Edificio Isabel: desalojan a conserje en Tacubaya
Despiden a conserje con 16 años de trabajo en el Edificio Isabel y lo desalojan el mismo día. La gentrificación en Tacubaya avanza.
16 años de trabajo acumulados no sirvieron de nada: el negocio inmobiliario de la Ciudad de México amenaza con arrasar comunidades y derechos. Así lo demuestra el caso del Edificio Isabel: uno de los conserjes que trabajaba allí desde hace más de tres lustros fue obligado a entregar su vivienda el mismo día en que fue notificado de su despido.
Desde hace varios meses, los vecinos que habitan el Edificio Isabel, en la colonia Tacubaya, alcaldía Miguel Hidalgo, enfrentan un proceso de desalojos forzados ejecutados de manera silenciosa mediante varios métodos. Algunos de ellos han habitado allí durante décadas.
El reciente despido del conserje fue ordenado por la Fundación Mier y Pesado, administradora del inmueble ubicado en avenida Revolución 119 y 121. El hombre no era el único empleado en esa situación. La fundación también despidió injustificadamente al segundo conserje que laboraba en el lugar.
En ambos casos, los despidos forman parte de una estrategia más amplia que los vecinos califican como “desalojos silenciosos”, la cual ha incluido aumentos desproporcionados de renta –algo que ya es considerado ilegal según la legislación local–, corte de servicios básicos a los inquilinos y acoso inmobiliario.

“El mismo día en que se le notificó oficialmente su despido fue la fecha en que tuvo que entregar su departamento”, aseguran los vecinos en un comunicado.
La indignación se ha extendido entre los habitantes del conjunto habitacional, construido en 1929, y también entre organizaciones vecinales. Consideran que la medida viola derechos laborales y humanos básicos. Tras el inicio de la organización vecinal, la fundación instaló cámaras de vigilancia. Los residentes lo interpretan como la continuación de una estrategia de hostigamiento y persecución en un caso que se ha vuelto mediático en los últimos meses y que recuerda a otras historias similares en la capital.
Una presión que comenzó en noviembre de 2025
El fenómeno no es aislado. El proceso de desalojo se ha intensificado desde noviembre de 2025, coincidiendo con la llegada del Mundial de Fútbol. La fundación ha recurrido a aumentos de renta que podrían considerarse ilegales y a presiones constantes para vaciar las 64 viviendas que conforman el inmueble patrimonial.
Algunos residentes relataron que, aunque firmaban contratos de arrendamiento con renovación anual, recibieron correos electrónicos en los que se les notificaba que, al vencerse el plazo, ya no se renovaría el contrato. El plazo para desalojar era de 30 días. Otros enfrentaron incrementos en la renta de hasta 7 mil pesos de un día para otro.
Lonas en la fachada y comunidades fragmentadas
Hace apenas un mes, en un acto de resistencia simbólica, los vecinos colocaron lonas en la fachada del edificio. Desde la acera, sin bloquear la circulación vehicular, desplegaron mensajes como “¡No al desalojo!” y “¡No a la gentrificación!”. Consideran que el plan “vulnera el derecho a la vivienda y destruye el patrimonio arquitectónico y ambiental de la Ciudad de México”.
En un recorrido realizado por medios de comunicación por el inmueble se constató que, de las 13 viviendas ya desalojadas, varias fueron intervenidas. En algunos departamentos retiraron los pisos originales y dividieron las habitaciones. En áreas comunes se observaron montones de cascajo y otros materiales acumulados. En esos mismos días, los vecinos incluso lograron que el Instituto de Verificación Administrativa cancelara estas obras pues, al tratarse de un edificio con valor patrimonial, cualquier intervención necesita ser autorizada por las autoridades.

Los vecinos advierten que estas acciones no solo desplazan a trabajadores y familias, sino que también amenazan el tejido social de la comunidad. Señalan su preocupación por el futuro del inmueble, pues sospechan que, tras los desalojos, las viviendas seguirán siendo fragmentadas para dar paso a un modelo inmobiliario destinado a rentas de corta estancia o turísticas –como Airbnb o similares–, sin considerar el valor arquitectónico ni el impacto social.
Demandas a las autoridades y llamado ciudadano
Ante estos hechos, los habitantes del Edificio Isabel exigen al Gobierno de la Ciudad de México detener de inmediato las obras, frenar los desalojos y garantizar su permanencia. También solicitaron investigar a la Fundación Mier y Pesado.
Al gobierno capitalino demandan políticas efectivas contra la gentrificación, entre ellas una nueva ley de rentas justas antes del Mundial y la inclusión de Tacubaya en el Plan Maestro del Bando 1.
Un actor institucional permanece en silencio: la Junta de Asistencia Privada. Vecinos y organizaciones han hecho un llamado urgente a esta dependencia, pero al día de hoy no se ha pronunciado.
Finalmente, los residentes invitan a la ciudadanía a solidarizarse con las personas afectadas firmando una petición disponible en Change.org. El objetivo es frenar los desalojos y exigir condiciones justas para quienes habitan y trabajan en el Edificio Isabel.





