Israelíes promueven turismo en tierras robadas de Palestina
El medio Haaretz revela que colonos israelíes tomaron un sitio arqueológico en el Valle del Jordán y lo convirtieron en una atracción turística con piscina gigante.
A pesar de los esfuerzos de la Administración Civil, los colonos israelíes han tomado el control de un sitio arqueológico y han desviado el agua de tierras agrícolas palestinas para llenar una antigua piscina, la cual ahora es usada como una atracción turística de fines de semana para cientos de visitantes, informó el medio Hareetz.
Los periodistas Matan Golan y Nir Hasson reportaron que, hace un mes, jóvenes colonos del del Valle del Jordán comenzaron a llegar a la piscina ubicada cerca del asentamiento de Petza’el. Hicieron trabajos de limpieza y de renovación de forma improvisada y, por último, desviaron el agua que abastece a la cercana aldea palestina de Fasayil. Turismo en Palestina, en tierras ocupadas ilegalmente.
En grupos de WhatsApp, los colonos invitaron a voluntarios a ir y pasar la noche en el sitio. “Hay que dejar claro que tenemos una oportunidad de oro para estar presentes a todas horas del día, sobre todo desde primera hora de la mañana, para mantener el agua en esta increíble piscina y lograr la rehabilitación de toda la zona”, difundieron los colonos.
Además, describieron la ocupación como una campaña para “restaurar” el lugar y mantener el caudal de agua, y pidieron una presencia constante para impedir lo que calificaron como “robo de agua a la naturaleza” por parte de los palestinos.
Arqueología y despojo
Los colonos se refieren al yacimiento como «la piscina de Herodes». La zona de Petza’el cuenta con un sistema de abastecimiento de agua que se remonta al periodo herodiano, mencionado en los escritos del historiador del siglo I Josefo Flavio. Sin embargo, según el arqueólogo Alon Arad, de la organización Emek Shaveh, es más probable que la piscina que se utiliza actualmente no sea herodiana, sino más bien una instalación de almacenamiento de agua de un periodo posterior.
Dado que el yacimiento nunca se ha excavado por completo, su datación exacta sigue siendo incierta. No obstante, se trata de un yacimiento arqueológico declarado, por lo que cualquier intervención requiere un permiso del responsable de arqueología. Los expertos también advirtieron de que inundar la estructura podría dañar posibles hallazgos arqueológicos.

Turismo y guerra
El propietario palestino del sitio declaró en una entrevista con Haaretz que los colonos llegaron a sus terrenos agrícolas hace aproximadamente un año y cortaron las tuberías de riego. “Tenemos manantiales en terrenos que poseemos desde hace muchos años y los utilizamos para el riego agrícola. También hay una antigua piscina romana en nuestros terrenos”, afirmó.
Esta situación preocupa a los expertos palestinos, quienes señalan que se trata de un patrón en el que colonos israelíes se apoderan de las tierras para convertirlas en sitios turísticos.
“Lo que a menudo se presenta como proyectos recreativos, arqueológicos, religiosos o de turismo de naturaleza sirven para un objetivo político más amplio: transformar la tierra palestina en espacios controlados por Israel, restringir el acceso palestino, atraer más actividades de asentamiento y crear hechos sobre el terreno que refuercen la anexión de facto”, puntualizaó Ameer Dawood, integrante de la Comisión de Colonización Palestina y Resistencia al Muro.
Hace dos semanas, el israelí de extrema derecha Zvi Sukkot, anunció un nuevo proyecto para convertir la zona en un sitio turístico oficial. El proyecto recibirá 3 millones de shekels de fondos directos del gobierno, asignados por el ministro ultraderechista Bezalel Smotrich.
“El turismo se ha convertido en uno de los instrumentos a través de los cuales la empresa colonial de asentamientos se expande mientras se ´normaliza´ y se beneficia económicamente de una situación ilegal bajo el derecho internacional”, denunció Ameer Dawood.





