Las “ninis” no existen: son mujeres jóvenes que cuidan
Un nuevo informe de Oxfam señala que las mujeres jóvenes mal llamadas "ninis" no solo cuidan, sino que también subsidian al sistema económico a costa de su propio tiempo y proyecto de vida.
Gabriela Gómez, pasante de sociología de 26 años, cuida a otras personas desde que era una niña. Vive en el Estado de México, es la menor de sus hermanas y, actualmente, cuida a sus sobrinos varias horas a la semana. Como ella, 3 de cada 4 personas jóvenes que aparentemente no estudian ni laboran son mujeres que trabajan como cuidadoras sin reconocimiento y sin pago, de acuerdo con el informe No nos llames ninis: Mujeres jóvenes que cuidan en México, presentado este jueves por Oxfam.
–Cuidar no es algo visibilizado ni reconocido como una actividad laboral. Cuando alguien me dice ‘nini’, sí digo: “ay”. Porque no estoy estudiando ya y no tengo un trabajo que sea reconocido –cuenta Gabriela en entrevista para Fábrica de Periodismo–. Entonces de repente digo: ‘Pues no estoy haciendo nada’. Lo hablo con mi pareja, lo hablo con mi familia. Pero estoy cuidando: estoy haciendo cosas que otras personas no pueden hacer.
La joven cuidadora, quien participó en el informe de Oxfam, cuenta que gracias a su promedio escolar tenía la opción de obtener su título por alto nivel académico, pero no pudo hacerlo: un requisito obligatorio para ello es cubrir la totalidad de los créditos del plan de estudios en tiempo y forma. Gabriela tiene que cuidar, así que no inscribió todas las materias en los plazos requeridos.
Además, como les pasa a otras jóvenes que cuidan, a Gabriela no le queda tiempo para hacer otras actividades, como ir a fiestas, museos o salir con sus amigos. “Una vez que empiezas a cuidar te desprendes de ti misma y empiezas a visualizar sólo a la otra persona como de importancia”, menciona la joven.
Si el trabajo doméstico y de cuidados fuera considerado una parte de la contabilidad nacional, sería el sector productivo más importante de México y las mujeres, sus protagonistas. En 2024, las mujeres contribuyeron 2.7 veces más al valor económico de estas actividades que los hombres.

“Ninis”, un término estigmatizante
En la discusión pública y bajo los criterios de la economía productiva, a las personas jóvenes que aparentemente no estudian y no trabajan se les denomina de forma despectiva “ninis”.
“Yo creo que el problema es que se estigmatizó mucho la palabra ‘nini’, en vez de enfocarnos en por qué hay personas que no están estudiando y no están trabajando aparentemente”, reflexiona Gabriela. “Hay que hablar de contextos de vida, hay que hablar de lo que estas personas sienten. Es todo un cúmulo de cosas que no se ven, que sólo se hablan por encima”.
El informe señala que la etiqueta “ninis” es una señal de desprecio hacia las juventudes más discriminadas, hacia el trabajo de personas cuidadoras y la autonomía de las mujeres.
Oxfam subraya que las jóvenes que cuidan no eligen estar fuera del mercado laboral o del sistema educativo por decisión priopa, sino que se ven empujadas a cuidar de manera desproporcionada en un contexto donde los cuidados están distribuidos injustamente.
“No estamos ante una generación pasiva, sino sobre todo frente a una población de mujeres jóvenes que cuidan y subsidian al país”, plantea el informe.
Crisis de cuidados tanto en el mundo rural como en el urbano
En la ruralidad la etiqueta ‘ninis’ es aún más dolorosa: en los estados, mujeres jóvenes cuidadoras enfrentan una vulnerabilidad acentuada debido a la carencia estructural de servicios públicos indispensables. Al no contar con redes suficientes de agua potable, electricidad regular, transporte accesible o centros de salud cercanos, las tareas domésticas requieren un esfuerzo físico y logístico significativamente mayor que en las ciudades.
“Es importante llevar la información de este informe hacia otros lados, porque hablar de mujeres cuidadoras es hablar de un mundo inmenso de historias de vida, más allá de la Ciudad de México”, menciona Gabriela.
El informe consigna que las jóvenes en comunidades rurales terminan dedicando un promedio de 2.7 horas adicionales a la semana al trabajo de cuidados en comparación con quienes habitan en contextos urbanos, profundizando su exclusión del sistema educativo y laboral.

Sin embargo, el informe demuestra que las grandes ciudades tampoco logran resolver de fondo la crisis de cuidados. Aunque en las urbes, como la Ciudad de México, hay una mayor oferta educativa y laboral, 7 de cada 10 jóvenes capitalinas están cuidando sin remuneración dentro de sus hogares a pesar de su nivel educativo medio alto o alto.
La densidad urbana y las distancias obligan a jornadas que superan el límite laboral legal, alcanzando promedios de hasta 58.5 horas semanales, enfocadas principalmente en el cuidado directo: apoyo a infancias, personas mayores, con discapacidad o con alguna enfermedad.
Carlos Brown, director de programas de Oxfam México, dijo durante la presentación del informe que si bien la infraestructura pública no es la solución ante la crisis de cuidados, sí es una de varias apuestas.
“Porque los cuidados tienen que ocurrir en algún lugar. Y si no es en los hogares, tienen que ocurrir en algún lugar y, por supuesto, hay una desconfianza hacia los servicios de cuidados por parte del Estado y no es de a gratis. Pero sí hay que hablar de la necesidad de estancias de día, de estancias de cuidado para personas mayores”, dijo Brown.
Oxfam concluye que tanto el rezago rural como la saturación urbana perpetúan un ciclo donde el Estado y las empresas se deslindan de sus responsabilidades institucionales a costa del tiempo de las mujeres más precarizadas.
Sin importar el territorio, el informe enfatiza la urgencia de transitar hacia un Sistema Nacional de Cuidados que redistribuya esta carga de manera justa, deje de estigmatizar a las mujeres que cuidan y garantice el cuidado como un derecho universal.




