Hartos de la tala clandestina en el Edomex, comuneros incendian camionetas
En protesta contra los talamontes, comuneros de Ocoyoacac, Edomex, retuvieron tres de sus camionetas y les prendieron fuego en la México-Toluca.
Una veintena de comuneros del pueblo de San Pedro Atlapulco, en el municipio de Ocoyoacac, Estado de México, retuvieron e incendiaron tres camionetas que presuntamente eran utilizadas para la extracción ilegal de madera, y bloquearon durante más de dos horas la carretera libre México-Toluca. La protesta hizo visible, una vez más, el hartazgo creciente de los pobladores ante la impunidad con la que opera la tala clandestina en la zona boscosa de La Marquesa y en otras áreas forestales de la entidad.
El cierre de la vialidad afectó a cientos de automovilistas que transitaban entre el Valle de Toluca y la Ciudad de México y se prolongó desde las seis de la tarde hasta aproximadamente las nueve de la noche, cuando representantes de la Secretaría General de Gobierno acudieron al lugar y se comprometieron a instalar una mesa de diálogo este martes. Sin embargo, los manifestantes advirtieron que podrían retomar las movilizaciones si no existen avances concretos en los acuerdos.
Un recorrido de vigilancia que terminó en llamas
El conflicto comenzó alrededor de las 9:00 horas del lunes, cuando integrantes del Consejo de Vigilancia y personal técnico forestal de San Pedro Atlapulco realizaban un recorrido de supervisión por los bosques de la comunidad. En el paraje conocido como Río Seco, los comuneros indígenas detectaron al menos media docena de camionetas tipo pick up que, aseguraron, eran utilizadas por talamontes para extraer recursos forestales de manera ilegal.

Al verse sorprendidos por los vecinos, los presuntos talamontes huyeron en tres unidades y abandonaron otras tres en el lugar. Los comuneros solicitaron entonces apoyo a las autoridades para perseguir a los fugitivos pero, según su relato, nunca obtuvieron respuesta.
“Fuimos baleados en la parte alta del bosque. La gente se organizó y logró capturar tres camionetas”, declaró a El Sol de Toluca una representante de la comunidad, cuyo nombre fue reservado por seguridad.
La tensión escaló cuando los pobladores, inconformes con la falta de intervención oficial, decidieron llevar las unidades retenidas hasta la carretera libre México-Toluca, a la altura de la comunidad de El Zarco. Allí atravesaron los vehículos sobre los carriles de la vialidad y les prendieron fuego utilizando bidones con gasolina, en un acto que obligó al cierre total de la circulación en ambos sentidos.
Además del incendio, los comuneros emplearon maquinaria pesada para excavar zanjas en los accesos a la zona boscosa, con el propósito de impedir que futuras camionetas de talamontes puedan ingresar a saquear los bosques de la región.
Un año de enfrentamientos y trece camionetas retenidas
Los habitantes de San Pedro Atlapulco señalaron que la tala ilegal ha devastado decenas de hectáreas en la zona de La Marquesa sin que las autoridades hayan tomado medidas efectivas para frenar el saqueo. De acuerdo con la comunidad, en el último año han logrado retener al menos trece camionetas presuntamente relacionadas con estas actividades.
“Ya son decenas de hectáreas las que han sido devastadas por los talamontes sin que ninguna autoridad intervenga o haga algo para impedir que persista este saqueo”, denunciaron los pobladores.
Los comuneros han enfrentado amenazas constantes, agresiones y situaciones de riesgo en sus recorridos de vigilancia. Brigadistas y comuneros que realizan labores de conservación son intimidados de manera frecuente cuando intentan adentrase en las zonas donde se registra tala clandestina.

