Sequía golpea a Chiapas, Oaxaca y Guerrero: campesinos exigen declaratoria de desastre
La sequía afecta la economía local y amenaza la soberanía alimentaria en Chiapas, Oaxaca y Guerrero.
Miles de campesinos han sido afectados por la sequía en el sureste de México. Según los datos más recientes del Monitor de Sequía en México, Chiapas registra 44 municipios con sequía y 74 anormalmente secos (D0); Oaxaca presenta 35 con sequía y 145 en D0; mientras que en Guerrero 20 sufren sequía y 49 están en D0.
La situación se ha agudizado con la llegada de El Niño, un fenómeno que forma parte de la variabilidad natural del sistema climático. Sin embargo, el episodio previsto para lo que resta del 2026 y los primeros meses de 2027, ha sido catalogado por los expertos como “muy fuerte”.
Este año, en Chiapas la sequía afecta a más de 100 mil hectáreas de cultivos y pastizales de los que dependen más de 10 mil campesinos, de acuerdo con el investigador de la Universidad Autónoma de Chapingo, Antonino García.
El investigador señala que las regiones chiapanecas más golpeadas son la Sierra, Selva, Meseta Comiteca, Palenque y la Depresión Central, cuyos habitantes enfrentan una crisis marcada por la pérdida de cosechas de maíz, frijol, café, cacao y sorgo.

El impacto en la soberanía alimentaria es directo: tan solo en La Frailesca la sequía mantiene en riesgo hasta el 40 % de la producción de maíz, mientras que en la Meseta Comiteca la cifra de hectáreas afectadas por esta contingencia ya asciende a 45 mil.
“Toda la Frailesca estamos sintiendo esta sequía que nos está afectando en nuestros cultivos de maíz, tenemos la esperanza de que haya una lluvia y volvernos a reactivar el terreno pero ya ahorita estamos perdiendo tal vez un 40 por ciento de nuestros cultivos”, dijo a El Heraldo, Amir Cambrano Arroyo, comisariado ejidal del municipio de Villa Corzo.
La situación resulta tan preocupante que algunos agricultores exigieron tanto al gobierno estatal como al federal hacer una declaratoria de desastre climático.
Oaxaca: la sequía genera incertidumbre
La escasez de lluvias y los efectos de El Niño también han provocado un déficit hídrico en municipios de la Costa, los Valles Centrales y el Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, lo cual preocupa a miles de familias campesinas expuestas a la pérdida parcial o total de sus cultivos.
El impacto más grave se concentra en los cultivos de maíz y frijol, donde los tallos han comenzado a marchitarse. Ante la fragilidad de la infraestructura de riego en las zonas rurales del estado, la sequía afecta directamente la economía de los campesinos.
“El agua es fundamental y necesaria para todos, si no llueve vendrán tiempos difíciles, porque todo irá subiendo de precio y quién sabe cómo le haremos”, señalan campesinos de los Valles Centrales a El Universal.

Guerrero: campesinos prevén pérdidas totales de cosechas
En Guerrero, campesinos de los municipios Eduardo Neri y Chilpancingo prevén pérdidas totales de sus cosechas. La contingencia afecta a más de 600 agricultores de comunidades como El Llano de Tlalcapalatla, Jalapa, El Palmar y Atlixtac, quienes advierten desabasto y encarecimiento de alimentos de la canasta básica, principalmente la tortilla.
“Hace un año, por fecha del 28 de agosto ya estábamos cortando elotes, ahora ni calabazas habrá para las ofrendas a los muertos de noviembre”, afirmó el labriego Melquiades Vázquez a La Jornada.
Frente a esta crisis alimentaria y económica, los campesinos se han movilizado para exigir al gobierno una declaratoria oficial de desastre, al tiempo que comunidades recurren a rituales y rezos ante la desesperanza por la falta de agua.
“El Niño incide en todo el ciclo del agua: no sólo en la precipitación, sino también en la evaporación, la humedad de los suelos, el escurrimiento superficial y la recarga de los acuíferos. Por eso, depender de más extracción subterránea o de trasvases no es una estrategia que garantice acceso al agua en el mediano y largo plazo”, señaló en un seminario, Fabiola Sosa, jefa del Área de Crecimiento Económico y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana.
La prevención, explican los especialistas, requiere una planeación real basada en la disponibilidad real del agua y el respaldo prioritario a los pequeños productores agrícolas, quienes son los más vulnerables ante estos desequilibrios climáticos.





