Cuando Claudia Rodríguez, escultora y activista de Jalisco, vio las escenas del Rancho Izaguirre en Teuchitlán quedó impactada: zapatos, playeras, mochilas, objetos personales. Huellas pequeñas, íntimas, de quienes han sido desaparecidos. Las fiscalías pronto “limpiaron” todo y en ese lugar sólo quedó el vacío.








