
Patricia Aridjis documenta en su libro más reciente la “doble vida” de mujeres pobres que cuidan a infantes de familias acomodadas, mientras se pierden de las primeras palabras de los suyos. Unas –como dos guerrerenses que fueron niñeras de unos mellizos en Acapulco– se inician de adolescentes. Otras renuncian a tener hijos y envejecen con sus empleadores. Lo hacen a cambio de muy poco. La reconocida fotógrafa retrata, con tacto y ternura, cómo “clases sociales diametralmente opuestas coexisten y pocas veces se mezclan”









