Wirikuta sigue en riesgo: el pueblo wixárica rechaza 20 concesiones mineras
En un fallo histórico, un juzgado canceló 43 concesiones mineras en Wirikuta pero otras 20 continúan vigentes.
El pueblo Wixárica tuvo que esperar 15 años, trece de ellos sin su derecho audiencia y un proceso legal que estuvo plagado de obstáculos procesales y frente a lo cual tuvieron que acudir a instancias internacinoales. El pasado 11 de marzo, sin embargo, festejaron que el Juzgado Cuarto de Distrito en San Luis Potosí dictó sentencia en un juicio de amparo –819/2011– presentado por el pueblo wixárika en julio de 2011 para cancelar las concesiones mineras para extraer oro y plata de su tierra sagrada: Wirikuta, en San Luis Potosí.
El fallo fue histórico pero la herida sigue abierta: al menos 20 concesiones mineras —todas de la empresa canadiense First Majestic Silver Corp— permanecen vigentes fuera del perímetro del Área Natural Protegida (ANP) estatal, y las autoridades tradicionales advierten que Wirikuta, el “corazón del mundo”, hogar del Venado Azul, continúa en riesgo.
Desde la sierra noroeste de Jalisco, una decena de autoridades —hombres y mujeres— de las comunidades de Waut+a Kuruxi Manuwe (San Sebastián Teponahuaxtlán y Tuxpan de Bolaños) y de Tuapurie (Santa Catarina Cuexcomatitlán) bajaron hasta Guadalajara para denunciar lo que consideran una protección incompleta.
“No es sólo de nuestro corazón del que estamos hablando, sino del corazón de todo el mundo”, dijo en lengua wixárika Agustín Carrillo García, gobernador tradicional de San Sebastián Teponahuaxtlan. “No queremos que Wirikuta se destruya, no queremos minería”.
Una sentencia incompleta
El fallo del 11 de marzo de 2026 cancela las 43 concesiones mineras que se ubican dentro del Área Natural Protegida estatal. Además, reconoce el derecho de autodeterminación del pueblo wixárika y el vínculo “indisoluble” que este pueblo mantiene con Wirikuta como territorio sagrado. La resolución retoma las motivaciones del decreto presidencial del 9 de agosto de 2023, que protege los lugares sagrados y rutas de peregrinación de los pueblos Wixárika, Naayeri, O’dam, Au’dam y Mexicanero.
También establece el derecho a la consulta previa desde el momento en que se solicita una concesión minera, desarrolla una metodología detallada para realizarla y ordena que la propia sentencia sea traducida al idioma wixárika.

Para el Consejo Regional Wixárika por la Defensa de Wirikuta, estos reconocimientos son avances jurídicos significativos. Pero no son suficientes.
El problema central, explican las autoridades tradicionales, es que la sentencia no cancela las 20 concesiones del proyecto minero de First Majestic Silver Corp que se encuentran en la zona de influencia del ANP, fuera de sus límites formales. “Dentro del área natural protegida son 17 empresas mineras distintas y afuera la mayoría de las concesiones son de la empresa First Majestic Silver Corp”, detalló Sofía García Mijares, coordinadora de comunicación del Consejo Regional. En total, permanecen vigentes 20 concesiones vinculadas a esa compañía canadiense, más otras 14 en la zona de influencia, según el propio Consejo, aunque estas últimas ya caducaron.
Esa zona de amortiguamiento del territorio sagrado —explican— queda así expuesta a la exploración y eventual explotación. Y con ella, los acuíferos, las rutas de peregrinación y el hikuri (peyote), planta sagrada del pueblo wixárika, están en peligro.
Condiciones y pruebas ignoradas
Otro punto de controversia, señalado por el Consejo Regional, es que el juzgado condicionó la exigencia de consentimiento previo, libre e informado únicamente a los casos en que las concesiones impliquen desplazamiento físico de las comunidades. Esto contradice el decreto de 2023, que prohíbe expresamente nuevas concesiones en esos territorios. Para el Consejo, esta interpretación reduce el alcance del derecho al consentimiento.
Además, el juzgado no valoró las pruebas ambientales aportadas durante el juicio, que acreditan la sobreexplotación de acuíferos en el territorio y la incompatibilidad de las concesiones para actividad minera con la preservación del sistema hídrico que sostiene a Wirikuta.
“La sentencia reconoce derechos que nos benefician, pero no garantiza plenamente la protección de nuestro territorio sagrado”, resumió Erlinda Carrillo Díaz, tesorera de bienes comunales de San Sebastián Teponahuaxtlan y Tuxpan, durante una conferencia.
“Llegaremos hasta la última instancia necesaria”
El 30 de marzo de 2026, el Consejo Regional Wixárika presentó un recurso de revisión impugnando los elementos de la sentencia que consideran lesivos. El 7 de abril, el Juzgado Cuarto de Distrito publicó el trámite del recurso, que previsiblemente será remitido a un Tribunal Colegiado de Circuito en San Luis Potosí en los próximos días. Hilario Romero González, presidente del comisariado de bienes comunales de San Sebastián Teponahuaxtlan y Tuxpan, calculó que la resolución podría tardar aproximadamente un año, dado el volumen de trabajo del tribunal y la complejidad técnica y jurídica del caso.

Miguel Ángel Hernández González, secretario de bienes comunales de la comunidad, afirmó que el Consejo llevará el caso hasta las últimas instancias necesarias para lograr que Wirikuta quede libre de actividades mineras y agroindustriales. “Llegaremos hasta la última instancia necesaria para dejar libre nuestro lugar sagrado Wirikuta”, expresó Iván María Río Quichyama, comisariado del Consejo.
“Wirikuta no se vende”: concesiones mineras en tierra sagrada
Wirikuta no es un territorio cualquiera. Es el destino final de la peregrinación anual del pueblo wixárika, un recorrido ritual que conecta sus comunidades en Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas con el desierto potosino donde, según su cosmovisión, nació el sol y yace su máxima deidad: Tamatsí Kauyumari, el Venado Azul. Desde el 27 de octubre de 2000 está protegido como Área Natural Protegida bajo la modalidad de Sitio Sagrado Natural, con una superficie de 140,211.85 hectáreas. El 12 de julio de 2025, la Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados a Wirikuta fue inscrita como Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad ante la UNESCO.
Además de su importancia mitológica y cultural, la relevancia ecológica de Wirikuta desproporcionada: aunque cubre apenas el 0.3% de la superficie del Desierto Chihuahuense, alberga alrededor del 50% de sus especies de flora, el 60% de sus especies de mamíferos y cerca del 80% de sus aves. La CONABIO designó a la Sierra de Catorce como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA 81), hábitat de 157 especies, entre ellas el águila real —símbolo nacional— y el gorrión altiplanero, ambas bajo protección de la NOM-059-SEMARNAT-2010. Allí crece también el hikuri, el peyote, enlistado en la misma norma y en la CITES.
Desde la conferencia de prensa, el gobernador tradicional Agustín Carrillo García insistó en su advertencia, la cual resume la postura de su pueblo: “Si Wirikuta se destruye, se destruye el espíritu del pueblo wixárika. Y se destruye el corazón del mundo”.




