José Antonio Romero Tellaeche, director general del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), cuya destitución fue anunciada hoy, desafía a la Secretaría de Humanidades, Ciencia, Tecnología e Innovación y se niega a dejar el cargo.
Romero Tellaeche, con una gestión severamente cuestionada por la comunidad académica y estudiantil del CIDE por, entre otras razones, su frágil conducta ética como investigador —se le atribuye haber cometido plagio de artículos científicos— y las acusaciones de maltrato laboral en su contra, argumenta que no existe ninguna razón legal para proceder a su destitución y que no se someterá a decisiones políticas.
“La designación, permanencia y, en su caso, remoción del titular de la Dirección General se rige por reglas que excluyen cualquier forma de separación basada en decisiones informales, acuerdos políticos o manifestaciones de voluntad carentes de sustento jurídico“, argumenta Romero Tellaeche.
En su carta, dirigida a las y los integrantes del Órgano de Gobierno del CIDE, fechada este 26 de enero y con el asunto “Sobre la titularidad de la Dirección General del CIDE”, el director del CIDE nombrado en noviembre de 2021 sostienen que su “remoción anticipada” únicamente puede ocurrir cuando se acrediten “causas legales expresamente previstas, respetando el debido proceso y el derecho de audiencia”.
El desafío a la decisión de cesarlo y el tono de su mensaje al Órgano de Gobierno son interpretados como parte de un patrón de conducta de Romero Tellaeche, por lo que su negativa a dejar el cargo no resulta sorpresiva.
“Está desafiando” a Rosaura Ruiz Gutiérrez, secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación; “la ha querido desafiar desde hace tiempo ya”, dice Celine González Schont, profesora asociada de la División de Estudios Políticos del CIDE y una de las académicas que ha sido crítica de la gestión de Romero Tellaeche, en entrevista con Fábrica de Periodismo.
La mañana de este lunes 26 de enero se difundió el oficio mediante el cual Rosaura Ruiz Gutiérrez designó a Lucero Ibarra Rojas como directora general interina del CIDE, en sustitución de Romero Tellaeche.
Apenas se supo que mañana habrá una nueva directora, la reacción en el CIDE fue de alivio. A la 1:30 de la tarde, en el comedor ocurrió algo poco habitual: aplausos. No era inicio de semestre, no había asambleas convocadas ni protestas en el patio. Pero la noticia corrió rápido por los teléfonos: Lucero Ibarra Rojas sería la directora general interina del centro de investigación.

“Me avisó Lucero que la habían nombrado como directora general interina”, cuenta González Schont. A los pocos minutos, dice, la noticia se volvió oficial dentro de la institución. “Estábamos en el comedor y aplaudimos, casi todos aplaudimos. Aplaudimos, gritamos, aplaudimos”.
“Si él quiere las pruebas necesarias para saber por qué su desempeño ha sido deficiente o ha habido otras señales de ética en cuestiones de función pública —en contrataciones o en integraciones de comité—, hay mucho de dónde sacar”, añade la académica.
A su juicio, los cuestionamientos hacia la gestión de Romero van más allá de un episodio específico. “Hay tantas cosas tan reprochables: desde su comportamiento, su falta de profesionalismo, hasta el hecho de que utilizó durante mucho tiempo a la institución para perseguir cuestiones e intereses personales. Y eso es contrario a la función pública del CIDE como institución de educación pública superior”, sostiene.
El relevo ocurre tras una cadena de hechos documentados en los últimos meses. En noviembre pasado, Romero Tellaeche presentó una demanda por daño moral contra la profesora-investigadora Catherine Andrews, quien previamente lo había denunciado por acoso laboral y formaba parte del grupo que interpuso una queja por presunto plagio académico atribuido al propio director.

Andrews fue notificada por un funcionario judicial la mañana del jueves 20 de noviembre. En su momento se informó que Romero retiraría la demanda por daño moral, pero eso nunca ocurrió.
La primera denuncia por presunto plagio se presentó por el artículo Import Demand for Intermediate Goods in Mexico: 1993-2018, publicado en 2019 en la revista Atlantic Review of Economics-AROE, firmado por Romero Tellaeche en coautoría con Rodrigo Aliphat Rodríguez, hoy profesor del CIDE. Posteriormente, el grupo denunciante amplió la queja e incorporó un segundo texto: La herencia del experimento neoliberal, publicado en 2020 por Romero Tellaeche como autor único en la revista El Trimestre Económico.
La Comisión de Ética del CIDE resolvió que el director general cometió plagio en ambos artículos. En el acta de sesión a la que tuvo acceso Animal Político se establece:
“De conformidad con el artículo 5 del Código de Ética del CIDE, el cual establece que ‘cualquier plagio doloso en un producto académico será considerado falta grave’, esta comisión concluye que los plagios cometidos por el doctor José Antonio Romero Tellaeche constituyen una falta grave”.
La comisión recomendó rescindir el contrato, pero la resolución no se aplicó.
Para González Schont, todo este episodio confirma lo que muchas personas dentro del CIDE han señalado durante años. “Me parece muy indigna esa carta que mandó, debería ya retirarse y retirarse en serio”, concluye.



