
Alana Simoes, documentalista
Alana Simões decidió que dedicaría su vida al cine después de los 15 años, tras sentir esa “pasión de entrar al encuentro humano a través de la cámara”. Películas como Delicatessen (1991) o La historia sin fin (1984) le mostraron el poder que existe entre una película y una espectadora. El cine la cimbró desde niña.









