WWF: se pierde 73% de biodiversidad de fauna silvestre en medio siglo
El Informe Planeta Vivo 2026 de WWF –el Fondo Mundial para la Naturaleza, de acuerdo a sus siglas en inglés–, dado a conocer este jueves y titulado “La ciencia de la esperanza”, documenta una caída del 73 por ciento de [...]
El Informe Planeta Vivo 2026 de WWF –el Fondo Mundial para la Naturaleza, de acuerdo a sus siglas en inglés–, dado a conocer este jueves y titulado “La ciencia de la esperanza”, documenta una caída del 73 por ciento de biodiversidad en las poblaciones de fauna silvestre del planeta a lo largo de más de cinco décadas. El estudio, de periodicidad bienal, examinó 35 mil 803 poblaciones correspondientes a 5 mil 790 especies de vertebrados —anfibios, aves, peces, mamíferos y reptiles— entre 1970 y 2022.
Los ecosistemas de agua dulce encabezan las pérdidas, con 85 por ciento; les siguen los terrestres, con 69 por ciento, y los marinos, con 59 por ciento. La reducción promedio anual se calcula en 2.5 por ciento durante el periodo analizado.
El desplome más severo corresponde a América Latina y el Caribe, con 95 por ciento, pese a que la zona alberga seis naciones consideradas megadiversas. Le siguen África, con 80 por ciento, y Asia-Pacífico, con 49 por ciento. En América del Norte el descenso fue de 28 por ciento y en Europa y Asia Central, de 23 por ciento; estas cifras son menores porque las pérdidas masivas en esas latitudes se produjeron antes de 1970, según WWF.

“Esta última edición del Informe Planeta Vivo muestra que América Latina y el Caribe registra el declive más acelerado de las poblaciones de especies estudiadas, con una disminución del 95 por ciento entre 1970 y 2022. Es una cifra profundamente preocupante para una de las regiones con más biodiversidad del planeta, que alberga seis países megadiversos y especies que no se encuentran en ningún otro lugar”, declaró Roberto Troya, vicepresidente senior de oficinas de país y director regional de Latinoamérica de WWF.
Amenazas puntuales y una esperanza posible
Entre las amenazas más señaladas figuran la pérdida y degradación del hábitat, la sobrexplotación, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades. El documento apunta a tres sistemas como motores principales del deterioro: el alimentario, que provoca la destrucción de hábitats; el energético, que impulsa el cambio climático, y el financiero, que respalda actividades dañinas para el entorno.
Pese al panorama, el documento consigna recuperaciones que califica de “históricas”. La población de tigres silvestres creció 70 por ciento en 15 años: pasó de 3 mil 200 ejemplares en 2010 a 5 mil 700 en 2025. El atún aleta azul salió de la categoría de especie amenazada. Los elefantes del sur de África se mantienen estables o en aumento bajo gestión comunitaria. La tortuga marina verde, que estaba en peligro, ahora figura en preocupación menor. WWF atribuyó estos logros a “un efecto de acción colectiva”.

“En medio de estos pronunciados descensos, hay motivos para la esperanza, basados en pruebas. Las poblaciones de fauna silvestre están bajo presión, pero la recuperación está al alcance de la mano”, señaló Kirsten Schuijt, directora general de WWF Internacional.
Junto con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), WWF registró en México la recuperación de especies endémicas que estaban en riesgo de extinción. El borrego cimarrón, por ejemplo, hoy se clasifica como especie en recuperación y supera los 100 mil ejemplares. En los últimos 15 años, el cocodrilo de pantano también se ha recuperado: se calculan 74 mil ejemplares, de los cuales 63 por ciento son crías o juveniles.
“Donde la gente ha hecho el trabajo, la vida silvestre ha regresado”, dijo María José Villanueva, directora general de WWF México. Villanueva explicó que, para continuar y expandir estos éxitos en conservación, las industrias y sistemas que impulsan la pérdida de la naturaleza deben transformarse. “El progreso ya está en marcha. No en todas partes, ni aún a la escala requerida, pero lo suficiente para demostrar que el cambio es posible. Juntos podemos traer la naturaleza de vuelta”, agregó.
Nuevas energías
El documento sostiene que el ámbito energético ya franqueó un umbral positivo: la solar se ha convertido en la opción más económica para nueva generación eléctrica en la mayoría de las naciones, si bien la transición sigue siendo dispar y no avanza a la velocidad necesaria. En 2024, una de cada cuatro unidades vendidas en el mundo fue eléctrica, de acuerdo con WWF.
En cuanto a la alimentación, el informe detecta indicios iniciales de un giro: producción respetuosa con la naturaleza, comercio y consumo sostenibles, dietas sanas y menos desperdicio de comida. El ámbito financiero, en cambio, sigue en una fase incipiente: la WWF advierte que tendría que cesar el respaldo a actividades dañinas, como la minería, contemplar la naturaleza y el clima como riesgos materiales, ofrecer certidumbre regulatoria y cubrir un déficit anual de 1.3 billones de dólares en financiación para la biodiversidad.

El documento fija 2030 como plazo ineludible —la meta del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal— para que los sistemas alimentario y financiero también crucen sus umbrales. Ante las cumbres de la ONU sobre biodiversidad y clima previstas en los próximos dos meses, los gobiernos tienen una ocasión decisiva para convertir las promesas en acciones.





