hombre por su talla de zapatos”.
Funcionarios citados por el periódico señalaron que el gesto presidencial ha creado una pequeña etiqueta informal en la Casa Blanca: quienes reciben los zapatos suelen asegurarse de usarlos cuando están cerca de Trump. “Tienen miedo de no usarlos”, dijo una funcionaria al diario.
En fotografías recientes de reuniones oficiales, varios integrantes del gabinete aparecen usando los zapatos regalados por el presidente. En algunos casos, los zapatos parecen quedarles grandes a quienes los usan.
Según el reportaje, Trump comenzó a buscar un zapato más cómodo para trabajar durante largas jornadas en la Casa Blanca y terminó inclinándose por los modelos de Florsheim. La empresa fue fundada en Chicago en 1892 y hoy fabrica sus modelos en varios países.
El director ejecutivo de la comapñía dijo al periódico que no estaba al tanto de las preferencias del presidente y declinó hacer comentarios.





