El 65% de los hijos de hablantes de maya en Yucatán ya no aprenden la lengua
Yucatán tiene más de 500 mil hablantes de maya, pero la mayoría supera los 30 años. Los niños ya no lo aprenden: 6 de cada 10 hijos de hablantes no aprenden el idioma.
A seis años de que una reforma constitucional estableciera la obligatoriedad de enseñar lengua maya en la educación básica de Yucatán, solo 651 de los 1,612 planteles educativos cumplen con la disposición y los hablantes de esta lengua están dejando de transmitirla a las nuevas generaciones. La brecha entre la norma y su aplicación, evidencia la dificultad de traducir las leyes en acciones concretas en un estado que enfrenta una crisis lingüística con pérdidas intergeneracionales que alcanzan el 65.8 por ciento.
Yucatán se ha consolidado como uno de los casos más relevantes de desplazamiento lingüístico en México. Aunque a nivel nacional se cuentan todavía alrededor de 800 mil hablantes de maya, la lengua registra una tasa de pérdida superior al 60 por ciento en la entidad, lo que significa que seis de cada diez hijas e hijos de madres mayahablantes ya no aprenden el idioma como lengua materna, según reveló Violeta Vázquez-Rojas Maldonado, subsecretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación del Gobierno de México (Secihti).
La funcionaria, durante el Encuentro del Nodo Sureste-Golfo de la Red Nacional de Investigación sobre Lenguas Indígenas (Renili), celebrado en el Gran Museo del Mundo Maya de esta capital, precisó que con las cifras expuestas, el número de hablantes de maya disminuyó actualmente a poco más de 500 mil personas en Yucatán.
Causas y medidas insuficientes
Los participantes en el encuentro señalaron diversos factores que interactúan en la pérdida gradual de hablantes: la falta de transmisión intergeneracional, la decisión de padres que optan por no enseñar el idioma a sus hijos para evitarles discriminación, la estigmatización social, la migración y urbanización hacia zonas como Mérida, que reducen la práctica cotidiana, y la baja lectoescritura. Se estima que sólo alrededor de 30 mil personas saben escribir correctamente la lengua maya.
Las cifras de los últimos censos reflejan la tendencia descendente. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2010 había un total 537,618 hablantes de la lengua maya en Yucatán; una década después la cifra se redujo a 519,167, 18 mil 451 personas menos: una pérdida del 3%. Sin embargo, la enorme mayoría de estos hablantes son personas de entre 30 y 40 años o mayores: en muchas comunidades rurales la proporción de niños que lo hablan ya es mínima.

El reciente análisis de la situación sociolingüística del maya en la Península de Yucatán, que revela pérdida intergeneracional del 65.8 por ciento, confirma la urgencia de políticas más efectivas para revertir este proceso.
En este contexto, la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta), encabezada por Patricia Martín Briceño, anunció que mantiene una serie de estrategias para preservar la lengua. Entre ellas destacan el programa “Alas y Raíces Yucatán”, que acerca el maya a las infancias y juventudes mediante laboratorios creativos de identidad; los cursos Ko’ox Kanik Maaya T’aan (“Vamos a aprender lengua maya”), que amplían su cobertura a través de modalidades presenciales y virtuales; el impulso a la literatura indígena para premiar, editar y difundir obras literarias escritas directamente en lengua maya; y exposiciones en el Gran Museo del Mundo Maya y otros recintos de la Sedeculta con muestras denominadas U K’i’ixel Kij (“Memorias de las comunidades mayas en torno al henequén”), que preservan la tradición oral y los saberes comunitarios vinculados a la lengua.
No obstante, estas acciones conviven con la realidad de una implementación legal insuficiente. Aunque la reforma constitucional de 2019 obliga a la enseñanza de la lengua maya en educación básica, la cobertura alcanza apenas al 40 por ciento de los planteles, según los datos disponibles.
En el marco del evento, se reconoció a la Renili, que cuenta con más de mil 600 integrantes, como un espacio de articulación que vincula a personas, instituciones y comunidades para generar conocimiento, coordinar acciones y desarrollar soluciones orientadas al fortalecimiento de las lenguas indígenas. La red tiene siete nodos en México; el del Sureste-Golfo integra a especialistas y actores de esta región del país, caracterizada por su diversidad lingüística y cultural, con la presencia de lenguas como maya, tseltal, tsotsil, chol, chontal, zoque, totonaco, popoluca, huasteco y numerosas variantes que constituyen un patrimonio nacional fundamental.






