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Austin, Texas, lista para contener a los republicanos en las intermedias
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Austin, Texas, lista para contener a los republicanos en las intermedias

Vivir entre los Tesla Cibercab y los encapuchados de ICE

Publicado el 2 de noviembre 2026
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Austin, Texas. Por la Guadalupe St., una de las calles principales de esta ciudad, se encuentran realidades contradictorias: el interminable peregrinar de estudiantes que cruzan hacia el campus de la Universidad de Texas (UT) en Austin, una de las muy escasas ínsulas liberales en un estado dominado por el conservadurismo, mientras una caravana de autos Tesla sin humanos que los conduzcan se desplaza sobre el asfalto.

Estos dos mundos colisionarán, de manera indirecta y más que simbólica, en las elecciones intermedias de Estados Unidos del próximo martes 3 de noviembre.

Por un lado, el activismo de estudiantes y profesores que llama a votar, reafirmando el espíritu liberal de esta comunidad universitaria y, por el otro, el poder del ultramillonario Elon Musk, propietario de Tesla y residente de esta ciudad, quien ha donado 224 millones de dólares a las campañas de los candidatos del Partido Republicano en Texas.  

Apenas se atraviesa Guadalupe St. y se pisa el campus universitario, aparece un abundante sembradío de anuncios con los nombres de los candidatos a competir por el gobierno de Texas y los representantes al Congreso.

“Esta es una universidad por tradición participativa”, cuenta una de las profesoras de UT que, junto con un grupo de estudiantes, esta mañana del jueves 29 de octubre invita a los universitarios a votar y, a cambio, les obsequia una dona de chocolate. No intenta inducir el voto hacia algún partido, lo que pide a los jóvenes es que no olviden votar.

Este activismo es significativo ante lo que ha representado la intensificación de la oleada conservadora en el estado. En el sistema de universidades públicas de Texas, como su sede en Austin, el rector de la universidad (dean, como se denomina acá) es elegido por una junta de regentes, que son seleccionados, a su vez, por el gobernador del estado. Y, por lo común, tienen la misma línea partidista.

El Partido Republicano ha gobernado Texas los últimos 30 años y el mismo gobernador Greg Abbott lleva ya 12 años en el cargo y pretende reelegirse por cuarta ocasión en estas elecciones, por lo que la incidencia republicana en la vida académica de la universidad no es nada nueva.

Y aunque la intervención conservadora en la manera en que se gobierna la universidad en Austin no es inusual, en el segundo gobierno de Trump hubo una insólita intromisión de fondo en la vida académica.

Por orden federal, se eliminaron todos los programas académicos considerados “progresistas” o “liberales”, como estudios de género, feminismo, grupos emergentes, violencias contra las mujeres, minorías, etcétera. De un día para otro, se cerraron cursos, se cancelaron recursos y se despidieron profesores que impartían esas materias.

Una de las consecuencias menos visibles, pero con un efecto de largo plazo, es la prohibición de usar en clases términos y conceptos que aludan a o invoquen modelos de pensamiento crítico o que visibilicen a los grupos marginados, como es el caso de los migrantes.

No es que esos estudios hayan desaparecido del todo. En tiempos como éstos, los docentes buscan la manera de que el espíritu del conocimiento no desaparezca a pesar de las restricciones.

La decisión de eliminar o rasurar contenidos críticos o progresistas en los planes y programas educativos salió, en buena medida, del Departamento de Eficiencia Gubernamental que al inicio del segundo mandato de Trump estuvo a cargo de Elon Musk, el hombre más rico del mundo.

Desde esa misma oficina salió la orden de eliminar los apoyos que el Departamento de Estado proporcionaba a organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo, particularmente a las que tenían proyectos vinculados a las libertades civiles y la defensa de los derechos humanos. De eso, no se salvaron algunos programas universitarios.

* * *

Texas, elecciones intermedias

Las elecciones intermedias (midterms) de este martes tienen un carácter inusual: por primera vez en décadas, el Partido Republicano corre el riesgo de perder la elección de senador en Texas: al día de hoy, el demócrata James Talarico muestra una ligera ventaja sobre el republicano Ken Paxton, de acuerdo con varias encuestas, entre ellas una de UT-Austin.

Y aunque las encuestas no señalan lo mismo en la elección por la gubernatura, la candidata demócrata Gina Hinojosa tiene una buena aceptación social, además de que el gobernador Abbott ha puesto en contra a una parte de las filas republicanas, incluso a líderes conservadores conspiracionistas como Sid Miller, el comisionado del Departamento de Agricultura en Texas.

El 19 de octubre la ciudad amaneció con pequeñas filas de personas en espacios públicos, como centros comerciales y escuelas, para emitir su voto de manera anticipada, modalidad que concluyó el 30 de octubre y a la que recurren quienes buscan evitar las largas filas previstas para el martes 3 de noviembre.

Al lunes 26 de octubre ya habían depositado su voto más de cuatro de los 19 millones que se espera voten en Texas para elegir a diputados y senadores.

Como en muchos estados clave del país, la disputa se ha centrado en la elección de candidatos a la Cámara de Representantes y el Senado, cuyo control ha mantenido el Partido Republicano en este segundo gobierno de Trump, pero que ahora se ve comprometido por las posibles pérdidas en entidades como Texas, Maine, Michigan, Kansas y Ohio.   

