Zoológico Chapultepec: PETA denuncia maltrato animal
PETA Latino denuncia malas condiciones en Zoológico de Chapultepec: animales con zoocosis y 279 muertes en 15 meses.
Un primate golpea una y otra vez el cristal que lo separa del público, sin apartar la mirada de los visitantes que pasan frente a su recinto. Un lobo gris mexicano y un tigre de bengala repiten el mismo recorrido dentro de su encierro: caminan hasta el muro, dan media vuelta y retoman el trayecto inverso, una y otra vez hasta agotarse. Estas son sólo algunas de las imágenes documentadas, durante las últimas semanas, por PETA Latino, sobre malas condiciones y maltrato de animales en el Zoológico de Chapultepec.
Son conductas conocidas como zoocosis, producto del cautiverio que erosiona la salud mental de los animales. Sin estímulos que imiten su vida salvaje, el espacio se convierte en una prisión de movimientos vacíos.
Las imágenes documentadas por la organización defensora de los derechos animales han reactivado una denuncia que el Zoológico de Chapultepec arrastra por años: condiciones precarias, especies expuestas a climas que no les corresponden y signos visibles de deterioro físico y mental en los ejemplares que habitan el centro de conservación más emblemático del país.
Lo que pasa en Chapultepec, se replica en todo el país
El 17 de agosto, PETA Latino difundió en sus redes sociales videos y fotografías obtenidos a lo largo de varias visitas al parque. En las grabaciones se observa a pingüinos de Humboldt —aves acostumbradas a aguas frías— soportando las temperaturas de la capital, que en agosto pueden rebasar los 30 grados. El leopardo de las nieves, por su parte, carga con un pelaje que lo aísla del frío de las altas montañas, pero en el zoológico lo expone a un clima cálido para el que su cuerpo no está diseñado.
“Regresamos en varias ocasiones y corroboramos los mismos comportamientos preocupantes, las mismas instalaciones precarias y animales que siguen mostrando signos de deterioro físico y psicológico”, señaló la organización en su publicación.
Dos días después, el 19 de agosto, una reportera de Proceso recorrió las instalaciones del parque y constató que las condiciones denunciadas persistían. Entre los animales residentes del Zoológico de Chapultepec que presentan aún un deterioro visible se encuentran el lobo gris mexicano y el tigre de bengala seguían mostrando posibles signos de zoocosis ante un público indiferente.
El sonido del tráfico sobre Paseo de la Reforma se filtra en distintas zonas del zoológico y se mezcla con las voces y el movimiento del público. Los leones soportan a diario el estruendo de la música, los gritos y el bullicio de los asistentes, con apenas una reja metálica que los separa del ruido.
El espacio destinado a los bisontes alberga a más de diez ejemplares en un área que no se amplía con la cantidad de animales. Las heces permanecen en el suelo que pisan, sin una separación efectiva que evite el contacto con los desechos, una condición que, según los reportes, incrementa el riesgo de infecciones. Las serpientes, que en su hábitat natural suelen desplazarse largas distancias durante la noche, viven encerradas en espacios tan pequeños que su movimiento queda reducido a unos pocos centímetros. Venados aislados en suelos de terracería y macacos con pérdida extensa de pelo completan el paisaje de deterioro que la organización ha documentado.
Las observaciones sobre el Zoológico de Chapultepec difundidas por PETA fueron formuladas por expertos del Departamento de Investigaciones de Crueldad, un equipo especializado en animales silvestres y de compañía que revisó el material audiovisual.

“No se puede hacer un diagnóstico con un video o una imagen, pero sí pueden hacer observaciones de que los animales no se encuentran en las mejores condiciones”, reconoció Gabriel Ochoa, director de comunicación de PETA en entrevista con Proceso. La organización ha exigido una evaluación independiente y exhaustiva de los ejemplares que presentan signos de deterioro, así como mejoras inmediatas en sus hábitats, atención veterinaria y condiciones de vida.
