Oceana alerta por expansión de la industria petrolera en el Golfo de México
La industria petrolera ejerce una presión cada vez mayor sobre el Golfo de México a nivel binacional, advierte la organización Oceana.
Este Día Mundial de los Océanos, la organización internacional Oceana señala que las decisiones políticas recientes, tanto en México como en Estados Unidos, están intensificando la explotación de gas y crudo en zonas marítimas de gran calado, haciendo a un lado las amenazas que esto implica para la fauna bajo protección especial, los sectores pesqueros y la estabilidad de los ecosistemas marinos.
Hace seis días, la presidenta Claudia Sheinbaum ratificó que su gobierno consolidará una alianza con la brasileña Petrobras. Explicó que esa empresa posee herramientas tecnológicas necesarias para evaluar campos maduros —aquellos bloques que llevan mucho tiempo activos y registran una baja en el rendimiento—, con el fin de localizar recursos adicionales en estratos inferiores. Como ejemplo, la presidenta mencionó que planean aplicar estas técnicas avanzadas para examinar estructuras ya explotadas, como el complejo Cantarell.
“La posible incursión de Petrobras en aguas profundas genera preocupación debido a los altos riesgos ambientales asociados con este tipo de operaciones. Los accidentes en aguas profundas son más complejos de contener y sus impactos pueden extenderse durante años, afectando ecosistemas marinos, actividades pesqueras y economías locales”, expone Oceana en un comunicado.

De manera simultánea, la administración de Trump suprimió los mecanismos de protección para especies amenazadas y en peligro de extinción con el propósito de allanar el camino a futuros proyectos de explotación petrolera en altamar y específicamente en el Golfo de México. Esto pone en riesgo a 20 especies protegidas, como la ballena de Rice, que se encuentra en peligro de extinción y cuya población se estima en tan solo medio centenar de individuos.
Earthjustice, organización dedicada a litigar sobre temas ambientales, interpuso una demanda contra la decisión de Trump, en donde señala que el gobierno estadounidense recurrió por primera vez a una excepción de seguridad nacional para evitar la aplicación de protecciones contempladas en la Ley de Especies en Peligro de Extinción, una de las herramientas ambientales más importantes del país.
“El Golfo de México es un ecosistema compartido. Lo que ocurre en un país tiene consecuencias para toda la región”, señaló Renata Terrazas, directora ejecutiva de Oceana. “Mientras los gobiernos impulsan más perforación petrolera, las comunidades costeras enfrentan tormentas más intensas, la disminución de las pesquerías y la degradación de los ecosistemas de los que dependen su sustento”.

Momento crítico para el Golfo de México
Oceana advierte que la expansión petrolera ocurre en un momento especialmente crítico para la región del Golfo de México. Miles de personas ya viven los efectos del aumento del nivel del mar, la erosión costera, las tormentas más intensas y la disminución de algunas poblaciones pesqueras.
Han pasado cuatro meses desde que se registró el derrame de petróleo en las costas de Veracruz, Tamaulipas, Tabasco y Campeche –dos meses desde que Pemex admitió su responsabilidad en este desastre ambiental– y todavía hay comunidades que denuncian que Pemex no ha reparado los daños de manera integral.
“El futuro del Golfo de México no debería decidirse únicamente en función de cuánto petróleo puede extraerse de sus aguas. También debe considerarse el valor de los ecosistemas, la seguridad alimentaria de millones de personas y el derecho de las futuras generaciones a contar con océanos saludables”, concluyó Terrazas.