Las elecciones para senador en Texas han sido ganadas desde 1988 por el Partido Republicano, pero en esta ocasión el triunfo podría ser del demócrata Talarico, quien votó anticipadamente el viernes 23 de octubre en Austin y dijo a los medios “vamos a sacudir a la nación y al mundo cuando recuperemos Texas”.

Talarico compite contra el fiscal general de Texas, Ken Paxton, impulsado por Donald Trump y el multimillonario Elon Musk, quien ha donado directa o indirectamente 212 millones de dólares para la campaña de Paxton.

Si el triunfo de los demócratas se concreta, representaría un tanque de oxígeno para los migrantes de esta región, una de las más castigadas con las medidas antiinmigrantes del gobierno de Trump, como las redadas, cuya violencia ha quedado documentada en videos que circulan en redes sociales y que en Texas es facilitada porque la ley local otorga a los policías la facultad de actuar como agentes de migración.

Si el triunfo del Partido Demócrata se concreta en este estado “implicaría un cambio muy significativo: modificaría la estructura de gobierno republicano que ha controlado a Texas por décadas”, explica Nestor Rodriguez, doctor en sociología e investigador de la UT en Austin.

Uno de las consecuencias si los republicanos pierden el control del Congreso federal es que los demócratas reduzcan los fondos que la Oficina de Control de Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés) usa en su programa de deportaciones.

“Trump sin duda buscaría fondos de otros lados para seguir el programa de detenciones masivas”.

* * *

Margarita (así pide que se le llame y no por su nombre real por temor a las represalias profesionales contra ellas y su marido) es una ciudadana estadunidense con raíces mexicanas que ha vivido cerca de 40 años en Austin.  

Toda su vida ha estado al lado de las causas que promueven una sociedad más justa, comprometida con las luchas de las mujeres, grupos minoritarios y, por supuesto, con las y los migrantes.

Uno de sus primeros recuerdos que detonaron lo que hoy es la lleva a su adolescencia. Tenía 15 años cuando vivió un año en Guadalajara y en una oportunidad escuchó a Hermilo López-Bassols (nieto del diplomático Hermilo López y del secretario de Educación Narciso Bassols) hablar de historia,. Esa conferencia, dice, le abrió la mente para mirar, entender e imaginar un mundo más justo.

A fines de los 60, Margarita era una de los cientos de miles de hombres y mujeres que tomaron las calles para protestar contra la guerra de Vietnam. Ella lo hacía en Arizona.

Su participación social ha sido constante y ha participado en movimientos de apoyo a niños de las comunidades migrantes, se ha sumado a boicots contra empresas que explotan a trabajadores y muchas otras iniciativas.

Hoy no deja de hacer lo que le incentiva: el apoyo a las minorías. En los últimos años su activismo ha crecido, sobre todo ante las políticas antiinmigrantes de Donald Trump.

Ha visto a los agentes de ICE recorrer Austin y detener a migrantes, la violencia y la saña de la “Orange Plague” (Plaga Naranja, en alusión al color de la piel de Trump). Ha visto que en las calles y en las tiendas cada vez hay menos migrantes; ha sabido de escuelas que están cerrando porque sus familias prefieren no llevar a clases a sus hijos por miedo a que los detengan; ha conocido casos de enfermos que no acuden a atenderse por temor a ser deportados.

Texas elecciones primarias
Texas elecciones primarias
Texas elecciones primarias

Ante eso, no se ha cruzado de manos. Ella y un grupo de mujeres se comunican por redes sociales y acuerdan cómo organizarse para apoyar a la comunidad migrante. Una semana corresponde dejar volantes en las casas, otras mandar mensajes a los congresistas y, así, tareas distintas cada ocho días.

Entre ese grupo se encuentra Carolyn Foote, una bibliotecaria que renunció a su trabajo cuando la obligaron a retirar de los estantes los libros que abordaran temas relacionados con razas, diversidad sexual, feminismo, identidad de género.

La historia de Foote como de otras bibliotecarias de Texas, Florida, Louisiana y Nueva Jersey, se cuentan en el documental The Librarians, que en el 2026 fue reconocido con un Emmy.

Este proceso de censura comenzó en el 2021, con la llamada Krause List, que incluía unos 800 libros “controvertidos”. Para octubre de este año, la lista ya ha alcanzado unos 12 mil títulos vetados, que incluyen autores como Stephen King o Gabriel García Márquez.

En el grupo de mujeres activistas se cuentan abogadas a las que no les alcanza el tiempo para atender casos en defensa de migrantes, de infantes que se han quedado sin sus padres porque han sido deportados y de quienes han sido expulsados a países africanos, por ejemplo, en los que no conocen a nadie.

Ellas sufren el doble efecto Trump-Musk: el aumento de solicitudes de defensa por las detenciones del ICE y la carencia de recursos para mantener los equipos de trabajo después de que el gobierno estadunidense cortó todos los fondos de ayuda.

* * *

Austin es una ciudad en cuyas esquinas circulan dos clases de criaturas: los Tesla Cibercab, que funcionan sin conductor, sin volante ni pedales, gracias a los sensores e inteligencia artificial; y los encapuchados del ICE, las células que aterrorizan a quienes vienen a Estados Unidos a trabajar.

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Por Jacinto Rodríguez Munguía | Fotos: Lucía Viridiana Vergara

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