La CEDHJ descarta torturas durante la protesta por el agua en Guadalajara
La CEDHJ descartó torturas en las marchas por el agua en Guadalajara, pese al registro audiovisual y los testimonios de violencia policial en la casa del gobernador.
La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) descartó actos de tortura durante las manifestaciones por el agua limpia del 11 de octubre en Guadalajara, que terminaron con detenciones arbitrarias captadas en cámara, represión con gas lacrimógeno y chorros e agua, además de un reconocimiento público del gobernador Pablo Lemus por uso excesivo de la fuerza.
Esta semana, el organismo local entregó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) el expediente y la documentación sobre las marchas convocadas en Guadalajara por la mala calidad del agua en la zona metropolitana.
“Hasta el momento, la CEDHJ descarta actos de tortura relacionados con estos hechos. No obstante, continúa siendo fundamental esclarecer los señalamientos sobre el posible uso excesivo de la fuerza policial y el presunto incumplimiento de los protocolos de actuación, a partir de la evidencia disponible y con objetividad”, indicó en un comunicado.
La Comisión local lleva un registro de 25 quejas contra elementos de la Policía Estatal por presuntos actos de abuso de autoridad, al tiempo que la Unidad de Asuntos Internos del organismo de seguridad lleva a cabo sus propias investigaciones.
El diario La Jornada ha recopilado testimonios y partes médicos de personas detenidas por la Policía Estatal, entre ellas Verónica Nayeli Santiago Correa, quien convulsionó al interior de Casa Jalisco; Adriana Gabriela Arreola Dueñas y su hija Adriana María Emilia Aceves Arreola, ambas golpeadas en la casa del gobernador Lemus; Daniela Álvarez Zepeda con esguince cervical y contusiones.
Las víctimas ya han presentado una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) por torturas. En conferencia de prensa, el abogado Francisco Salazar señaló lo ocurrido como un estado de sitio, en el que se vulneraron los derechos humanos de las manifestantes.
A la abogada Arreola Dueñas, por ejemplo, la asfixiaron con su propia sudadera, se burlaron de ella y fue pateada en la espalda por un policía.





