Manada de rinocerontes blancos llega a Jalisco para conservación
Cuatro rinocerontes blancos llegaron al Zoológico de Guadalajara, Jalisco, para un programa internacional que busca preservar su diversidad genética.
Los rinocerontes blancos del sur han estado al borde de la extinción desde finales del siglo XIX. Su población llegó a reducirse a no más de 50 ejemplares en algún momento debido, sobre todo, a la caza furtiva: una de sus principales amenazas todavía pues sus cuernos son una de las mercancías ilegales más caras del mundo –uno grande y entero puede llegar a valer hasta medio millón de dólares–.
La semana pasada, cuatro rinocerontes blancos del sur —tres hembras y un macho— arribaron al Zoológico de Guadalajara, en Jalisco, como parte de una iniciativa internacional. El propósito es preservar la diversidad genética y la salud de ciertas poblaciones cautivas de una especie animal que estuvo al borde de la extinción y que continúa en riesgo.
Aunque la población de rinocerontes blancos del sur se ha recuperado gracias a las medidas de protección estrictas implementadas en Sudáfrica, la especie es considerada “casi amenazada” todavía. Se cuentan unos 18 miles ejemplares vivos, la mayoría en libertad y siempre en riesgo de ser asesinados por un cazador. Por contraste, del rinoceronte blanco del norte, su especie hermana, quedan sólo dos hembras vivas en todo el planeta: se consideran formalmente extintos.
Enviar una manada de rinocerontes criados en cautiverio a un país implica una estrategia: garantizar que el mundo entero se involucre en la protección de la especie. Por eso también los rinocerontes blancos que recién llegaron a Jalisco son de origen cosmopolita. Salma, de cinco años, y Moana, de nueve, provienen del Serengeti Park Hodenhagen, en Alemania; Lewa, de cuatro, del Safari de Peaugres, Francia; y Wami, macho de 15 años, del Parc Zoologique de París.

Cada ejemplar fue entrenado a lo largo de un año para entrar con tranquilidad a sus cajas de transporte. Sólo así fue posible hacer que estos cuadrúpedos gigantes volaran de Paris a Guadalajara, en un vuelo de más de 35 horas y casi 10 mil kilómetros.
Una especie víctima de la caza furtiva
Entre 2023 y 2024, la población silvestre de rinocerontes cayó 11%: de más de 16 mil ejemplares, quedaron sólo 15 mil. Actualmente la población de rinocerontes que vive fuera del cautiverio está repartida en cinco o seis naciones de África.
A diferencia de los antílopes, cuyas cornamentas son parte de su esqueleto, el cuerno de los rinocerontes está compuesto de queratina: el mismo material del que están compuestas nuestras uñas.
Hay que insistir en esto pues la caza furtiva de rinocerontes está animada por todo tipo de leyendas: se cree que sus cuernos gozan de propiedades medicinales o espirituales de cualquier tipo. Que curan el cáncer, que son afrodisiacos o que sirven en exorcismos.
Luis Soto Rendón, director del Zoológico de Guadalajara, suele definir la labor de los zoológicos como “modernas Arcás de Noé”, en el sentido en que su principal labor no debería ser la exhibición al público como forma de entretenimiento sino ser un refugio para las especies cuya última oportunidad de sobrevivencia es estar bajo cuidado profesional.

El Zoológico de Guadalajara asume de esta forma la responsabilidad de proteger a estos ejemplares recién llegados a Jalsico, aprender de ellos y sumarse a la cruzada internacional en defensa de los rinocerontes blancos del sur.
Todo este proceso de migración y cuidado animal es parte del Programa Ex Situ, un proyecto para la gestión de poblaciones animales coordinado por la Asociación Europea de Zoológicos y Acuarios (EAZA) y que congrega a distintas instituciones del mundo para intercambiar datos sobre genética, demografía y bienestar animal. Con base en ello determinan qué animales viajan y a qué destino. Actualmente, la asociación cuenta con 326 ejemplares distribuidos en 83 de sus parques. Cada año reportan el nacimiento de entre cinco y diez crías.
Ahora mismo, los rinocerontes blancos de Jalisco se encuentran en aislamiento sanitario y cumplen con los protocolos médicos. Pronto comenzarán su proceso de adaptación y conocerán a sus cuidadores. Todavía no están a la vista del público aunque el director del zoológico ha adelantado que tal vez –sólo tal vez–, serán incorporados al Safari Masai Mara para Semana Santa.
La expectativa es que el grupo se reproduzca en algunos pocos años.





