14.9 millones de jóvenes en el limbo de la precariedad laboral y la exclusión
Uno de cada dos jóvenes en México enfrenta barreras para construir sus propios proyectos de vida, advierte la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno.
En México la mitad de su población joven, 14.9 millones de personas de entre 15 y 29 años, se encuentra en una situación de exclusión educativa y laboral, así como en condiciones precarias de estudio y trabajo, señala la la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno en el marco del Día de la Juventud.
La organización presentó este miércoles los resultados de su Radiografía 2026, un análisis de los últimos datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
La Alianza lo dice sin tapujos: México le está fallando a sus jóvenes, quienes se encuentran con barreras para construir sus propios proyectos de vida.
El análisis señala que 5 millones de jóvenes están fuera de las dinámicas laborales y estudiantiles; 7 millones atrapados en limbos laborales donde no se garantiza seguridad social ni sueldos suficientes; mientras que 3 millones más cursan sus estudios en situación de pobreza.
La magnitud de la cifra es tal que quienes están en esta situación podrían entrar al Estadio Azteca cada semana durante más de tres años y aún así faltarían lugares por ocuparse.
Y aunque las estadísticas han disminuido en los últimos años, el ritmo para erradicar esta brecha es lento. Tomaría 40 años, dos generaciones, para sacar a las juventudes del abismo de la marginación y la precariedad.
Las juventudes unidas por la precariedad y la lucha
“Esta situación no se explica por falta de esfuerzo ni de aspiraciones. Sus trayectorias están condicionadas por barreras estructurales que no eligieron, como el ingreso de sus hogares, el territorio donde viven, la responsabilidades de cuidado que llevan a cabo, la discriminación y el acceso desigual a educación, protección social o empleos de calidad”, dijo Hannia Yohali Zenteno Cruz, egresada de Administración de la UNAM y vocera de la Alianza en la presentación de los resultados.
Hannia se ha topado con esas barreras. Oriunda de Ecatepec, Estado de México, despertaba desde las 4 am, su padre la acompañaba al metro y así cruzaba la ciudad para llegar a las aulas. Contó en un artículo para la plataforma JuventudES.
Con la llegada de la pandemia de covid-19, sin equipo ni internet estable y compartiendo el espacio con seis personas más de su familia, Hannia buscó empleo y se involucró en el activismo de defensa de las juventudes, hoy forma parte de la Red Global de Jóvenes Oportunidad (GOYN).
Las experiencia de Hannia encuentra reflejos en las de sus compañeros. Alan Zaid Méndez cursó la carrera de Médico Cirujano y tuvo que interrumpir su formación para conseguir un empleo que le permitiera ahorrar dinero y así seguir con sus estudios. Alan, también dedica su tiempo a fomentar los derechos de las juventudes, la inserción laboral y el autoempleo en el Estado de México.
Para María José Herrera, maestra de primaria originaria de Yucatán, es complejo hallar empleos que respeten la dignidad laboral. “Salarios bajos, contratos temporales con horarios extensos. Es decepcionante, porque vas encontrando vacantes y una es peor que la anterior”, contó.
En una situación similar se encuentra Lesli Andrea Hernández, mamá y pedagoga, quien como muchas mujeres vive una doble jornada por su trabajo formal y las labores de cuidados. “Ya no sabes si seguir continuando porque las oportunidades son pocas, los sueldos son muy bajos y las prestaciones no son las adecuadas”, dijo al compartir su experiencia.
Por su parte, César Zoe Tapia, activista trans e integrante de Aprendiendo Juntes Ashoka, expresó su desacuerdo con las posturas de personas mayores, quienes llaman a los jóvenes apáticos, flojos y sin deseos de trabajar. César ha enfrentado la discriminación por identidad de género y condicionamientos en el mercado laboral para dejar de expresar esta identidad.