No son pocos quienes expresan preocupación por la pérdida de cobertura forestal en algunos parajes, lo cual se combina con la presencia de personas armadas en áreas que históricamente han sido vigiladas por la propia comunidad. “Cada día que se tardan los trámites es un día que vamos perdiendo masa forestal y territorio”, afirmó.
La zona de la Marquesa no es la única en peligro. El Edomex se ha convertido en un aserradero desde hace años donde los talamontes operan con cotidianidad. En la zona de San Miguel Mimiapan, a 7 kilómetros de la cabecera municipal de Xonacatlán, las brigadas ciudadanas denuncian que existen “cementerio de árboles” que los criminales prenden fuego, para borrar la evidencia, tras efectuar el desmonte. En esta zona, de 1,300 hectáreas del bosque, los comuneros calculan que se ha deforestado el 80% gracias a la tala clandestina.
El problema se extiende por la región
La protesta de este lunes contra los talamontes de San Pedro Atlapulco es apenas la punta del iceberg de una emergencia forestal que abarca buena parte del Edomex. Apenas la semana pasada, en una comunidad de Huixquilucan, contiguo a Ocoyoacac, los pobladores también cerraron la circulación de la carretera libre México-Toluca en protesta por la falta de apoyo de las autoridades para detener a la tala.
Denunciaron que los talamontes actúan con impunidad no solo en la zona de La Marquesa, sino en buena parte del denominado Bosque de Agua: la superficie forestal que abraza a la capital y que se distribuye en más de 30 municipios de Morelos y el Edomex.

Apenas en mayo pasado, en el municipio de Ocuilan, en la comunidad de Santa Martha, varios vecinos alertaron sobre una camioneta que bajaba de la zona boscosa con troncos recién cortados. En esta ocasión, las autoridades sí respondieron: elementos de la Guardia Nacional acudieron a atender la denuncia pero fueron recibidos a balazos. En su huida, los talamontes perdieron el control de su camioneta se estrellaron contra una vivienda.
Y después está el Nevado de Toluca: aquí la tala clandestina ya tiene efectos no sólo en la cobertura forestal sino que comienza mermar el abastecimiento de agua y la misma biodiversidad de la región.
Los manantiales de San Juan de las Huertas, San Juan Tilapa y Santiago Tlacotepec, que provienen del Nevado de Toluca, cada vez tienen menos agua debido a la tala inmoderada en la zona, han denunciado pobladores y universidades. El Consejo de Ancianos Cuauxocotla de San Juan de las Huertas prevé que estos cuerpos de agua podrían secarse en los próximos años si no se frena la deforestación.
Y en municipios como Villa Guerrero y Coatepec Harinas, los floricultores ya reportan pérdidas de agua porque los manantiales que abastecían sus invernaderos han sido abatidos.
Todo esto sin mencionar el estrés que provoca la tala en la fauna local. La deforestación elimina la vegetación que sirve de hogar y fuente de alimento para diversas especies de animales, obligándolas a desplazarse y competir por recursos limitados en áreas más pequeñas: venados, conejos, zorrillos, tlacuaches, murciélagos, águilas, halcones, búhos, colibríes, pájaros carpinteros, serpientes, lagartijas, salamandras, ranas y una gran variedad de insectos polinizadores se han visto expulsados de sus hábitats.

Urgen intervención federal para combatir talamontes en el Edomex
Los habitantes de San Pedro Atlapulco exigen el acompañamiento permanente de corporaciones de seguridad y autoridades ambientales para recuperar el control de las áreas afectadas. Los comuneros solicitan la intervención de instancias federales y del Edomex para garantizar condiciones de seguridad en la zona y atender el conflicto que, aseguran, debilita la presencia de la comunidad en parte de su territorio ante el peligro que representan las mafias armadas de talamontes.
Asimismo, piden que se agilicen los procedimientos legales relacionados con un amparo que actualmente restringe la realización de actividades forestales y de restauración en una sección del bosque.
El año pasado, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez firmó un convenio respecto a la tala con Morelos y la Ciudad de México. Se supone que se buscaba combatir los talamontes en el Edomex en coordinación con la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad y la Protectora de Bosques (Probosque), el órgano competente a nivel federal para abordar el tema de la tala clandestina.
Pero el ritmo de la burocracia y la política parece ir a contrapelo de la voracidad de la tala clandestina y los intereses que la mueven. Desde la venta de maderas preciosas hasta la industria inmobiliaria que incendia el bosque para impulsar cambios de uso de suelo. Los comuneros han decidido no esperar más y amenazan con retomar las movilizaciones y bloqueos si no existen avances concretos.

Foto: Crisanta Aguilar, Cuartoscuro





