Organizaciones exigen a Semarnat declarar el Golfo de California como `hábitat crítico´
Un hábitat crítico es un área terrestre o acuática específica que resulta vital para la supervivencia, reproducción o recuperación de especies silvestres en riesgo o que alberga una concentración significativa de biodiversidad.
A la par de las recientes victorias socioambientales conseguidas por las comunidades en Loreto, Baja California Sur, y Dos Bocas, Tabasco, las demandas de defensores del territorio y organizaciones ambientales continúan. En el contexto de estos logros colectivos, ha cobrado fuerza una exigencia hacia la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat): la declaratoria del Golfo de California como un ‘hábitat crítico’.
Declarar al Golfo de California como ‘hábitat crítico’ significa que el gobierno mexicano, a través de la Semarnat, reconoce legalmente que este ecosistema atraviesa emergencia biológica y que su cuidado es indispensable para la supervivencia, reproducción y alimentación de especies en peligro, como la ballena azul.
Al otorgarle este estatus bajo la Ley General de Vida Silvestre, la conservación del entorno marino adquiere prioridad absoluta sobre cualquier interés comercial, convirtiendo el área en un santuario protegido por un blindaje jurídico estricto.
Un blindaje legal para proteger el ecosistema marino
En los últimos días, organizaciones como Nuestro Futuro y Oceana, insisten en que esta declaratoria sería un instrumento legal de peso para proteger al Golfo frente a los megaproyectos de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) que se pretenden construir: el proyecto Saguaro, de la empresa Mexico Pacific, incluye el gasoducto Sierra Madre y la terminal de licuefacción Saguaro en Puerto Libertad, así como el proyecto Amigo LNG, propiedad de un consorcio internacional, en Guaymas, ambos en Sonora.
Estos megaproyectos pretenden construir enormes plantas de licuefacción de gas fósil, extraído desde Texas. El gas será transportado por gasoductos que cruzarán el norte del país con el fin de exportarlo a Asia en buques metaneros del tamaño de la Torre Eiffel, los cuales atravesarían todo el Golfo de California.
Entre los muchos problemas que generarían estas infraestrucuras se incluye el ruido de los busques que ensordece, desorienta y daña a las ballenas. Al no poder escucharse entre sí ni detectar su alimento, las especies cetáceas sufren de estrés crónico, desorientación y daños en su sistema auditivo.
“Queremos que el Golfo de California se reconozca por las autoridades mexicanas como un lugar realmente protegido, un lugar en donde estos proyectos no puedan autorizarse, un lugar que se reconozca como ‘hábitat crítico’, es decir, como un lugar de altísima relevancia para las ballenas y para todas las especies que allí habitan. Y entre esas especies, las comunidades: nosotras y nosotros que también dependemos de esta zona del Golfo”, manifestó en entrevista con Así las cosas, Nora Cabrera, directora de Nuestro Futuro.

Las ballenas van ganando una demanda histórica
Reconocido como el “acuario del mundo”, el Golfo de California alberga múltiples especies de mamíferos marinos, aves, peces e invertebrados. Es el lugar al que llegan las ballenas después de viajar miles de kilómetros para dar a luz y proteger a sus crías.
Las ballenas van ganando una batalla legal histórica en los tribunales gracias a un amparo inédito promovido por la organización Nuestro Futuro. En abril de 2026, una jueza de Sonora otorgó una suspensión provisional que prohíbe el tránsito de buques metaneros por las aguas del Golfo de California, deteniendo el flujo de barcos gigantes hasta que se resuelva el fondo del juicio.
La Coalición Ballenas o Gas, integrada por 39 organizaciones ambientales y climáticas, advierte que estos proyectos significan un enorme impacto ambiental, social e incluso económico para una región que vive de la pesca y el turismo.





