
Li cham, ópera prima de Ana Ts’uyeb, directora tsotsil, se proyecta desde esta semana en la Cineteca Nacional y salas comerciales e independientes del país. Narra la vida de tres mujeres de su familia, evitando cualquier romanticismo sobre la violencia que han padecido a lo largo de los años. Pero tampoco busca convertir el dolor en espectáculo. “Muchas veces, cuando se habla de personas indígenas se retrata la pobreza con imágenes muy agresivas… desde una mirada que incomoda porque no hay dignidad en cómo se cuenta”, deplora Ts’uyeb









