La Gallega resiste: marchan por un arrecife sepultado por obras de la SEMAR en Veracruz
“¡No es progreso, es ecocidio!”, gritaron los asistentes a una protesta que exige parar con la construcción cuyos restos están sepultando el arrecife La Gallega, perteneciente al Sistema Arrecifal Veracruzano.
Este fin de semana, defensores del territorio exigieron la protección de La Gallega, un arrecife en peligro por las obras de un rompeolas a cargo de la Secretaría de Marina (Semar) en el puerto de Veracruz, cuyos restos impactan directamente en el arrecife, parte del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano.
En un ambiente festivo, al ritmo de jaranas jarochas y maracas, cargando con pancartas con formas de animales marinos, los manifestantes demandaron parar el proyecto, que vulnera un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que en su momento ordenó una evaluación de los impactos acumulativos de la obra.
“¡No es progreso, es ecocidio!” y “La Gallega no se toca”, fueron algunas de las consignas de los asistentes a la protesta que partió del Asta Bandera y siguió hasta la Plaza del Heroísmo. La acción en las calles se suma a los pronunciamientos de organizaciones civiles por ponderar la riqueza ambiental por encima de los proyectos de construcción.
Para la Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México, la construcción de la escollera en el sureste del puerto representa un ecocidio, pues en los hechos sepulta el arrecife La Gallega, hogar de tortugas, peces endémicos y hasta seis especies de coral, según una exploración submarina de MarNatura A.C.
El arrecife, ubicado en un sitio de protección RAMSAR, ha visto mermada su superficie desde el siglo pasado. Un estudio de los académicos Leonardo Ortiz-Lozano y Verónica Valadez-Rocha señala que La Gallega ha perdido casi de la mitad de su superficie desde 1907.
“En el periodo de 1907 a 1946, este arrecife perdió cerca de 50 Ha, principalmente por la generación de terrenos ganados al mar para establecer las instalaciones del puerto. De 1946 a 1975 se eliminaron otras 13 ha, y de 1975 a 2007, se cubrió una superficie equivalente a 34.5 ha. En total, este arrecife perdió cerca del 50% de su superficie original. Las principales obras que provocaron esta pérdida fueron grandes rompeolas y terrenos ganados al mar“, señala el estudio.

La Red advirtió sobre las toneladas de roca que caen directamente sobre La Gallega. Y es que en los recorridos de observación, los activistas vieron la llegada de camiones con toneladas de roca de cantera, cuyo destino final es el arrecife. “Esto afectará no solo la vida en el arrecife, sino que provocará la sedimentación total del mismo por la modificación de las corrientes marinas, como ha sido demostrado por estudios científicos”, alertan.
Pese al fallo de la Corte, en julio pasado la Marina notificó a la Semarnat del inicio de la construcción de la escollera sobre La Gallega. La autoridad ambiental no respondió ni ofreció negativa alguna al proyecto.





