Mincho, el delfín que creó una ley, murió esperando ser trasladado a un santuario
“La industria le arrebató el mar”, dice la organización Empty the tanks, que llama urgentemente a atender a los ocho delfines con los que Mincho compartía el cautiverio.
El delfín Mincho, cuyo caso impulsó la Ley General de Vida Silvestre en México, falleció este viernes en cautiverio, en las instalaciones de Dolphin Discovery en Cancún, sin poder regresar al mar.
La muerte de Mincho (de la especie Tursiops aduncus) fue confirmada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) en un breve comunicado, en el que ordenó la elaboración de la necropsia y los estudios complementarios para esclarecer con precisión las causas del deceso.
En 2025, un video en el que se veía a Mincho estrellarse contra el concreto del Hotel Barceló, en la Riviera Maya desató críticas por el uso de estas especies en espectáculos marinos. Fue así como se convirtió en un símbolo de lucha por la protección de los animales y en junio de ese año, legisladores aprobaron cambios constitucionales que llevan su nombre: la Ley Mincho, que pretende erradicar la presencia de estos animales en shows.

Tenía 36 años y su muerte era inminente: padecía un cáncer de lengua en fase terminal. Sin embargo, sus últimos años los pasó en delfinarios como un espectáculo para turistas. En Dolphin Connection (también llamado Discovery, en el Ventura Park) su última morada, pasaba las horas del día junto con otros 8 delfines en un estanque bajo el rayo del sol, golpeando sus cabezas contra los bordes de las piscinas, con monitoreos veterinarios y una comida al día.
La organización Veeleaf equiparó este encierro a una sentencia de cárcel: “Sin haber cometido ningún crimen, continúan presos con condena de: 38 años, Squalo; 36 años, Oceanía; 36 años, Mincho; 31 años, Satu; 28 años, Solei; 21 años, Solomon; 19 años, Diego; 18 años, Flex y 13 años, Apolo”.
Informes médicos reportados por Mongabay revelaron el estado de salud de los 8 delfines que siguen en cautiverio, entre desgastes bucales y ceguera. En el caso de Mincho, un carcinoma devoró el 70% de su lengua en una fase irreversible, por lo que los cuidadores de Dolphin aplicaron tratamientos paliativos hacia el final de su vida.
Para la organización civil Empty the tanks, la muerte de Mincho es una señal de alerta que exige respuestas sobre la atención dada en sus últimos años. Además, insta a salvaguardar a los otros delfines que permanecen encerrados en Dolphin Connection y trasladarlos a espacios especializados en Cozumel, con atención veterinaria individualizada.
“Mincho nació libre y sano. La industria le arrebató el mar. Murió cautivo, enfermo y sin conocer el retiro que merecía”, lamentó la organización.





