Un derrame de hidrocarburo en Altamira, Tamaulipas, amenaza a 500 familias
El municipio suma al menos 30 fugas en los últimos tres años, reflejo de una problemática que se ha cuadruplicado a nivel nacional.
Una vez más, los pobladores del municipio de Altamira, en Tamaulipas, se enfrentan a la contaminación del estero Barberena, causada por un derrame de hidrocarburo en el ducto Madero-Cadereyta de Petróleos Mexicanos (Pemex).
El estero abastece de agua a los ejidos del municipio, tanto para las viviendas como para los cultivos y actividades ganaderas de por lo menos una decena de ejidos en donde viven más de 500 familias, según reporta el diario MILENIO.
En entrevista con dicho medio, Manuel Carmona, comisariado ejidal de San Antonio, exigió que Pemex atienda la emergencia e instale barreras de contención para evitar que el derrame se extienda.
“Con este derrame se afecta el Ejido Margarita que utiliza el agua para el consumo de la gente, así que nos dañaría bastante y para los animales también, además, muchos tienen sembradío de chile y tomates, entonces ahí se acabaría todo”, expresó Carmona.
Aunque las afectaciones en los cultivos son un motivo de preocupación, a los ejidatarios de Altamira les inquieta principalmente que la contaminación llegue hasta sus casas, pues utilizan agua del estero a través de una bomba sumergible.
Los daños son evidentes: el agua, las piedras y la vegetación aledaña, permanecen con manchas negras. Además, los habitantes reportan un olor penetrante a hidrocarburo que puede llegar a causar náuseas y otros malestares.
Por su parte, Pemex no ha emitido información oficial al respecto. Se espera que el día de hoy, el personal de Ductos de la empresa atienda los reportes y realice labores de saneamiento.
Fugas y derrames de Pemex son más recurrentes: Altamira suma al menos 30 incidentes en tres años
En los últimos tres años, el municipio de Altamira ha contabilizado al menos 30 fugas de hidrocarburo, según cifras de la Secretaría de Ecología local. Este problema recurrente ha dejado secuelas ambientales, económicas y de salud en la región.
No es un hecho aislado, sino una problemática que se ha multiplicado a nivel nacional en las instalaciones de Pemex. De acuerdo con datos de la empresa publicados por El Economista, los derrames y fugas sufrieron un cambio estructural en la última década: entre 2013 y 2017 el promedio anual oscilaba entre 153 y 223 incidentes, pero en 2018 la cifra dio un salto hasta registrar 912 eventos.
Desde 2019, la mayoría de los años ha registrado más de mil incidentes anuales (con la excepción de 2020 por la pandemia de Covid-19). Aunque en 2024 se reportó un ligero descenso en comparación con el pico de 2023, la frecuencia de derrames y fugas sigue siendo más de cuatro veces superior a los promedios previos a 2018.





