La Cascada de Tamul, en la Huasteca Potosina, se queda sin agua
Las temporadas en que se seca la Cascada Tamul son cada vez más recurrentes. Las causas, más que el cambio climático o la sequía, apuntan a una mala gestión hídrica por parte de las autoridades.
Los visitantes del cañón de Santa María, en la Huasteca Potosina, se han encontrado los últimos días con una imagen triste y poco frecuente: la Cascada de Tamul que, con 105 metros de altura, es la caída de agua más grande y emblemática de la región, se ha mostrado prácticamente seca durante los últimos días. Esto ha alarmado a las comunidades aledañas y a los prestadores de servicios turísticos de la zona.
Las dos causas principales causas que ha reportado el gobierno de San Luis Potosí son la sequía y la extracción de agua para uso agrícola, principalmente para el monocultivo de la caña en los alrededores. La cascada se alimenta del río Gallinas cuyo cauce se desvía para el riego de los sembradíos. Esto ha generado una fuerte tensión entre agricultores y cooperativas de lancheros, quienes dependen del flujo de la cascada para su sustento económico.
El entramado hídrico del cual forma parte la Cascada de Tamul en la Huasteca potosina también es el hogar de nutrias y aves tropicales, además de felinos como el ocelote.
Agricultores y lancheros se disputan el agua del río
El gobernador del estado, José Ricardo Gallardo, durante su gira de trabajo en el municipio de Aquismón –donde se encuentra la cascada– dijo a los medios locales que habría sanciones para los dueños de los cultivos que utilizaron más agua de lo permitido.
“Vamos a apretar a los agricultores para que dejen correr el agua”, mencionó el gobernador, pero no dio más detalles al respecto ni ha informado sobre un plan para mantener los niveles de agua estables a largo plazo.
Por otro lado, el titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) local, Darío Fernando González, informó que los primeros días de mayo dio la orden para restringir el agua en los ejidos de la región. Agregó que la Conagua cuenta con un sistema de control para mantener los niveles adecuados de los cuerpos de agua, pero que las condiciones dependen de la presencia de lluvias.
Una delgada cortina de agua
La Cascada de Tamul, de aproximadamente 105 metros, es considerada uno de los mayores atractivos turísticos de la Huasteca Potosina. No sólo es un espectáculo visual, también es un punto de interacción entre el turismo, la ecología y la economía local.
La mañana de hoy, el titular de Conagua en San Luis Potosí, compartió en sus redes sociales que durante la madrugada empezó a caer una pequeña cortina de agua de la cascada.
“Es claro que de las diversas actividades agrícolas y de servicios dependen miles de huastecos, ya que de ellas se sostienen empleos, comercios y dinámicas económicas. Por ello, seguiremos regulando la extracción, a efecto de que todos puedan ser atendidos”, mencionó Darío Fernando González en sus redes sociales.
Sin embargo, los lugareños insisten en su preocupación porque las temporadas de sequía de la Cascada Tamul son cada vez más recurrentes lo cual sugiere que, más que una sequía, se enfrenta una mala gestión del agua por parte de las autoridades responsables.

Foto: Gerardo García, Cuartoscuro
Crisis de gestión de agua en San Luis Potosí
La seguridad hídrica es uno de los grandes desafíos que enfrenta San Luis Potosí. Las especialistas Virginia Jabardo Pereda y Lilia Susana Padilla y Sotelo, ambas del Instituto de Geografía de la UNAM, han estudiado la escasez de agua en la Huasteca Potosina y señalan que la gestión del recurso es problemática debido al peso de intereses privados, megaproyectos de infraestructura y la escasa coordinación entre autoridades estatales como la Conagua y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (antes SAGARPA).
“Es necesario que se potencien las actividades proactivas de todos los niveles: población, planeadores, gobierno y organizaciones no gubernamentales para lograr coordinar un buen uso y evitar de esta forma el abuso del agua en la Huasteca Potosina, que enfrenta un severo problema de escasez, provocado, en buena medida, por su deficiente manejo. Corresponde a las instituciones gubernamentales el promover el diálogo con otros actores sociales para que, de manera conjunta, se complementen potencialidades capaces de definir líneas de acción encaminadas a lograr que en México el derecho al agua sea una realidad y no solo un deseo”, apuntan las investigadoras.
Las especialistas van más allá y enfatizan la importancia del agua como elemento fundamental de los pueblos de la Huasteca, en donde el lazo que une agua y cultura se está trastocando.




