La crisis del Ueno Bank que derribó al presidente de Paraguay
La quiebra bancaria provocó protestas masivas, la detención de ejecutivos del banco y la caída del presidente Santiago Peña, a quien la Cámara de Diputados aprobó un juicio político tras dimitir en medio del descontento social.
La madrugada del martes 3 de noviembre, el Banco Central del Paraguay anunció el cierre de Ueno Bank por insolvencia. En dicha entidad financiera, vinculada al presidente Santiago Peña, 2.8 millones de paraguayos tenían su dinero, junto con 800 millones de dólares de fondos públicos (incluyendo una décima parte del fondo de pensiones).
El colapso financiero desató rápidamente una crisis institucional: el presidente del Banco Central, Carlos Carvallo Spalding, renunció a su cargo; la Fiscalía ordenó la detención de ejecutivos del banco por presuntas irregularidades financieras, entre ellos su presidente Juan Manuel Gustale y su fundador Federico Miguel Vázquez Villasanti.
El descontento social hizo que la población tomara las calles de Asunción, la capital, con protestas que fueron reprimidas por la policía paraguaya.

Esta situación obligó al presidente coloradista Santiago Peña a cancelar un viaje oficial a España mientras la oposición impulsaba su juicio político. Acorralado por las manifestaciones y la pérdida de respaldo, Peña anunció su renuncia ayer jueves mediante un video, donde pidió disculpas a la ciudadanía y argumentó que su dimisión buscaba “la estabilidad del país y la paz social”.
Minutos después de la difusión del video, la Cámara de Diputados aprobó, con 78 votos a favor, la acusación para iniciar un juicio político a Peña por mal desempeño de sus funciones y posible conflicto de intereses en la crisis de Ueno Bank.
Por otro lado, el Congreso inició las negociaciones para una transición ordenada mientras el Banco Central habilitó los primeros canales con el objetivo de devolver, gradualmente, el dinero de la mitad de la población de Paraguay.
El esquema de estafa con fondos públicos
Según investigaciones del medio paraguayo El Surti, el crecimiento acelerado de Ueno Bank y del Grupo Vázquez (un poderoso conglomerado empresarial del cual el propio presidente era accionista) respondió a un andamiaje legal diseñado para favorecer a la entidad financiera desde la llegada de Santiago Peña a la presidencia, en agosto de 2023.
Apenas tres meses después de asumir el cargo, el consejo del Instituto de Previsión Social (IPS) suavizó los requisitos y eliminó los techos patrimoniales para la entrega de depósitos. Esto permitió a Ueno captar 350 millones de dólares del Fondo Común de Jubilaciones y Pensiones, cuyo destino quedó en incertidumbre tras la liquidación del banco.
Las investigaciones periodísticas revelaron que este esquema se consolidó mediante reformas legislativas y la práctica de “puertas giratorias”. La llegada al sector público de exdirectivos de Ueno y Banco Basa (como Carlos Carvallo Spalding) facilitó que Ueno obtuviera la licencia bancaria.
Al mismo tiempo, Santiago Peña cuadruplicó sus acciones en Ueno Holding —matriz de Ueno Bank en Paraguay— hasta alcanzar los 6 millones de guaraníes (1 millón de dólares).
Todo ello culminó con la adjudicación masiva de contratos públicos al Grupo Vázquez: 145 licitaciones por casi 40 millones de dólares entre 2023 y 2026.
Como reveló El Surti, empresas del conglomerado superaron en adjudicaciones a otras registradas durante el gobierno anterior, obteniendo proyectos clave como el homebanking del Banco Nacional de Fomento y plataformas de políticas públicas de vivienda.
De acuerdo con las investigaciones, se trata de un esquema donde los recursos del Estado impulsaron de forma directa al grupo financiero vinculado al presidente Santiago Peña.