Ochoa sostuvo que Chapultepec, por su visibilidad y afluencia, marca un precedente: lo que ocurre allí refleja lo que sucede en otros zoológicos del país.
El señalamiento alcanza directamente a la administración de Clara Brugada, quien ha hecho del bienestar animal parte de su discurso de gobierno. Lo que su administración corrija, justifique o deje sin atender en Chapultepec puede influir en la manera en que se valoren los espacios y la atención veterinaria en otros recintos del país.
La respuesta de Sedema
La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, encabezada por Julia Álvarez Icaza y responsable del Centro de Conservación de la Fauna Silvestre Chapultepec, respondió a los recientes reportes con una tarjeta informativa emitida la semana pasada. La dependencia afirmó que el cuidado animal es prioritario y que todos los ejemplares son monitoreados a diario por biólogos, veterinarios y personal operativo. Sin embargo, no se refirió a los animales específicos documentados por PETA Latino ni precisó su estado de salud.
La Sedema sostuvo que los centros de conservación cuentan con programas de medicina preventiva, alimentación especializada y enriquecimiento ambiental, además de labores permanentes de limpieza y mantenimiento. También afirmó que los albergues exteriores disponen de agua limpia, distintos sustratos y zonas de descanso, al igual que sus casetas de noche, espacios de resguardo que permiten a los ejemplares permanecer fuera de la vista del público si así lo eligen. Pero las imágenes difundidas por PETA y constatadas por Proceso contradicen esa versión oficial.
Esta es la segunda denuncia que PETA Latino presenta contra el zoológico en un mes. El 18 de julio, la organización ya había difundido imágenes de macacos con pérdida extensa de pelo, venados y antílopes órix con aparente bajo peso, así como animales con desplazamientos repetitivos. En aquella ocasión, la Sedema sí respondió con un comunicado el 24 de julio, en el que, sin aportar evidencia que respaldara su versión, la dependencia atribuyó el estado de los animales a su avanzada edad o a procesos médicos en curso.
El historial de mortandad y quejas en el zoológico se extiende por años. Entre octubre de 2024 y diciembre de 2025 murieron 279 animales en Chapultepec, lo que representó casi el 73% de las defunciones en los zoológicos administrados por el gobierno local. En ese mismo periodo, el número de evaluaciones de bienestar animal realizadas en los recintos de la ciudad pasó de 142 en 2020 a solo 51 en 2025, según los registros oficiales de la Dirección General de Zoológicos y Conservación de la Fauna Silvestre de la propia Sedema.
En marzo pasado, la activista Lucía Hernández acusó al gobierno de Brugada de ocultar la muerte de dos pingüinos de Humboldt ocurrida durante 2025. Una hembra de dos años y ocho meses falleció el 22 de febrero por “choque metabólico”, una condición que Hernández atribuyó a posibles fallas de alimentación, temperatura, manejo o supervisión veterinaria. La segunda, otra hembra de 26 años y siete meses, murió el 2 de diciembre, aunque los registros consultados no especificaron la causa. Los dos pingüinos habían sido traídos al recinto como parte de un acuerdo de colaboración con instituciones japonesas.
Entre 2018 y mayo de 2023 murieron mil 505 animales en el recinto. En 2016 fallecieron el chimpancé Lio y el gorila Bantú entre cuestionamientos sobre su manejo. Al año siguiente, la Profepa multó al Zoológico de Chapultepec con 255 mil 640 pesos tras detectar falta de bitácoras veterinarias y de alimentación, anestésicos caducados, deficiencias de higiene y excremento de roedores en el área de preparación de comida.
PETA busca ahora abrir un diálogo con el gobierno de la Ciudad de México para que los ejemplares señalados sean examinados por un veterinario independiente. A largo plazo, la organización propone detener la reproducción y el intercambio de animales silvestres en cautiverio, así como evitar el ingreso de nuevos ejemplares, ante la falta de santuarios en México a los que puedan ser trasladados.




